El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha defendido durante los últimos meses una posición firme respecto al papel que debe desempeñar el Gobierno de España en el futuro de la ciudad autónoma. A través de distintas declaraciones y comparecencias públicas, el dirigente popular ha insistido en la necesidad de una mayor implicación del Estado tanto en los asuntos internos como en la política exterior que afecta directamente a Melilla. Al mismo tiempo, ha reivindicado avances en el ámbito económico y ha anunciado su intención de promover una reforma del Estatuto de Autonomía que refuerce la posición institucional del territorio.
Durante una intervención pública, Imbroda subrayó que “cada año Melilla está mejor” y se mostró convencido de que en mayo de 2027, cuando se celebren las próximas elecciones autonómicas, la ciudad “va a estar mucho mejor” que en la actualidad. Estas palabras forman parte de un discurso político en el que el presidente autonómico combina un balance optimista de la situación con propuestas de calado institucional para los próximos años.
Uno de los ejes centrales de su mensaje ha sido la insistencia en que Melilla no puede quedar al margen de las decisiones clave que toma el Gobierno central, especialmente en el ámbito de la política exterior. En este sentido, Imbroda ha reclamado expresamente al Ejecutivo de Pedro Sánchez que no excluya a la ciudad de los debates sobre el futuro del Sáhara Occidental y las relaciones con Marruecos. “Cuando se hable del Sáhara, hay que acordarse de Melilla”, afirmó en una de sus intervenciones, advirtiendo de que cualquier decisión en esa materia tiene implicaciones directas para la estabilidad de la ciudad y su entorno.
Estas declaraciones se producen en un contexto en el que la política exterior española ha estado marcada por los movimientos diplomáticos en torno al Sáhara y el papel de Marruecos en la región. Imbroda considera que Melilla debe estar presente en esas conversaciones, no solo por su ubicación geográfica, sino por su condición de frontera europea en África y por su historia vinculada al desarrollo de la política española en el norte del continente.
En el plano económico, el presidente melillense ha señalado datos que, según él, reflejan una evolución positiva. Entre ellos destaca el incremento en el número de personas aseguradas a la Seguridad Social. Imbroda recordó que el acumulado anual de afiliados alcanza los 11.000, una cifra que, a su juicio, pone de manifiesto el dinamismo que empieza a mostrar la economía local. Aunque no detalló el tipo de contratos o sectores que concentran estos empleos, el presidente lo presentó como un indicio del cambio de rumbo respecto a etapas anteriores.
A la par que insiste en la necesidad de que el Estado invierta más y esté más presente en la ciudad, Imbroda ha anunciado que su Gobierno trabaja en una reforma del Estatuto de Autonomía. En palabras del propio presidente, se trata de una reforma “profunda”, que permita actualizar el marco jurídico-institucional de Melilla, dotando a la ciudad de mayores herramientas para gestionar sus competencias y responder a los retos contemporáneos. “Vamos a por todas”, afirmó en una de sus comparecencias, al explicar que el objetivo es mejorar la capacidad de decisión de las instituciones melillenses y reforzar su autonomía política dentro del marco constitucional.
La iniciativa busca también blindar determinados aspectos institucionales y adaptar el funcionamiento del Gobierno local a los cambios sociales, económicos y administrativos que se han producido desde la aprobación del Estatuto actual. Aunque aún no se ha presentado un texto concreto ni se ha anunciado el inicio formal del proceso legislativo, Imbroda ha asegurado que la reforma es una prioridad de su Ejecutivo.
Este conjunto de medidas y declaraciones apunta a una estrategia política clara por parte del líder del Partido Popular en la ciudad: consolidar su posición de cara a 2027 mediante una propuesta de estabilidad, progreso económico y fortalecimiento institucional. El mensaje se dirige tanto a la ciudadanía local como al Gobierno central, al que exige más atención, más recursos y más implicación.
Imbroda ha construido en los últimos meses un relato en el que Melilla avanza, pero necesita del compromiso del Estado para mantener ese rumbo. En sus intervenciones, no solo ha destacado los logros alcanzados desde que recuperó la presidencia en 2023, sino que ha advertido de la importancia de no repetir errores del pasado. Para el presidente, es fundamental que el Ejecutivo de Sánchez demuestre con hechos su compromiso con la ciudad y que se mantenga una interlocución fluida en todos los niveles.
En su visión de futuro, Melilla debe convertirse en una ciudad más moderna, con una administración ágil, una economía más robusta y una mayor capacidad de decisión. Para lograrlo, sostiene que el apoyo del Estado es indispensable, pero también lo es una ciudadanía activa y un liderazgo político capaz de trazar una hoja de ruta clara. Imbroda se presenta así como garante de esa estabilidad y transformación, en un contexto marcado por tensiones internacionales, desafíos económicos y una estructura institucional que, en su opinión, debe ser reformada cuanto antes.








