Melilla ha vivido este fin de semana la cara y la cruz de la misma moneda.
Por un lado, el sábado el personal del servicio de Emergencias 061 realizó un gran trabajo para salvar la vida de una menor después de que ésta cayera desde un cuarto piso.
A la llegada de los servicios de emergencia, la menor se encontraba encajada en el interior de un vehículo tipo taxi, lo que hizo necesaria la colaboración del Cuerpo de Bomberos de Melilla para poder proceder a su correcta extracción, por lo que la labor realizada por éstos también se puede considerar como fundamental.
La menor se encuentra ahora ingresada en el Hospital Comarcal, bajo atención médica especializada, a la espera de que se recupere de las heridas. Por el momento, se desconoce qué sucederá con ella cuando este martes se produzca el traslado de Urgencias al Hospital Universitario.
La cruz se produjo el domingo, cuando la Guardia Civil encontró un cuerpo flotando en las aguas de la playa de San Lorenzo. Debido a su avanzado estado de descomposición, no se sabe mucho más allá de que se trata de un varón, pero en las redes sociales ya se están haciendo conjeturas sobre si se trata de un inmigrante. Ya no se podía hacer nada por él y lo que toca ahora es investigar quién es. De hecho, la Guardia Civil se encuentra instruyendo diligencias policiales para el esclarecimiento de los hechos y plena identificación del cadáver, al que se realizará la autopsia para determinar el motivo del fallecimiento.
Son los efectos de la borrasca Emilia, que este sábado obligó a activar el aviso amarillo por vientos del este de hasta 60 kilómetros por hora y olas de tres metros en la ciudad autónoma.
Por lo tanto, con sólo un día de diferencia, la satisfacción dejó paso a la tristeza, la esperanza al desconsuelo y la alegría al llanto, tal como es la vida, que unas veces te da la de cal y en otras ocasiones, la de arena.








