La sala de conferencias de la Consejería de Cultura acogerá este jueves 26 de febrero, a las 18.00 horas, la presentación del cortometraje “Balas”, una obra dirigida y producida por la melillense Alejandra Acedo, que pone el foco en la violencia de género y en la urgencia de romper los ciclos de violencia que pueden transmitirse entre generaciones dentro del entorno familiar.
El proyecto está impulsado por Maldita Manía Producciones, la productora independiente con la que Acedo desarrolla sus trabajos audiovisuales. La realizadora explicó que el guion es de María Zaragoza, escritora y guionista con la que mantiene una colaboración frecuente y que ha estado nominada a los Premios Goya por el cortometraje “Cuentas Divinas”. Para Acedo, contar con Zaragoza supone sumar a la historia una mirada profesional que refuerza la solidez del relato.
“Balas” está interpretado por dos actrices de Melilla, María Muñoz y Pilar Escobar, responsables de dar vida a las protagonistas de una trama que aborda la violencia machista desde un prisma íntimo. En sus declaraciones, la directora señaló que la historia habla de la violencia intergeneracional, de cómo determinados comportamientos y traumas pueden ir “heredándose” o reproduciéndose de una generación a otra, y de la necesidad de interrumpir esos patrones para que no se repitan en el futuro.
Acedo indicó que la idea del cortometraje surge de su sensibilidad y compromiso con esta problemática y de la importancia de seguir trabajando para concienciar a la ciudadanía sobre una realidad que considera una lacra. En ese sentido, subrayó que el enfoque parte de la perspectiva de una mujer y de una sensibilidad diferente para tratar cuestiones de desigualdad y violencia, vinculada a experiencias de discriminación que muchas mujeres han vivido en algún momento.
En el plano narrativo, “Balas” incorpora secuencias de flashback para representar los pensamientos de la protagonista, en concreto de un personaje identificado como Petra, la abuela. Según la directora, esos fragmentos se sitúan entre lo real y lo onírico, con un tratamiento simbólico que busca reflejar cómo funcionan los recuerdos y las percepciones cuando existe un trauma previo. La intención, añadió, es aportar profundidad psicológica y mayor peso emocional a la historia, además de una bruma poética que acompañe el recorrido del personaje.
La producción también pretende resaltar la capacidad de Melilla para acoger rodajes. Acedo destacó que el equipo técnico es íntegramente melillense y que las localizaciones utilizadas están en la ciudad, con el propósito de demostrar que en Melilla “se puede rodar cine” y que existe talento suficiente para afrontar proyectos cinematográficos de distinta escala.
La presentación del jueves permitirá dar a conocer el cortometraje y el trabajo desarrollado por el equipo, además de servir como espacio para compartir con el público las claves creativas del proyecto. Acedo agradeció el apoyo de la Viceconsejería de Igualdad, al que atribuyó un respaldo “incondicional” a iniciativas orientadas a sensibilizar y educar sobre los distintos tipos de violencia.
La directora remarcó que el hilo del corto es esa posibilidad de “romper” la cadena y evitar que el trauma se normalice en el seno familiar. El relato, indicó, quiere mostrar que existen alternativas y que la toma de conciencia es un primer paso para impedir que la violencia siga condicionando las relaciones. La obra se plantea como un canto contra la violencia machista y una llamada a no repetir.
Con este estreno en la Consejería de Cultura, “Balas” se suma a las propuestas audiovisuales realizadas desde Melilla con vocación social, planteando, desde el lenguaje cinematográfico, una reflexión sobre la violencia machista y la posibilidad de romper la repetición de patrones en las generaciones venideras.







