Esta semana se anunció una buenísima noticia para cineastas y aficionados del séptimo arte en Melilla: la elección de la directora y guionista Ceres Machado para formar parte de la Comisión de Dirección de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Es una mesa de trabajo que representa a los directores y directoras de nuestro país y que está en continua conversación con la Junta Directiva de la Academia.
Es la primera melillense que accede a este organismo representativo con tanto peso dentro de la industria del cine español. Su trayectoria en este mundo y en el de las artes escénicas se remonta ya a casi dos décadas. De este modo, su obra está fuertemente marcada por el compromiso social y explora temas relacionados con los derechos de la mujer, la salud mental y las relaciones humanas.
El sistema de votación dicta que la elección la hacen los propios compañeros de especialidad. Es para ella un orgullo haber sido seleccionada por el gremio de directores de cine para representarlos en los próximos cuatro años. Cada dos, el órgano renueva la mitad de sus plazas, que son seis en total. “Es una manera de que el órgano no se duerma en cuatro años, sino que haya transformación, movimiento”, ha subrayado la guionista.
Se presentó con pocas expectativas “porque, al final, luchar contra la periferia es muy difícil”. Por los tantos proyectos en los que está implicada, tiene que trasladarse con frecuencia a la capital, pero Ceres Machado aclara que su vida está en Melilla. El resultado de la votación fue toda una sorpresa. “Ahora estoy muy feliz, me siento muy valorada y muy apreciada por mis compañeros porque al final votan ellos, ellos deciden que seamos nosotros o nosotras los que los representemos”.
Hace una valoración muy positiva de su progreso en los últimos años, en los que ha ganado bastante visibilidad y reconocimiento. De momento, piensa compaginar sus quehaceres y obligaciones con el nuevo puesto, a sabiendas de que tendrá que viajar mucho más a Madrid. “Forma parte de la responsabilidad del cargo y de mi proyección también como cineasta”. En la campaña previa, Machado dejó claras qué líneas de actuación eran su prioridad. Supone que, esos sectores a los que defendía, son los que han apostado firmemente por su candidatura.
La primera es intentar que los propios estatutos de la Academia recojan la paridad de representación entre hombres y mujeres. “En esta Comisión hemos conseguido ser tres y tres, pero no es lo habitual. Luego, los vocalías, que son los que van a la Junta, son mayoritariamente hombres”. La siguiente línea de actuación es lograr que el cortometraje sea catalogado como una especialidad dentro de la Academia. “Hay academias del mundo muy importantes que la tienen considerada así y nosotros no”.
“Al final estás diciendo que es algo menos importante o que el camino es para el largometraje”. Ella misma trabaja los dos formatos porque le apasiona, al igual que Almodóvar o Carla Simón, según ha expresado la dramaturga y cineasta. Añade que son profesionales que están muy bien posicionados y que no han abandonado el formato del cortometraje, por lo que merece tal reconocimiento por parte de la institución más relevante del cine en nuestro país.
Su última misión es dar cobertura a los territorios que no se enmarcan en el ámbito peninsular. “Todas las personas que no estamos en la Península tenemos una complejidad añadida de territorio y quiero trabajar para que la Academia, de alguna forma, haga presencia en esos lugares”. Ceres Machado considera que hay quienes todavía la sitúan en el contexto de Andalucía. “La gente no me ubica”, señala. Igualmente, es la única comunidad que puede apoyarla porque en Melilla no hay más académicos del cine que ella.
A diferencia de Canarias, por ejemplo, que tienen mucha presencia porque han conseguido ser un paraíso para los rodajes gracias a los incentivos fiscales. “Están ya muy metidos en la industria”. Tiene en mente visitar los institutos melillenses para hacer un sondeo del futuro del cine a nivel local. “No podemos trabajar de una manera sólida la industria cinematográfica de nuestra ciudad sin saber cuánto interés real hay porque, a lo mejor, no lo hay”. En este sentido, sería interesante introducir formación específica en la materia, que no necesariamente tiene que ser una carrera, sino también grados medios y superiores.
El objetivo es que no tengan que buscar esa formación fuera de Melilla. “Cada oficio tiene unas necesidades académicas diferentes”. La lejanía con Madrid, donde el cine está muy centralizado, se hace más palpable aún. Otras regiones como Cataluña o País Vasco han logrado “tener un pequeño lobby”, manifiesta Machado. La siguiente será Andalucía, pero todavía falta para que eso suceda. En la ciudad autónoma “no te puedes plantear que esto es una profesión si nadie te está diciendo que tienes una oportunidad laboral”.
Ninguna línea está por encima de la otra. “Lo que voy a hacer es trabajar muy duro y enterarme bien de cómo van las cosas y cuáles son las dinámicas de trabajo”. Gracias a su labor, Melilla estará aún más presente y tendrá una visibilidad sin precedentes en el sector cinematográfico español. Califica de “histórico” que, por primera vez, haya una melillense trabajando en estas comisiones de trabajo. Y, realmente, tiene razón: lo es.







