Los hermanos Jorge y Paula Rodríguez son los nuevos propietarios del Hotel Melilla Puerto. Después de 15 años gestionado por la cadena Meliá, este establecimiento ha vuelto a manos de la familia Rodríguez, quienes tienen en mente una serie de proyectos e iniciativas.
El Faro ha conversado con los nuevos propietarios de este establecimiento referencia en la ciudad autónoma sobre cómo afrontan este reto y los desafíos de Melilla como destino turístico.
-Así que el hotel Melilla Puerto cuenta con nuevos directores ...
-Paula Rodríguez: Efectivamente. Desde su apertura, el hotel estaba gestionado por nuestro padre. Fue así hasta el año 2008, cuando entró Meliá. Ahora lo hemos cogido nosotros otra vez.
Jorge Rodríguez: El hotel pertenece a un grupo familiar de empresas de Málaga que desarrolla su actividad en varios sectores, sobre todo relacionados con la construcción. Este hotel fue el primero de varios proyectos hoteleros que íbamos a hacer en Málaga y que aún estamos pendientes de arrancar.
Llevamos en Melilla unos 23 años, cuando abrió el hotel, pero hemos desarrollado más actividades aquí: Desde proyectos inmobiliarios a obras civiles.
-¿Cuáles son los objetivos que se han marcado para esta nueva etapa en el hotel?
-P.R.: Tenemos bastante confianza en el equipo. Después de 15 años, aquí hemos hecho un máster en gestión hotelera con los mejores. Pero, al final, la gestión de una multinacional como Meliá hace que se pierda un poco la identidad.
Ahora que ya contamos con la seguridad de que sabemos hacerlo muy bien y de que nuestro equipo conoce perfectamente los estándares internacionales, creemos que es un buen momento para devolverle este hotel a Melilla y darle un poquito de la identidad de la ciudad. Que cuando alguien venga a Melilla no venga a un hotel cualquiera de Meliá.
-La Ciudad Autónoma ha marcado el turismo como uno de los ejes de desarrollo económico para Melilla ¿Cómo ven esta apuesta?
-J.R.: Creemos que la ciudad tiene que reconvertirse y a nosotros nos gustaría acompañar a Melilla en todo ese crecimiento.
Transformarse en algo nuevo es todo un reto y, bueno, para nosotros es todo un orgullo poder acompañar a la ciudad en ese cambio.
-Melilla no es una ciudad con excesiva competencia hotelera ¿Cómo esperan la relación con otros establecimientos de la ciudad?
-Guardamos una buena relación con todos, pero cada uno tiene un sector bastante localizado. Es decir, somos competencia, pero a la vez no, porque nos enfocamos a una clientela diferente. Cada uno da un servicio y ofrece un precio acorde a ese servicio.
-¿Cuáles son los desafíos que enfrenta actualmente el hotel Melilla Puerto?
-J.R.: Sin duda la segunda transformación del hotel será nuestro siguiente gran reto.
Este hotel tiene 23 años y ya acusaba algún estado de antigüedad. Nosotros ya hicimos una reforma de todas las habitaciones desde la segunda hasta la quinta planta.
El gran reto es la última transformación que queremos hacer en la zona del hall. Además, estamos analizando varios proyectos, entre ellos, la apertura de un nuevo punto de venta en la terraza, con una piscina y un rooftop a la altura de lo que se merece este hotel y la ciudad. Algo que, además, está muy de moda en la península, ya que en los hoteles de todas las grandes capitales hay unas terrazas maravillosas. Es un punto de venta que funciona y que Melilla se merece.
Estamos barajando varios proyectos, por lo que todavía no tenemos claro qué línea vamos a coger.
-A nivel personal, ¿qué ha supuesto este sector en sus vidas?
-J.R.: Siempre hemos tocado muchos sectores. Este quizás era un poco diferente al mundo de la construcción, que era lo que hacíamos, donde no teníamos un contacto directo con el cliente.
Quizás eso era lo más llamativo, a lo que nos tuvimos que acostumbrar más inmediatamente.
-¿Qué supone hacerse cargo de un hotel como el Melilla Puerto?
-P.R.: Estamos ilusionados y muy seguros de este paso.
Como he dicho antes, hemos hecho un máster de 15 años, por lo que estoy segura de que la calidad no va a cambiar y la operativa diaria va a ser la misma. Lo que se aprende y está bien, no se cambia.
Tenemos un equipo humano que funciona muy bien y que sabe lo que tiene que hacer. Lo que nosotros tenemos que hacer ahora es darle identidad al hotel y acercarlo a la ciudad, convertirlo en un estandarte de Melilla.
-El Melilla Puerto acoge los grandes eventos que se celebran en la ciudad ¿Se mantendrá así?
