Melilla vuelve a tener una cita muy especial con la música flamenca el próximo sábado 20 de junio a las 21:00 horas en la Plaza de las Culturas. La Escuela de Flamenco de la ciudad demostrará ante su público lo mucho que han trabajado durante el curso. El Festival de Verano exhibe las habilidades musicales de los alumnos en los distintos palos y niveles que acoge la escuela.
Los principiantes aprenden sevillanas y rumbas, los de nivel medio se introducen en los fandangos y las soleares y en avanzado empiezan con las bulerías y las alegrías. Los palos se van complicando en cada nivel. Además, ofrecen tres modalidades en la formación: cajón y percusión flamenca, cante y guitarra. Así, sobre el escenario el 20 de junio, conformarán lo que José Heredia, su director, llama “cuadro flamenco”.
Los alumnos del primer ciclo se unen en las diferentes disciplinas, por ejemplo, para interpretar unas sevillanas. Lo trabajan en clase primero de forma individual y luego de manera conjunta. “Nos pegamos prácticamente un mes ensayando, que es parte del aprendizaje, para que se unan y juntos interpreten un tema”. Desde los diez hasta los más de setenta años, el perfil de los integrantes del centro es variado.
Heredia explica que, a partir de los cincuenta años, las personas que acuden a la escuela es porque quieren resolver esa “asignatura pendiente”. Antes del 2012, en Melilla no había un centro con las características de la Escuela de Flamenco. El Festival de Verano es una oportunidad magnífica para mostrar lo aprendido en estos meses. Tanto alumnos como profesores lo disfrutan mucho.
“Cuando consigues crear esa sinergia y que todos se entiendan, el músico de percusión con el de guitarra y sin decir una palabra, es como si el duende se paseara un poco por el cuadro y le dijera a cada uno, en cada momento, lo que tiene que hacer”. Son muchas las horas de ensayo para preparar la actuación. Los nervios siguen presentes, pero la seguridad ha conseguido ganar terreno.
Dejando a un lado el miedo, el director percibe cómo los grupos se lo pasan bien con el proceso y está convencido de que transmitirán esas emociones al público en las Culturas. Para los docentes, el festival implica también una gran responsabilidad. Los ayudan a coger tablas y a comprender que, si se equivocan, están aprendiendo. Con entrada libre y gratuita, la Escuela de Flamenco invita a todos los vecinos y vecinas a sumarse a la cita musical.
El repertorio escogido sorprenderá a los espectadores. “Abrimos siempre con un instrumental de guitarra y percusión”. Este año, será Roma, del guitarrista Vicente Amigo. No faltarán las sevillanas, el tango ni la rumba con temas cantados. “Hacemos guiños a grandes cantantes o cantaores de nuestro país”. Referentes como Camarón de la Isla, Paco de Lucía y hasta Nino Bravo con canciones que, si no son flamencas, tendrán ese toque aflamencado. Alegrías, soleares, coplas por bulerías… una selección amplia que hará bailar al público.
“La música es para disfrutarla, e intentamos también transmitir eso”, asegura José Heredia. De los melillenses destaca su capacidad de arropar a los intérpretes durante el espectáculo: tocan las palmas y les dedican más de un “ole” que “cuando te equivocas, son necesarios”. En otras ediciones la convocatoria ha sido un éxito total. En 2026, esperan a más de 200 asistentes.
El curso oficial de la Escuela de Flamenco comienza en enero y finaliza en diciembre. Otra de las fechas marcadas en el calendario es la Navidad con la zambombá que cierra el año. El 26 de junio a las 20:00 horas, llevarán a cabo una actuación musical en plena calle O’Donnell que será la última hasta el mes de agosto, cuando retomarán su actividad con los ensayos previos a la Feria de Melilla.
Otra de las novedades es que recuperarán palos que, con el tiempo, han dejado de interpretarse como la caña. El día 26 participará a modo de colaboración el Ballet Colores de Melilla de Merche Hurtado. Asimismo, este encuentro al aire libre busca dinamizar el centro de la ciudad. La Escuela de Flamenco melillense cierra así su ciclo de verano e inaugura las vacaciones estivales para regresar en septiembre con más fuerza.









