El pasado fin de semana, el distrito barcelonés del Eixample acogió la décimo novena edición de la Feria Modernista y Feria del Comercio de Barcelona.
Al igual que en años anteriores, nuestra ciudad y su modernismo también estuvieron presentes. Una fuerte colaboración establecida entre la Fundación Melilla Ciudad Monumental y la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor con la Casa de Melilla en Barcelona presentaron a los asistentes a este evento el patrimonio modernista con el que cuenta nuestra ciudad, segunda urbe de España con mayor número de edificios de este estilo.
El stand de Melilla ha presentado ha sumergido a los asistentes que se han interesado por nuestra ciudad en toda una atmósfera modernista. Con decoración y personal especialmente ataviados de época, Melilla ha sabido representar esta cultura de manera magistral.
Los visitantes del stand de Melilla fueron recibidos con postales, publicaciones y folletos publicitarios que destacan la belleza y el patrimonio modernista de nuestra ciudad. Además, también hubo espacio para promocionar la belleza de nuestra ciudad, con folletos informativos sobre los Bonos Turísticos.
La Casa de Melilla en Barcelona, desde hace más de 15 años, participa en la Feria Modernista de Barcelona, donde explica lo que representa Melilla para el Modernismo, dado que es la segunda ciudad de España en edificios construidos con ese estilo por el arquitecto Enrique Nieto, quien no solamente se dedicó a los edificios, sino también al planteamiento de las calles, hasta el punto de que, según Ventura, cuando los paseantes discurren por el centro de la ciudad de Melilla, muchos piensan que lo hacen por zonas de Barcelona.
XIX Feria Modernista
La décimo novena edición de la Feria ha reunido este año a decenas de entidades, pero también instituciones como ayuntamientos de todo el país.
La afluencia de público ha sido de récord, con una estimación de 80.000 personas recorriendo recorriendo la zona.
La Feria Modernista se extendió por las calles Consell de Cent y Bruc con más de 100 paradas de artesanía, gastronomía y comercio local, todas decoradas con el encanto de otra época. También se pudieron ver demostraciones de antiguos oficios, participar en talleres creativos, descubrir rutas modernistas e incluso completar un álbum de cromos conmemorativo.