-P.R.: Sí, eso no va a cambiar. En realidad, lo único que va a notar el cliente o el melillense que venga es que el hotel va a ser más auténtico.
J.R.: Por lo pronto, hemos llegado a un acuerdo con el presidente de la Asociación de Hosteleros de Melilla, Chakib Mohamed. Un gran profesional que capta perfectamente esa identidad local y ese conocimiento de la plaza y de sus peculiaridades. Creemos que esa alianza va a reforzar ese trato personal que se merece el cliente.
El Melilla Puerto tiene algo que no tienen otros hoteles en España. Ya sea para un evento o para otro, aquí vienes todas las semanas. La gente repite constantemente en nuestro establecimiento y eso merece un trato especial que una cadena no lo puede ofrecer, porque al final no dejan de ser manuales genéricos que se hacen para que 500 hoteles funcionen igual, pero Melilla se merece otro trato que seguro que vamos a poder conseguir.
-La sostenibilidad en la gestión hotelera es una de las grandes apuestas del sector ¿Barajan abordarla en esta nueva etapa del hotel?
-J.R.: Por supuesto. En esa segunda reforma que estamos planteando llevamos el aprovechamiento de energía. Melilla es una plaza en la que, además, tenemos muchas horas de sol, donde las placas fotovoltaicas funcionan muy bien.
Hoy en día, hay una serie de tecnologías que ayudan a esa sostenibilidad por muchas razones: No sólo por temas económicos, sino también un poco por conciencia social.
-El mercado está cada vez más digitalizado ¿Cómo ven la innovación a la hora de atraer nuevos perfiles turístico?
-J.R.: A la hora de captar clientes, las redes y todo este tipo de herramientas te facilitan mucho esa labor. Antes la manera de llegar a la gente era a través de unos canales muy concretos. Todos esos canales cada vez están más abiertos, por lo que ya, quieras o no quieras, tienes que estar en estos sistemas.
P.R.: Lo que ocurre es que nuestros clientes son fieles y llevan viniendo aquí 23 años. O sea, que realmente esas tecnologías no son una prioridad para nosotros.
-¿Mantienen contacto con las diferentes Administraciones de nuestra ciudad?
-J.R.: Constantemente. Con la Ciudad Autónoma siempre hemos tenido una muy buena relación con todos los gobiernos. Además, siempre nos han apoyado mucho desde que llegamos a Melilla. De hecho, fue la propia Administración la que nos convenció para adquirir este solar y desarrollar este proyecto.
Realmente estamos aquí gracias a que, en su momento, alguien se puso muy pesado y nos convenció de que, efectivamente, en Melilla hacía falta un hotel.
-Los bonos turísticos han supuesto todo un revulsivo para el desarrollo del sector en la ciudad ¿Imaginamos que la situación en el hotel es similar?
-J.R.: Los bonos turísticos están funcionando estupendamente y deseamos que así siga, porque Melilla hay que impulsarla.
El turismo es una industria que, como otras, funciona muy bien y vemos que Melilla tiene potencial. Nosotros venimos de Málaga y hemos visto el cambio que ha dado Málaga en los últimos años.
Si bien todo eso tiene también sus desventajas, es una economía que funciona y donde, al final, la gente local se beneficia de algún modo.
-Precisamente el turismo recibe múltiples críticas en los últimos tiempos desde ciudades como Málaga ¿No son necesarios algunos límites?
-J.R.: Pensamos que los límites no son buenos, sino que opinamos que los mercados se regulan solos. Poner límites acaba por favorecer a uno y entorpecer a otro.
Málaga ha llegado a desarrollarse mucho, pero si se hubieran puesto límites no se habría desarrollado tanto. Al final, las empresas que estamos allí vivimos de eso.
Aunque nos dediquemos a la construcción o nos dediquemos a otra cosa, la economía funciona si se mueve. En la costa del Sol lo que sí está claro es que no tenemos fábricas ni pensamientos de ponerlas, con lo cual se necesita un motor económico. Creemos que Melilla necesita también de ese motor económico. El turismo es un sector que mueve mucha economía.
Que las cosas al final se pueden volver muy masivas y dejar de ser encantadoras, pues sí, pero cosas buenas y cosas malas siempre hay.
-Una proyección a futuro ¿Cómo ven el hotel de aquí a 5 años?
-J.R.: Esperamos que Melilla continúe su crecimiento y que ese crecimiento nos anime a desarrollar los proyectos que queremos hacer.
Lo que nos gustaría ver es nuestro proyecto de ampliación finalizado en un corto periodo de tiempo.
P.R.: Queremos ser el hotel de Melilla y, si Melilla crece, nosotros queremos crecer con ella. Queremos ser parte de ese crecimiento, de ayudar a ese crecimiento e ir de la mano.









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