El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y exembajador de España en Marruecos, Jorge Dezcallar, ha reclamado una mayor atención del Gobierno hacia Ceuta y Melilla, al considerar que ambas ciudades autónomas constituyen un enclave estratégico cuya relevancia geopolítica exige una respuesta política y de seguridad más decidida.
En una entrevista concedida a La Razón, el diplomático advierte de que la situación de Ceuta y Melilla debe situarse entre las prioridades del Estado debido a su posición en la frontera sur de Europa y al contexto de creciente inestabilidad en el norte de África y el Sahel. En este sentido, subraya que los desafíos a los que se enfrentan estos territorios trascienden el ámbito estrictamente militar e incluyen fenómenos como la presión migratoria, el terrorismo yihadista y la competencia geopolítica en la región.
Dezcallar sostiene que Marruecos mantiene intactas sus aspiraciones sobre ambas ciudades y considera que esa reivindicación continuará formando parte de la política exterior del reino alauí. A su juicio, esta realidad obliga a España a mantener una vigilancia constante y a reforzar su presencia institucional, diplomática y estratégica en Ceuta y Melilla.
En relación con la política española hacia Marruecos, el exdirector del CNI también se muestra crítico con el giro dado por el Gobierno respecto al Sáhara Occidental. Según expone, se pregunta "¿para qué se entregó el Sáhara?" si, a su juicio, Rabat ni siquiera ha cumplido plenamente algunos de los compromisos adquiridos con España, entre ellos la normalización de la aduana comercial de Ceuta y Melilla. Con esta reflexión, Dezcallar pone en duda que el cambio de posición del Ejecutivo haya reportado los beneficios esperados en la relación bilateral.
El exresponsable de los servicios de inteligencia también alerta de que el terrorismo sigue representando una amenaza real para Europa. Aunque reconoce que la capacidad operativa de organizaciones como Daesh ha disminuido respecto a años anteriores, señala que el fenómeno de los denominados "lobos solitarios" continúa siendo uno de los principales riesgos para la seguridad, al tratarse de individuos radicalizados cuya detección resulta especialmente compleja para los servicios de inteligencia.
Asimismo, Dezcallar analiza el nuevo escenario internacional marcado por conflictos como la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio, asegurando que el contexto geopolítico actual obliga a los Estados europeos a reforzar sus capacidades de inteligencia y cooperación en materia de seguridad.
El diplomático considera que España debe adaptar su estrategia a un entorno internacional cada vez más incierto, prestando especial atención a aquellas zonas que, como Ceuta y Melilla, representan un punto de especial sensibilidad para la seguridad nacional y para el control de la frontera exterior de la Unión Europea.
Las declaraciones de Jorge Dezcallar se producen en un momento en el que el debate sobre la seguridad, la política migratoria y la relación con Marruecos vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda política española, en un contexto internacional caracterizado por el aumento de las tensiones geopolíticas y la persistencia de amenazas híbridas que obligan a reforzar la capacidad de anticipación del Estado.








