El miércoles 27 de mayo es festivo en Melilla y los vecinos no se lo han pensado: era día de playa. Pese a que el pronóstico del tiempo marcaba, sobre todo, nubes para esta jornada, con echar un vistazo a la ventana podía uno darse cuenta de cuál era el plan idóneo para hoy. Así, como ha sucedido en las últimas semanas, el cielo cambiante propio del mar de Alborán ha hecho su efecto y ha dejado salir algunos cálidos rayos de sol.
Aunque la comunidad musulmana se encuentra celebrando la Pascua del Cordero, que ha comenzado con el rezo colectivo de la mañana y se prolongará hasta el viernes, ha habido mucha afluencia de público en las playas. Además, muchos han decidido salir a Marruecos para encontrarse con sus familiares del país vecino. Al fin y al cabo, Eid al-Adha es una festividad que pone en el centro la convivencia, la solidaridad y la paz.
Lo curioso es que la estampa del miércoles sí era un auténtico aviso de lo que podría ser el verano en Melilla. A diferencia de otros fines de semana, por ejemplo, todas las sombrillas estaban ocupadas y ya se veían muchas otras de particulares. Un campo de color que anuncia el cambio de estación y la llegada de los meses estivales. Es la novedad con respecto a otras jornadas: ya no cabía “ni un alfiler” en las playas más recurrentes.
San Lorenzo, Los Cárabos y La Hípica estaban a rebosar de familias y grupos de amigos que han decidido juntarse para pasar un buen rato. Se han repetido los planes veraniegos: personas jugando a las palas, a la pelota y a las cartas en la arena y en la propia orilla. De hecho, ya muchos bañistas han decidido inaugurar la temporada, porque hasta el domingo pasado, casi nadie se animó a meterse en el agua.
Las temperaturas, desde luego, invitan a ello. La tendencia del final de mayo viene marcada por días húmedos y calurosos que invitan a darse un buen chapuzón. De hecho, este bochorno no hará más que aumentar, porque de cara al fin de semana las temperaturas irán en aumento hasta alcanzar los 28 grados. La humedad en el ambiente será algo menor, al igual que la nubosidad, hasta que junio quede inaugurado con un sol radiante.
Lo cierto es que los melillenses tienen algunos comentarios sobre su experiencia en las playas de Melilla. Teniendo en cuenta que a algunas solo se puede acceder por carretera, lo normal es que las más concurridas sean las que se encuentran junto al paseo marítimo. Seguro que, igualmente, muchos bañistas se han atrevido a ir hasta Aguadú y la Playa de Orcas Coloradas en la que también se permiten mascotas.
Todavía no ha arrancado oficialmente el verano, pero esperan que la Ciudad Autónoma coloque más sombrillas. Igualmente, se han registrado algunas quejas relacionadas al mantenimiento de las playas. Hay presencia de plásticos, desechos e incluso cristales, lo que puede ser peligroso para los bañistas. Echan en falta, asimismo, más papeleras. Señalan que algunas zonas como la de Los Cárabos, cerca de la desembocadura del río de Oro, están algo peor que las otras dos de San Lorenzo y La Hípica.
La ausencia de los populares chiringuitos en ambas playas se hace notar. Estos últimos días, parece que se ha empezado a levantar la nueva estructura de lo que fue el Soul Beach Melilla. Por otro lado, el bonito espacio de la Ensenada de los Galápagos continúa cerrado al público por peligro de desprendimientos. En definitiva, los vecinos tienen la esperanza de que se dé solución a estos asuntos antes del inicio definitivo del verano.
Mientras tanto, lo más reseñable de la jornada es que las playas de Melilla siguen siendo puntos de encuentro para la ciudadanía. Había vecinos y turistas de todas las edades: desde niños jugando al vóley playa, hasta familias completas disfrutando de un almuerzo preparado con cariño, o jóvenes cogiendo algo de sol en las toallas. De este modo, la ciudad se prepara, más que nunca, para recibir el verano.








