Melilla volvió a quedar en una posición especialmente negativa en las estadísticas sobre delincuencia. Los datos conocidos recientemente situaron a la ciudad autónoma como el segundo territorio de España con mayor tasa de delitos e infracciones penales entre adultos y menores. Solo Ceuta presentó cifras superiores.
Una situación que preocupa. También dentro de la Policía Nacional. Aunque el Sindicato Unificado de Policía (SUP) evita entrar a valorar directamente la gestión operativa de la Jefatura, su secretario general en Melilla, Jesús Ruiz Barranco, considera que los responsables políticos y policiales deben replantearse las medidas que se están aplicando para conseguir que estas cifras bajen.
“Son unas noticias muy negativas para Melilla”, afirma. Y no solo por la realidad que reflejan los datos. También por la imagen que proyectan de la ciudad.
En el caso de los adultos, Melilla registró en 2025 una tasa de 15,1 delitos por cada mil habitantes mayores de 18 años condenados mediante sentencia firme. La media nacional fue de 11,1. Entre los menores de 14 a 17 años, la diferencia fue todavía mayor. La tasa melillense alcanzó las 54,6 infracciones penales por cada mil jóvenes condenados, frente a las 11,3 de media en España.
“Que estemos en el ranking de la segunda ciudad en proporción de habitantes con más índices de criminalidad no es bueno”, señala Ruiz Barranco. A su juicio, “esa gestión se la tienen que repensar los responsables, tanto políticos como policiales, para que se revierta”.
El representante sindical insiste en que su función no es valorar cómo se organizan los dispositivos policiales ni cuestionar las decisiones de los mandos. Su trabajo, explica, se centra en reclamar medios materiales, personal suficiente y unas condiciones laborales adecuadas para los agentes.
“Yo no estoy dentro de las juntas locales de seguridad ni de las reuniones policiales operativas”, recuerda. Por eso, evita atribuir responsabilidades concretas sobre las cifras de delincuencia. Pero sí considera que existe margen para mejorar. “Esto se puede mejorar con la voluntad política y operativa por parte de los responsables policiales”, apunta.
Los robos y los ciberdelitos
Ruiz Barranco señala que, entre los delitos que más han aumentado, los datos apuntan especialmente a los relacionados con los robos. También menciona la presencia cada vez mayor de los ciberdelitos.
El balance del Ministerio del Interior correspondiente al primer trimestre de 2026 registró 997 infracciones penales en Melilla, un 0,8% menos que en el mismo periodo del año anterior. Los hurtos fueron la tipología con más casos, con 118 denuncias. También aumentaron los robos con fuerza en domicilios y otras instalaciones, que pasaron de diez a veinte.
Los ciberdelitos ya representan el 14% del total de infracciones. Las estafas informáticas son el fenómeno más habitual.
Aun así, el secretario general del SUP insiste en que las estadísticas oficiales son la referencia que debe utilizarse para analizar la situación. “Si nos tenemos que fiar, nos tendremos que fiar de las estadísticas”, afirma.
Las denuncias pasan por distintos controles y son clasificadas antes de incorporarse a los balances oficiales. Por eso, considera que los datos permiten conocer qué delitos se están produciendo y cómo evoluciona la delincuencia.
“Hay que creerse lo que dicen las estadísticas”, resume.
La Cañada
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los agentes aparece cuando tienen que intervenir en zonas con calles estrechas o de difícil acceso. La Cañada es uno de los ejemplos.
Hace unos días, la Policía Nacional llevó a cabo un operativo para desmantelar un punto de tráfico de drogas. Una actuación que, según Ruiz Barranco, vuelve a poner sobre la mesa las dificultades a las que se enfrentan los policías cuando entran en determinados barrios.
“No somos bien recibidos cuando vamos a alterar el orden normal de estos delincuentes que se dedican al tráfico de estupefacientes”, explica.
Por eso, asegura que este tipo de operaciones deben prepararse con el número suficiente de agentes y con los medios necesarios. Especialmente cuando se trata de entrar en una vivienda con autorización judicial.
“Vamos siempre con el personal suficiente, que eso es lo importante, para no recibir ninguna lesión por parte de los compañeros que intervienen”, señala.
El representante del SUP recuerda que los policías tienen que asumir situaciones complicadas. No les gusta, dice, pero forma parte de su trabajo.
Y cuando se producen agresiones o se intenta impedir una intervención, los agentes actúan contra quienes participan en esos hechos. “Si la persona que nos ha tirado una piedra o nos ha perjudicado la intervención para detener a alguien, vamos a por esa persona, la detendremos y la pondremos a disposición policial”, afirma.
Pero también pide no criminalizar a todos los vecinos de La Cañada. “La mayoría son gente normal y corriente que quiere trabajar y no quiere tener problemas”, apunta.
El problema, según explica, está en los grupos y personas vinculadas a la delincuencia, no en el conjunto de los residentes.
Más agentes y mejor planificación
Ruiz Barranco reconoce que hay zonas de Melilla en las que el acceso es complicado. No solo para la Policía. También para los bomberos y otros servicios de emergencia.
Por eso, reclama que la planificación de los operativos tenga en cuenta las características de cada barrio. “La gestión operativa es la que tiene que hacer que estas cosas no provoquen a los compañeros problemas de lesiones”, sostiene.
En su opinión, Melilla cuenta con un número importante de efectivos policiales. Habla de cerca de 1.200 policías nacionales y alrededor de 1.500 agentes si se suman los distintos cuerpos de seguridad.
Por eso, considera que el debate no debe centrarse únicamente en aumentar las plantillas. También en cómo se distribuyen y cómo se organizan los dispositivos. “Los responsables policiales son los que tienen que reflexionar en este sentido”, señala.
El objetivo, insiste, debe ser que las cifras de delincuencia comiencen a bajar. “No me gustaría que esto se agravara, sino que se limitara, que empezara a decaer este tipo de delincuencia en Melilla”, concluye.








