El Gobierno central ha evitado proporcionar información detallada sobre una partida de pescado que accedió a Melilla el pasado mes de febrero. Así lo recoge una respuesta oficial emitida a través del Portal de Transparencia, en la que, pese a confirmar la entrada del producto, no se especifican ni el volumen ni el tipo de pescado, su país de origen, ni los controles sanitarios a los que fue sometido.
La solicitud, registrada en marzo, buscaba aclarar las condiciones en las que se produjo dicha entrada de mercancía en la ciudad autónoma, así como conocer qué organismos intervinieron en su validación y control. La respuesta, firmada por la Subdirección General de Información Administrativa, se limita a señalar que "existe constancia de la entrada de una partida de pescado en la frontera terrestre", sin ofrecer más detalles operativos o logísticos.
El contenido del documento, de tres páginas, refleja un claro vacío informativo respecto a cuestiones clave como la trazabilidad del producto, su distribución posterior en el mercado local o los estándares de seguridad alimentaria aplicados. Tampoco se hace mención a si el cargamento fue inspeccionado por personal de Sanidad Exterior o si se activaron protocolos específicos para productos perecederos procedentes del extranjero.
Inquietud en el sector local
Este silencio institucional coincide con el contexto generado tras la reapertura paulatina del tránsito de mercancías entre Marruecos y Melilla. En febrero, El Faro de Melilla ya alertó de la inminente llegada de camiones cargados de pescado procedente del país vecino. Según fuentes aduaneras citadas entonces, se preveía la entrada diaria de este tipo de productos, lo que generó una fuerte inquietud entre pescaderos locales y asociaciones del sector pesquero.
“Nos preocupa que entren alimentos sin garantías, sin saber de dónde vienen o qué controles han pasado. La ciudadanía tiene derecho a saber qué consume”, advertía entonces un portavoz del gremio de pescaderos melillenses.
La ausencia de datos concretos por parte del Gobierno no hace sino avivar estas preocupaciones. A falta de una trazabilidad clara, las dudas sobre la calidad y el origen de los productos importados se mantienen vigentes, especialmente entre los sectores que compiten directamente con el pescado foráneo.
Opacidad administrativa
El informe remitido por el Ejecutivo central no sólo se muestra parco en información, sino que también omite detalles logísticos básicos como el medio de transporte, el tipo de autorización fronteriza empleada o si existieron incidencias durante el proceso de acceso a territorio nacional. Tampoco se indica si se ha registrado esta operación en los sistemas de control de aduanas ni si hubo participación de veterinarios oficiales.
Aunque el Gobierno sostiene que no puede aportar datos más precisos por tratarse de información operativa o no disponible, este tipo de respuestas alimenta la sensación de opacidad en torno al tránsito de productos alimentarios a través de la frontera con Marruecos.
Ante la falta de transparencia, asociaciones de consumidores y colectivos del sector alimentario en Melilla han insistido en la necesidad de reforzar los mecanismos de control en frontera y de garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información clara y verificable sobre los productos que llegan a la ciudad.








