Coalición por Melilla (CpM) ha reclamado abrir un debate de "mucho mayor calado" sobre el papel estratégico de la ciudad tras conocerse la declaración de impacto ambiental desfavorable a la ampliación del Puerto de Melilla. Así lo ha manifestado este miércoles el diputado local Emilio Guerra, quien también exige al Estado explicaciones por los más de ocho años de demora en emitir ese informe, una tardanza que califica de "sencillamente inexcusable" y que, a su juicio, refleja una preocupante falta de compromiso de Madrid con la ciudad.
Guerra sostiene que la declaración desfavorable "no cierra solo el paso a una infraestructura", sino que abre un debate sobre qué lugar quiere ocupar Melilla en las próximas décadas y con qué instrumentos piensa defender su futuro económico, territorial y estratégico.
CpM defiende que la ciudad necesita inversiones públicas y privadas capaces de generar empleo y actividad económica, y que su limitado territorio obliga a pensar en grande: transformar espacios existentes y, cuando sea viable, ganar terreno al mar. En ese sentido, el cepemista subraya que durante décadas Melilla ha ido perdiendo peso económico regional y capacidad de influencia mientras su entorno avanzaba con grandes infraestructuras logísticas y portuarias.
El dirigente de CpM rechaza lo que llama una "falsa disyuntiva" entre desarrollo y medio ambiente. A su juicio, proteger el patrimonio natural y atender a la evidencia científica son obligaciones irrenunciables, pero también lo es exigir al Estado que justifique una demora que "refleja una preocupante falta de compromiso de Madrid con Melilla".
La respuesta, añade, no puede ser "el bloqueo automático de cualquier proyecto estratégico", sino la búsqueda seria de soluciones técnicas y ambientales que permitan compatibilizar el desarrollo de la ciudad con la protección de su entorno. La formación reclama que se revisen y estudien todas las alternativas técnicas posibles para hacer compatible la ampliación portuaria con la protección ambiental.
Al mismo tiempo, pide al Gobierno central una estrategia integral para la ciudad que descanse en cuatro pilares: seguridad geopolítica, desarrollo económico, sostenibilidad ambiental y ampliación de su capacidad territorial. Guerra concluye que el verdadero debate es decidir si Melilla quiere seguir siendo un territorio con futuro o si acepta "perder progresivamente su capacidad de desarrollo y de decisión sobre su propio destino".
Para evitarlo, la CpM defiende que la ciudad necesita un nuevo marco estratégico que le permita mantener su relevancia en el Mediterráneo occidental.








