El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla expresa su preocupación ante los sucesos recientes que está viviendo Ceuta en su frontera con Marruecos. Más de mil personas han cruzado a nado en la última semana, colapsando el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y, por lo tanto, el sistema de protección de menores del territorio caballa.
Las autoridades competentes, tanto el Gobierno local como la Delegación del Gobierno en Ceuta, se han unido frente a esta crisis migratoria. El millar de personas aprovechó las buenas condiciones del mar en estos días para cruzar, un acto que pone en riesgo la vida de menores y adultos. Por el momento, la ciudad hermana tutela ya a 430 menores no acompañados, lo que ha obligado a reabrir las instalaciones de emergencia del Tarajal.
La Consejería de Seguridad Ciudadana reitera que este es uno de los asuntos en los que el Ejecutivo melillense tiene puesta la vista por si hubiese una crisis similar en el ámbito local. De momento, se registran muchas menos entradas en el territorio, pero se está percibiendo cierto incremento.
Consideran que “las mafias” están sacando rédito de la situación, lo que explicaría este ligero aumento en la llegada irregular de inmigrantes a Melilla. “Es un tema muy complicado, que preocupa al Gobierno de la Ciudad, y estamos atentos a ver cómo evoluciona a lo largo del verano”, pone de manifiesto el consejero José Ronda.
Hace escasas semanas, el Tribunal Supremo sentó jurisprudencia con el régimen especial de rechazo en frontera o “devoluciones en caliente”, estableciendo que no resulta aplicable a las entradas en mar, aunque el acceso se produzca rodeando los espigones que separan a ambos países en el norte de África.
Las actuaciones deben ajustarse al procedimiento ordinario previsto en la legislación de Extranjería. Particularmente, al procedimiento de devolución del artículo 58.3 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social.
La Sala interpreta, con respecto a la Disposición adicional décima de la citada ley y tras dos sentencias del Constitucional, que los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de ambas ciudades mientras intentan superar los elementos de contención de forma irregular, podrán ser rechazados para impedir su entrada ilegal.
Se especifica el hecho de cruzar estos elementos de contención; si se instalase, por ejemplo, una especie de valla en el mar o barrera marítima, se podría aplicar dicha Disposición a las entradas a nado. Es por ello que no se permiten estas “devoluciones en caliente” cuando el acceso se produce por alta mar.
Dada la situación de emergencia, las instituciones ceutíes han trasladado lo sucedido “al más alto nivel institucional”. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha llegado a pedir una reforma legislativa al Gobierno de España para poder devolver de forma inmediata a las personas que logren bordear los espigones y llegar hasta Ceuta y Melilla.
Se está buscando dar una respuesta lo más ágil posible, contemplando incluso trasladar a la Península a aquellos que hayan sido identificados y registrados y que mantengan su voluntad de continuar con el procedimiento de solicitud de protección internacional. Así, serían derivadas a la red estatal de acogida.
Hasta ahora, muchos adultos continúan a la espera en las inmediaciones de los centros y en los montes de la zona debido a la saturación en las instalaciones. La Guardia Civil está trabajando con la Gendarmería Real marroquí para evitar que más personas continúen pasando de un territorio a otro.
De este modo, Melilla activa las alertas, teniendo en cuenta que no sería la primera vez que una situación como la que se está viviendo en Ceuta llega a la frontera local. Estos acontecimientos demuestran que ambas ciudades autónomas son la principal puerta de entrada de personas desde el sur de Europa.








