El Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Provincia de Málaga celebró el pasado sábado 12 de septiembre la tercera Gala de la Profesión Veterinaria Malagueña, una cita que concentró a cientos de personas en el Auditorio Edgar Neville. El encuentro busca reconocer la trayectoria, el compromiso y la contribución a la sociedad de los profesionales veterinarios, así como destacar la colaboración de instituciones y entidades vinculadas al Colegio.
De este modo, la Junta Directiva del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Melilla se trasladó hasta la ciudad andaluza para recoger la ‘V de Oro’, un galardón que fue compartido con Elena Ayllón Toro, veterinaria y directora de un centro de salud en Málaga. Este año, la organización melillense cumplió sus bodas de plata, que celebraron junto a compañeros procedentes de todo el país.
Además, se dio la bienvenida a los nuevos colegiados, y se entregaron varias distinciones, entre ellas, a los 25 y 35 años de colegiación ininterrumpida. Se nombró al Colegio Honorífico y al Colegiado Honorífico a Título Póstumo 2026. Este último reconocimiento se dirigió a Emilio Moya Barrionuevo, Andrés Flores Alés y José Carlos González Fuentes ‘Galacho’.
Por otro lado, el premio ‘Bienestar Animal del Colegio de Veterinarios de Málaga’ en esta tercera edición fue concedido al Gruprona (Grupo de Protección de la Naturaleza) de la Policía Municipal de Málaga. El premio ‘One Health’, de la Cátedra que lleva el mismo nombre del Colegio y la Universidad de Málaga, fue para Enzoem (Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades emergentes de la Universidad de Córdoba).
Por último, se hizo entrega de la ‘Distinción Colaboración Veterinaria’ y del ‘Reconocimiento Solidaridad Veterinaria’ a la Asociación Cultural Zegrí y a los veterinarios de Ronda, que actuaron en el dispositivo frente a las inundaciones, respectivamente. La gala fue amenizada por los colegiados y artistas malagueños Juan Francisco Ríos Cabrillana al cante y Tomás García Rodríguez a la guitarra.
Una relación histórica
Rafael Serrano, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Melilla, explica que la ‘V de Oro’ es un galardón que el colegio hermanado “otorga a instituciones o personas que tienen una relevancia determinada, en un momento dado, en beneficio de la profesión veterinaria”. La secretaria Laura Callejón, el vocal Juan Manuel Manzano y el colegiado Francisco Germán Álvarez recogieron junto al presidente el galardón.
“Fue una gala muy emotiva y muy bonita”, asegura Serrano. Hace años, el galardón se entregaba el día del patrón de la profesión, que es San Francisco de Asís, cada 4 de octubre. Fue así desde 1998 pero, ahora, el Colegio ha preferido organizar una gala propia en honor a la profesión veterinaria. “Estamos tremendamente agradecidos por el empujón y el apoyo que estamos recibiendo por parte del Colegio de Málaga”.
Los recursos económicos y humanos son más limitados en la ciudad autónoma. Cuentan con unos 27 miembros colegiados, algunos, malagueños, al igual que parte de los melillenses pertenecen también a la institución andaluza. Ambos territorios han tenido una vinculación administrativa, judicial y sanitaria histórica. Desde que se formaron las autonomías, se empezaron a dar los pasos necesarios para crear una estructura colegial propia en Melilla.
En 1995 se formó una delegación del Colegio de Málaga en la ciudad autónoma. Después, pasó a llamarse ‘Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga y Melilla’, y ya en el año 2000, se designó la primera Junta Directiva del nuevo organismo. Desde entonces, el vínculo se ha hecho más fuerte, y en 2018 los dos colegios formalizaron su hermanamiento, que se renovó en 2021.
En 2019, los melillenses estrenaron sede, y en el congreso ‘One Health Málaga VetSummit’ de 2022, estuvieron muy presentes. El vínculo se remonta, en realidad, a 1905. Un siglo más tarde, en 2001, el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Melilla se proclamó corporación independiente. El galardón pone sobre la mesa los 25 años de servicio a favor de “la profesión veterinaria, la sanidad, el bienestar animal y la sociedad melillense”, y la labor de los profesionales que han hecho posible su crecimiento y consolidación.
“El proyecto futuro es seguir haciendo colegio, seguir luchando por la profesión, por su visibilización, por la formación, por el estímulo al buen hacer de los veterinarios por parte del Colegio, que creo que es nuestra obligación”. En la gala han celebrado décadas de amistad, colaboración y los lazos que los unen. Así, los colegios reafirman una vez más su vínculo estrecho y siguen remando juntos hacia la misma dirección.








