Farruquito cierra la III Muestra Flamenca: “El flamenco hace bien al alma”

El bailaor sevillano actuará este sábado en el Teatro Kursaal con un espectáculo marcado por la improvisación, la emoción y el respeto a las raíces del flamenco

La III Muestra Flamenca de Melilla bajará el telón este sábado con uno de los nombres más importantes del flamenco contemporáneo. Juan Manuel Fernández Montoya, conocido artísticamente como Farruquito, aterriza en la ciudad para actuar a las 20.30 horas en el Teatro Kursaal, en una cita muy esperada por los aficionados melillenses.

En una entrevista concedida a El Faro de Melilla, el bailaor sevillano se mostró ilusionado por regresar a una ciudad donde, asegura, existe una gran afición flamenca y un público especialmente entregado.

“Siempre supone una ilusión”, confesó el artista, quien además reconoce que actuar en Melilla también representa “un reto” por la expectación que genera cada una de sus visitas.

Un espectáculo basado en el origen del flamenco

Farruquito explicó que el espectáculo que presentará este sábado está profundamente ligado a la esencia más pura del flamenco, aunque abierto también a la improvisación y a la libertad creativa sobre el escenario.

El artista señaló que su propuesta busca defender “el origen del flamenco”, apoyándose especialmente en la espontaneidad y en la capacidad de comunicación que siempre ha caracterizado a este arte.

“Sabemos que tenemos una estructura donde vamos a navegar por una serie de palos tradicionales y algunos no tan tradicionales”, indicó.

Sin embargo, dejó claro que una de las grandes particularidades del espectáculo será precisamente la improvisación. Según explicó, cada actuación es diferente y está influenciada por el momento, la música y la conexión entre los artistas sobre el escenario.

“Cuando sales al escenario con esa filosofía, ni uno sabe lo que va a suceder exactamente”, afirmó.

Farruquito también adelantó que el público podrá encontrar influencias de otras músicas y otras danzas, aunque siempre pasadas “por el filtro de ese diálogo flamenco” y respetando los códigos propios del género.

La evolución de un artista criado entre flamenco

Hablar de Farruquito es hablar de una de las grandes sagas del flamenco. Nieto de Farruco e integrante de una familia histórica del baile, el artista ha vivido el flamenco desde la infancia y reconoce que crecer en ese ambiente marcó profundamente su manera de entender tanto la música como la vida.

“Fue una ventaja porque yo aprendí a entender la música al mismo tiempo que aprendí a entender la vida”, aseguró durante la entrevista.

Aunque admite que la herencia familiar también implicó una gran responsabilidad, el bailaor considera que el aprendizaje dentro del flamenco nunca termina.

“Yo espero haber evolucionado en algo”, comentó entre risas, antes de reflexionar sobre la naturaleza infinita del flamenco como arte.

Para Farruquito, la evolución es inevitable cuando existe inquietud artística y ganas de seguir aprendiendo. Según explicó, el flamenco se transforma constantemente gracias a las distintas formas de interpretación y a las nuevas ideas que surgen dentro del propio género, sin necesidad de abandonar sus raíces.

“El flamenco es uno de los artes que es infinito”, sostuvo.

El escenario como lugar para emocionar

Después de décadas de carrera, Farruquito asegura que sigue sintiendo la misma emoción antes de cada actuación. Lo que más le sigue impactando, dice, es pensar que su arte puede conmover al público.

“A mí me sigue emocionando el hecho de pensar que emociono a los demás”, confesó.

El bailaor entiende el flamenco como una herramienta para transmitir sentimientos y conectar emocionalmente con quienes observan desde el patio de butacas.

“En nuestra profesión lo más maravilloso es transmitir cosas que emocionen a los demás”, señaló.

A veces desde la alegría y otras desde la tristeza, pero siempre intentando “moverle el corazón a alguien”.

Para el artista sevillano, esa conexión humana es precisamente uno de los elementos que hacen del flamenco una expresión artística tan especial y tan universal.

La exigencia física y emocional del baile

El flamenco exige una enorme preparación física y emocional, algo que Farruquito conoce perfectamente tras toda una vida sobre los escenarios.

Antes de cada espectáculo, el bailaor intenta ensayar y practicar “todo el tiempo posible”, aunque también considera fundamental mantener el equilibrio psicológico y no dejarse arrastrar por la presión.

“Físicamente es duro, por lo tanto también hay que estar bien psicológicamente”, explicó.

El artista considera importante disfrutar sobre el escenario y generar un ambiente positivo también entre los músicos y compañeros que participan en el espectáculo.

“Cuando uno se lo pasa bien en el escenario, luego también hace que los demás se lo pasen bien”, afirmó.

Esa naturalidad y esa capacidad de improvisación forman parte esencial de su forma de entender el flamenco y de relacionarse con el público.

Melilla y su afición al flamenco

Farruquito reconoció además que conoce bien la pasión que existe en Melilla por el flamenco y aseguró que eso añade un punto extra de responsabilidad cada vez que actúa en la ciudad.

“Sabemos la afición que hay allí y sabemos que nos van a recibir con expectación y con cariño”, destacó.

Precisamente por ello, el bailaor asegura que afronta esta actuación con el deseo de ofrecer “lo mejor” de sí mismo en una noche que pondrá el broche final a la III Muestra Flamenca.

La cita reunirá a aficionados melillenses y amantes del flamenco en uno de los espectáculos más destacados del programa cultural de este año.

“El flamenco hace bien al alma”

Antes de finalizar la entrevista, Farruquito quiso lanzar un mensaje dirigido especialmente a aquellas personas que nunca han vivido un espectáculo flamenco en directo.

El artista animó a los melillenses a acudir al Teatro Kursaal y descubrir una experiencia que, según afirma, va mucho más allá de la música o el baile.

“El flamenco hace bien al alma”, aseguró.

Para el bailaor, este arte tiene la capacidad de conectar a las personas con sus emociones, con sus raíces y con valores humanos que siguen siendo esenciales.

“Te conecta con tus antepasados, te hace reflexionar sobre el futuro y te acerca a valores humanos”, explicó.

Con esa filosofía llegará este sábado al escenario del Kursaal uno de los grandes nombres del flamenco actual, dispuesto a cerrar la III Muestra Flamenca de Melilla con una actuación marcada por la emoción, la improvisación y la pureza del arte jondo.

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