La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío se ha visto obligada a cancelar por segunda vez la verbena que tenía prevista para el 10 de enero. Así lo ha confirmado a El Faro de Melilla su hermano mayor, Gregorio Castillo, que admite que el calendario cofrade y la meteorología han terminado por bloquear la reprogramación inmediata del evento.
“Ahora ya tenemos que buscar un momento en la agenda, porque ahora vienen muchas cosas”, explica Castillo, que sitúa el foco de la hermandad en el inicio de los preparativos de la Cuaresma y la Semana Santa. A esa carga organizativa se suma un factor externo: “Aparte está el tiempo muy revuelto”.
Con ese escenario, la cofradía asume que la verbena no podrá celebrarse en las próximas semanas y se marca un horizonte más realista. “Yo creo que lo haremos después ya para primavera, cuando pase Semana Santa, y ya entremos preparando los actos de la Virgen”, afirma el hermano mayor. La intención, señala, es encontrar “una ocasión” en la que la hermandad pueda reunir a hermanos, vecinos y devotos “y lo celebraremos juntos”.
La cancelación, aunque frustrante, se interpreta como una decisión práctica: el inicio del año cofrade, con reuniones, planificación y pedidos, deja poco margen para organizar un acto de convivencia que requiere recursos humanos, coordinación y condiciones meteorológicas favorables.
Además, este sábado 17 de enero se presentará el cartel oficial de la Semana Santa 2026 a las 20.45 horas en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.
Balance de Navidad 2025
Pese al contratiempo con la verbena, Castillo traza un balance positivo del período navideño de la cofradía. “Nosotros hemos cumplido con el resto de objetivos que teníamos”, resume, antes de enumerar las actividades que han logrado sacar adelante.
En primer lugar, destaca la venta de lotería, que —según señala— se completó con pleno rendimiento: “Hemos vendido totalmente todas las que habíamos adquirido”. En paralelo, el festival organizado por la hermandad también funcionó como esperaban: “El festival fue también un éxito”.
Uno de los momentos más expuestos al riesgo del tiempo, el recorrido de Reyes Magos, pudo realizarse finalmente. Castillo lo describe como una pequeña tregua meteorológica: “Hicieron una tregua al tiempo y pudimos cumplir con el recorrido que teníamos previsto”. A partir de ahí, detalla una ruta de visitas que combinó presencia institucional, cercanía vecinal y dimensión social: colegio Divina Infantita, Centro Penitenciario, Asociación de Vecinos de Ciudad de Málaga y la visita de los Reyes Magos con su recorrido previsto.
A esa agenda se sumó otra iniciativa de carácter solidario que, en un primer momento, Castillo no citó y añadió después como parte del balance global: el Mercadillo Solidario. “Eso sí lo pudimos hacer, porque lo pusimos cubierto en el salón del trono y la abacería de la cofradía, y lo pudimos hacer”, explica. La solución logística —trasladar la actividad a un espacio interior— permitió mantenerla pese al contexto meteorológico y, además, con buena respuesta ciudadana: “También estuvo muy concurrido y muy bien, con un muy buen ambiente, y la gente estaba implicada”.
Participación y devoción
En términos de implicación, el hermano mayor valora la participación tanto de hermanos como de vecinos. La cofradía, recuerda, está arraigada en un entorno concreto, pero su alcance social y devocional rebasa el perímetro del barrio. “Nosotros porque estamos encardinados aquí en este barrio, ¿no? Pero los vecinos nuestros son de toda Melilla”, sostiene.
Castillo atribuye esa movilización a la devoción que despiertan sus titulares: “Vienen de toda Melilla aquí, porque el Cautivo y la Virgen tienen una gran devoción”. La frase resume una idea habitual en el mundo cofrade local: las hermandades no solo funcionan como estructuras religiosas, sino también como redes comunitarias que conectan barrios, familias y generaciones a través de cultos, actos de caridad y celebraciones públicas.
Ese respaldo ciudadano —sumado a la venta de lotería y la afluencia al mercadillo— refuerza, según la cofradía, la viabilidad de su programación anual. Y permite mirar a la Semana Santa con una base organizativa más sólida, pese a los ajustes obligados por el clima.
La visita a la Divina Infantita
Entre todas las actividades navideñas, Castillo subraya una por encima del resto: la visita al Colegio de la Divina Infantita. No se trató de una cita más dentro del calendario, sino de una experiencia inédita para la hermandad. “Este año ha sido muy, muy, muy fructífero la visita a la Divina Infantita. No lo habíamos hecho nunca, ha sido el primer año que hemos ido”, relata.
La valoración no se limita a lo organizativo. Castillo describe el impacto emocional del encuentro y lo que supuso para quienes participaron: “La verdad que hemos salido muy tocados, tocados en sentimientos, en generosidad”. En su relato aparece una motivación que conecta con la dimensión social de las cofradías: llevar alegría a quienes la necesitan. “Hemos visto la cara de los chiquillos, hemos dado momentos de alegría”, añade, antes de rematar con una lectura espiritual del acto: “Eso hay que darle gracias a Dios de ese momento que hemos vivido”.
El hermano mayor sitúa así la visita como un hito del año: una acción concreta que, más allá del calendario festivo, refuerza el sentido de servicio, convivencia y presencia solidaria que muchas hermandades reivindican como parte de su identidad.
