La Guardia Civil ha detenido al patrón de una embarcación semirrígida que pretendía introducir de forma irregular a seis migrantes de origen magrebí en Melilla este lunes. El arrestado, también propietario de la lancha, ha quedado a disposición judicial acusado de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
Los seis ocupantes, que se encuentran en buen estado de salud, han sido trasladados a dependencias oficiales de extranjería. Los hechos se produjeron en el marco de las labores habituales de control y vigilancia de costas y fronteras que lleva a cabo la Guardia Civil en Melilla.
Los agentes avistaron la embarcación navegando a gran velocidad desde la costa de Marruecos en dirección a la ciudad autónoma, mientras era perseguida simultáneamente por una patrullera de las autoridades marroquíes, lo que alertó a los efectivos españoles sobre la naturaleza de la situación.
Ante esta circunstancia, se activó de inmediato el Equipo de Natación, Intervención y Rescate (Enir) de la Guardia Civil, reforzado por patrullas terrestres de las unidades de Fiscal y Fronteras y de Seguridad Ciudadana, que intervienen de forma habitual en los episodios migratorios que se producen en la ciudad.
La rápida respuesta de los efectivos desplegados permitió localizar, interceptar y detener al patrón de la embarcación antes de que lograra completar su objetivo. Los seis migrantes a bordo, todos ellos indocumentados y de origen magrebí, fueron atendidos de inmediato conforme a los protocolos establecidos para este tipo de actuaciones.
Una vez comprobado su estado de salud, fueron trasladados a las dependencias oficiales competentes en materia de extranjería. El patrón detenido, que era además el propietario de la lancha utilizada para la travesía, ha sido puesto a disposición judicial por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, la figura penal que el Código Penal español aplica a quienes facilitan la entrada irregular de personas en el país.
La Guardia Civil ha subrayado que operaciones como esta son resultado directo de la estrecha coordinación bilateral entre España y Marruecos, que ambos países consideran una herramienta fundamental en la lucha contra las redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes. Estas organizaciones criminales, según el instituto armado, explotan la situación de vulnerabilidad de personas que, en su intento de alcanzar territorio español, se ven expuestas a travesías de alto riesgo que en numerosas ocasiones ponen en peligro sus vidas.








