Convertir una zona actualmente en desuso de la Granja Escuela Gloria Fuertes en un espacio de juegos acuáticos de acceso libre y gratuito. Ese es el objetivo del Gobierno de Melilla a través de una actuación que ya ha puesto en marcha y que, si no hay retrasos, podrá ser una realidad en unos meses. La Ciudad ha dado así un nuevo paso para ampliar la oferta de ocio familiar con la licitación de las obras de un parque de agua sin profundidad en el Parque Felipe VI, un proyecto que sale a concurso con un presupuesto de 348.000 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, permitirá crear una instalación concebida para el disfrute de niños, jóvenes y adultos, con el objetivo de convertirla en un nuevo punto de encuentro para las familias melillenses durante los meses de mayor calor.
Las empresas interesadas podrán presentar sus ofertas hasta el próximo 20 de agosto para hacerse con un contrato que pretende recuperar una parcela de 611 metros cuadrados situada en el entorno de la Granja Escuela Gloria Fuertes, dentro del Parque Felipe VI, en las proximidades del Parque Forestal Rey Juan Carlos I. El proyecto responde a una necesidad detectada por la Administración autonómica, como es la falta de un espacio especialmente atractivo para las familias dentro de este recinto. La zona elegida estaba destinada inicialmente a un circuito de hidroterapia con recorridos sensoriales, aunque llevaba tiempo sin utilizarse, lo que había provocado que perdiera interés como lugar de ocio y estancia.
Con esta intervención, el Gobierno local busca darle un uso completamente distinto, siguiendo un modelo implantado en otras ciudades europeas que han apostado por parques acuáticos sin profundidad como alternativa segura y accesible para el entretenimiento infantil y familiar. Según recoge la memoria técnica del proyecto consultada por este periódico, el objetivo principal consiste en crear “un espacio lúdico, familiar y refrescante del que pueda ser partícipe todo el mundo”, configurando un área abierta, de acceso completamente libre y pensada para favorecer la convivencia entre distintas generaciones.
Elementos interactivos
La actuación pretende convertir este punto del parque en un lugar de reunión donde los vecinos puedan disfrutar de actividades recreativas y refrescarse durante el verano, al tiempo que se fomenta la actividad física y la interacción social. El diseño también persigue revitalizar un espacio verde que, en la actualidad, presenta escaso atractivo para los usuarios. Los técnicos consideran que la parcela carece de elementos diferenciadores que inviten a permanecer en ella o que generen interés entre familias con hijos de diferentes edades.
Por ello, el proyecto plantea una transformación integral del entorno, no solo mediante la instalación de juegos de agua, sino también adaptando el espacio para que resulte cómodo tanto para los menores como para los adultos que los acompañan. La intención es ofrecer una imagen moderna, limpia y atractiva que convierta la zona en uno de los principales reclamos del parque.
Uno de los aspectos que recoge el proyecto es que el nuevo parque estará formado por un sistema de juegos acuáticos sin lámina de agua, una solución que elimina los riesgos asociados a las piscinas convencionales y facilita su uso por parte de personas de diferentes edades y capacidades. El funcionamiento se basará en elementos interactivos que proyectan agua mediante secuencias programadas, alternando distintos efectos para ofrecer una experiencia dinámica y cambiante.
Los detalles del equipamiento
Para albergar toda la maquinaria necesaria, el proyecto aprovechará una caseta ya existente en el recinto, donde se instalarán los equipos encargados de la depuración y gestión del circuito hidráulico. La superficie destinada específicamente a los juegos de agua ocupará 322 metros cuadrados dentro de los 611 metros cuadrados que comprende la actuación. La parcela, situada en una zona central del parque, presenta además condiciones especialmente favorables para este tipo de instalación, ya que dispone de acceso desde distintos puntos y carece de desniveles importantes.
Los diseñadores han dividido el parque en tres áreas diferenciadas para adaptarse a las distintas edades de los usuarios. La primera estará destinada a los niños de menor edad. En ella se instalarán juegos que generan efectos suaves de agua y que pueden manipular fácilmente los pequeños. En este espacio se ha evitado colocar elementos que descarguen agua directamente sobre la cabeza de los menores para garantizar una experiencia agradable y segura durante los primeros contactos con este tipo de instalaciones.
La segunda zona estará concebida para el uso conjunto de toda la familia. Se tratará de un espacio interactivo en el que adultos y niños podrán participar simultáneamente en distintas actividades mediante elementos que lanzan agua desde diferentes alturas y chorros situados en el pavimento.
La tercera área estará orientada a niños de mayor edad y jóvenes, incorporando juegos de mayor intensidad y componentes más competitivos. En este espacio se instalarán cañones de agua direccionales y elementos diseñados para fomentar retos entre los participantes, además de efectos visuales más llamativos y chorros con mayor caudal. El proyecto incorpora además una cuarta área destinada exclusivamente al refresco.
La iniciativa también pretende reforzar el papel del Parque Felipe VI como uno de los principales espacios de esparcimiento de la ciudad, ampliando su oferta con un equipamiento inexistente hasta ahora en Melilla.