Preparativos de Semana Santa
Con el cierre de la Navidad, la cofradía entra de lleno en el trabajo interno de los próximos meses. Castillo confirma que el arranque del año viene marcado por reuniones y planificación. “Hoy precisamente tenemos una reunión preparatoria para ya asignar los responsables de cada una de las áreas”, explica, en referencia al reparto de tareas que permite ordenar un operativo complejo.
En los próximos días, añade, comenzarán los trámites habituales: “Ya empezaremos en breve a dar las papeletas de sitio, a los tallajes, a la preparación de los trajes, preparación de los nazarenos y tal”. A ello se suma una parte logística clave: los pedidos de material que requieren plazos. “Ya hemos hecho pedido, que hay que hacerlo con tiempo suficiente para que nos puedan llegar”, señala, citando elementos concretos como “los capirotes” y otros accesorios necesarios para el cortejo.
Castillo define el inicio de año como un periodo de transición entre la celebración navideña y el ciclo penitencial. “Hemos disfrutado de los rosquillos, de los mantecados y de la alegría de la Navidad”, dice, antes de situar el siguiente hito: el paso del Carnaval al Miércoles de Ceniza. “En cuantito pase el carnaval el 18 de febrero tenemos ya el miércoles de ceniza”, recuerda, marcando el arranque oficial de la Cuaresma y los cuarenta días de preparación hasta la Semana Santa.
La cofradía también mira al calendario de cultos propios. Según Castillo, una de las referencias inmediatas son los cultos al Cautivo, fijados en una fecha tradicional: “El primer viernes del mes de marzo”. Desde ahí, el trabajo se intensifica: organización de cortejos, ensayos, coordinación con bandas y ajustes de última hora.
El hermano mayor resume el estado anímico con una idea clara: “Se están viviendo estos preparativos con mucha ilusión, mucha expectación”. Y añade que el movimiento interno ya se nota: “Ya van apareciendo los hermanos para la cofradía, para echarle una mano”, en parte porque el despliegue humano que requiere la hermandad es amplio. “Nosotros llevamos un cortejo bastante grande”, afirma, insistiendo en que, además del patrimonio artístico, la cofradía moviliza “un patrimonio personal muy importante”.
Presentación del cartel de Semana Santa
La Agrupación de Cofradías ha confirmado que la obra que firmará Cobreros Oliva será una pintura, si bien, por el momento, no se han revelado detalles sobre estilo, técnica o temática. La presentación oficial del cartel correrá a cargo de José María Aguilar Gómez que será este sábado a las 20.45 en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, figura vinculada al ámbito cofrade y, por tanto, familiar en actos de esta naturaleza.
Junto al anuncio del cartelista, la Agrupación ha despejado otra incógnita relevante del calendario: el pregonero de la Semana Santa de 2026 será José Pedro Pomares, director y conductor del programa de Televisión Melilla dedicado a la Semana de Pasión. Con esta designación, la entidad refuerza la dimensión divulgativa de la celebración, apoyándose en un perfil conocido por su papel de difusión de las tradiciones locales.
El acto del pregón ya tiene fecha, hora y lugar: se celebrará el domingo 22 de marzo, a las 12:00 horas, en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Pomares tomará así el relevo de Francisco Espínola, pregonero de la edición anterior, en un evento que suele funcionar como apertura simbólica del tiempo fuerte cofrade en la ciudad.
En contraste con el vacío de participación de este año, la Semana Santa de 2025 se desarrolló con normalidad en lo referente a su cartel. La imagen oficial de aquella edición fue realizada por el artista Álvaro Alpuente y su presentación se celebró en un acto institucional que reunió a numerosos asistentes y despertó interés en el entorno cofrade y el público general.
Un calendario que se activa
Con la verbena de Medinaceli aplazada a primavera y el proceso del cartel reconducido mediante encargo, la Semana Santa 2026 entra en una fase de aceleración organizativa. Por un lado, las hermandades —como la del Cautivo— activan su maquinaria interna: reuniones, distribución de áreas, papeletas de sitio, tallajes, preparación de vestimenta y coordinación logística. Por otro, la Agrupación de Cofradías perfila los grandes hitos comunes que dan coherencia institucional al conjunto: cartel, pregón y programación general.
En ese marco, el testimonio de Gregorio Castillo ofrece una instantánea de cómo se vive “desde dentro” este tramo del año: una mezcla de cierre emocional de la Navidad, ilusión por lo que viene y realismo ante los condicionantes del tiempo y la agenda. La cancelación de la verbena, en ese sentido, no se plantea como un fracaso, sino como una reubicación estratégica para poder celebrarla “cuando pase Semana Santa” y el contexto sea más propicio.
El episodio del cartel, sin embargo, abre una reflexión distinta: la capacidad de convocatoria de un concurso que, pese a ofrecer premio y prestigio simbólico, no ha atraído ni a autores locales ni foráneos. La elección de Cobreros Oliva permite salvar la situación y asegurar una imagen oficial a tiempo, pero también marca un precedente que la Agrupación deberá valorar de cara a futuras ediciones.
Mientras tanto, el calendario ya está en marcha y las fechas van fijando ritmo: Miércoles de Ceniza el 18 de febrero, cultos de marzo, pregón el 22 de marzo, y el horizonte de una primavera en la que Medinaceli espera recuperar su verbena como celebración compartida. Entre preparativos, ensayos y organización, Melilla se encamina así hacia una Semana Santa 2026 con novedades en su cartel y con las cofradías trabajando ya “con mucha ilusión y mucha expectación” para volver a sacar a la calle, cuando llegue el momento, su patrimonio humano y devocional.








