El Parlamento Europeo aprobó este miércoles en el pleno de Estrasburgo una enmienda del Partido Popular a la resolución sobre "Guerra híbrida y protección de la integridad territorial y las infraestructuras críticas para la seguridad y defensa de la Unión". El texto condena lo ocurrido en la frontera sur en Ceuta y exige una investigación independiente y exhaustiva sobre su planificación, ejecución y objetivos.
El eurodiputado del PP Nicolás Pascual de la Parte defendió que "lo ocurrido en Ceuta no puede reducirse a una crisis migratoria", sino que constituye "un ataque a la integridad territorial de España y, por tanto, a una frontera exterior de la Unión Europea, en el que la inmigración irregular fue utilizada como instrumento de presión y desestabilización". "Europa no puede mirar hacia otro lado", añadió, reclamando esclarecer quién planificó y permitió el ataque, con qué objetivos y por qué no se actuó a tiempo pese a las advertencias previas.
"Defender Ceuta es defender España y es defender Europa. Ante un ataque híbrido de esta naturaleza no caben ni el silencio ni la ocultación: hay que esclarecer todas las responsabilidades", subrayó el eurodiputado popular.
Por su parte, Juan Ignacio Zoido advirtió de que este tipo de ataques "no son nuevos" y recordó que "Rusia y Bielorrusia llevan años usando la inmigración irregular para desestabilizar el frente oriental de la Unión Europea". Según Zoido, en los últimos años "se ha abierto un nuevo punto crítico, el sur", por lo que reclamó trasladar a esa zona la respuesta aplicada en el este, "poniendo todas las miradas de Bruselas en el Mediterráneo" y reforzando los medios en la frontera con Marruecos. El eurodiputado criticó además la actuación del Gobierno español, al que acusó de "no estar haciendo nada por frenar estos ataques híbridos contra nuestra soberanía nacional", y pidió que la Unión Europea "no repita los mismos errores del Gobierno de España y abandone a los ceutíes".
La resolución aprobada por la Eurocámara identifica como amenazas híbridas los ciberataques, el sabotaje de infraestructuras críticas, las incursiones de drones, la desinformación, la injerencia extranjera y la instrumentalización de los flujos migratorios. Entre las medidas planteadas figuran un marco horizontal de sanciones específico, una mayor aplicación del artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea en casos de agresión híbrida grave y una cooperación reforzada con la OTAN y con socios como Ucrania, Moldavia, Armenia, los Balcanes Occidentales y Taiwán.
El encuadre del PP contrasta con el que trasladó días antes el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, en un discurso en la Universidad de Zúrich. Berset citó la crisis migratoria de Ceuta como ejemplo de división europea ante la migración, recordando que "decenas de miles de personas" cruzaron hacia la ciudad en una sola jornada a finales de julio y que hubo "más de cien muertos". El responsable del Consejo de Europa lamentó que el debate posterior se centrara únicamente en determinar responsabilidades, sin abordar una respuesta conjunta.








