Los precios de los productos del Mercado Central de Melilla siguen fluctuando. La evolución refleja que, con los años, han ido a la alza, aunque ahora hay algunos artículos que parecen empezar a bajar. Los puestos lo miden de una semana para otra, pero los clientes sienten esta subida en las cestas de la compra desde hace tiempo. Hay que hacer un apunte: la tasa de variación anual del IPC (Índice de Precios al Consumo) ha subido diez décimas en julio con respecto al mes anterior.
La cifra está en un 3,8 %, con una variación mensual del 0,4 %, dejando una inflación acumulada del 2,5 % desde que comenzó el 2026. ¿En qué se podría traducir? Por ejemplo, hoy no se podían comprar tomates o berenjenas, que habían aumentado exponencialmente su precio. Los primeros, al doble. Los clientes, algunos, escandalizados. Lamentan que, lo que antes podían comprar con cincuenta euros, ahora es imposible.
El importe depende de factores diversos. Por ejemplo, si hay o no mercancía en esa jornada. Algunas opciones son más rentables que en el supermercado, pero no todas. Así, las carnicerías y pescaderías comentan que la clientela es la de siempre, y que no han percibido cambios en las compras en los últimos años. Además, los comerciantes no establecen los precios, y el beneficio que sacan es poco. Eso afirman en el puesto de aceitunas y especias entre otros productos.
Las aceitunas van subiendo poco a poco, cada semana o dos semanas, y los clientes lo notan. Las de manzanilla calibre extra estaban a 6 euros el kilo y, ahora, a 9,50 euros. El margen no supera los dos euros, y pocas personas se llevan el kilo completo. Volviendo a la fruta y la verdura, un cliente expresa que lo que llevaba en el carrito le había salido por 29 euros, que antes eran tan solo 12. Kiwis, dátiles, ciruelas y peras colmaban las bolsas.
“Comer hay que comer”, decían los vecinos, mientras que una de ellas afirmaba: “menos mal que nosotros somos dos, pero el que tenga una familia grande, yo no sé…”. A fecha de 10 de septiembre, convenía llevarse plátanos, manzanas y peras. Los mangos igual, a 2 euros, y las alcachofas a 6 el kilo. El melón, “de los buenos”, a 0,80 euros. Los aguacates a 2,50 euros. El tomate, sin embargo, ha pasado de poco más de un euro a tres, y las berenjenas y los limones, estaban unos céntimos más caros que hace días.
Después de las fiestas, comienzan a descender (por fin), expresan en el Mercado Central. Cada día es distinto, pero nada se salva: ni los higos, ni las especias ni las almendras. En la carne y el pescado, que son más costosos, los cambios no pasan desapercibidos. La carne de hueso está un poco mejor hoy, ha bajado un euro, y los filetes de ternera están más caros, a 14 euros el kilo. El pollo “ha bajado y ha subido”, marcando el jueves 4,50 euros el kilo. Carne picada o en salsa es lo que más suelen comprar los clientes.
Para las pescaderías, la situación es bastante similar. Sigue bajando: el salmonete de 16 a 12 euros el kilo, las gambas las tienen desde 8 hasta 12 euros, y los calamares frescos han bajado cuatro euros y están a 14 el kilo. El rape y la corvina se posicionan en lo alto de la lista de precios, mientras que los boquerones salen muy rentables, a cinco euros menos el kilo que hace días.
Actualmente, los clientes buscan la comodidad del supermercado, y acuden con menos frecuencia a los mercados tradicionales para comprar fruta, verdura, carne o pescado. Los que quedan lo hacen por costumbre. Saben que la calidad es mejor, son productos frescos, pero las prisas del día a día y la subida de precios no lo ponen nada fácil. Los puestos temen que, dentro de no mucho, estos espacios tengan que echar el cierre y queden relegados al pasado.








