El Pabellón Javier Imbroda acogió en la noche del pasado domingo la clausura del Torneo juvenil Ramadán Urban Cup, una iniciativa impulsada por la Consejería de Juventud de la Ciudad Autónoma de Melilla que, durante tres fines de semana consecutivos, ha reunido a decenas de jóvenes en torno al fútbol sala, consolidándose como una de las citas deportivas más destacadas del calendario juvenil en estas fechas.
El evento, celebrado en el contexto del mes de Ramadán, ha destacado no solo por su carácter competitivo, sino también por su componente social, al convertirse en un punto de encuentro para jóvenes, aficionados y familias que han encontrado en el deporte un espacio de convivencia y participación.
En esta edición, el torneo contó con la participación de 12 equipos, que fueron distribuidos en cuatro grupos de tres conjuntos cada uno. A lo largo de la fase de grupos, los equipos compitieron por hacerse con una de las plazas que daban acceso a las semifinales, reservadas para los cuatro mejores clasificados. Este formato permitió una competición dinámica y equilibrada, en la que cada partido tuvo una importancia decisiva.
Tras varias jornadas de encuentros, el campeonato alcanzó su momento culminante con la disputa de la gran final, que tuvo lugar a las 22:15 horas en un pabellón que registró una destacada entrada. Más de 300 personas se dieron cita en las gradas del Javier Imbroda para presenciar el desenlace de un torneo que había generado expectación entre los aficionados.
El partido enfrentó a Baraka FC y Honey FC, dos equipos que habían demostrado su potencial a lo largo de la competición. El encuentro no defraudó y ofreció un espectáculo de alto nivel, caracterizado por la intensidad, la alternancia en el marcador y la emoción hasta los últimos minutos.
Finalmente, el triunfo cayó del lado de Baraka FC, que se impuso por un ajustado 9-8 en uno de los partidos más vibrantes del torneo. El elevado número de goles y la igualdad reflejaron la competitividad de ambos conjuntos, que protagonizaron una final muy disputada.
Más allá del resultado, el torneo se desarrolló en un ambiente marcado por la deportividad y la convivencia. La coincidencia con el mes de Ramadán añadió un valor especial a la iniciativa, reforzando el papel del deporte como elemento de cohesión social y encuentro entre jóvenes de la ciudad.
La organización dispuso de un dispositivo específico para garantizar el correcto desarrollo de la jornada final, asegurando que el evento transcurriera con normalidad tanto dentro como fuera de la pista. La coordinación permitió que la clausura se desarrollara sin incidencias, consolidando la buena valoración del torneo.
El acto contó con la presencia del Consejero de Educación, Juventud y Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaisón, quien quiso acompañar a los participantes en este cierre del campeonato. Antes del inicio de la final, ambos equipos realizaron un pasillo de honor en reconocimiento a su apoyo a la juventud, en un gesto que fue recibido con aplausos por parte del público.
Durante ese acto, la organización hizo entrega al consejero de una placa conmemorativa, en agradecimiento por su implicación y respaldo a este tipo de iniciativas dirigidas a la juventud, especialmente en un periodo tan significativo como el Ramadán.
Tras la finalización del encuentro, se procedió a la entrega de trofeos al equipo campeón, Baraka FC, y al subcampeón, Honey FC. Asimismo, se reconoció el rendimiento individual de varios jugadores a través de distintos galardones, entre ellos los premios al mejor jugador, mejor portero y jugador revelación del torneo. Estos reconocimientos fueron entregados por el propio consejero.
La jornada concluyó con un ambiente festivo, en el que participantes y asistentes pudieron celebrar el cierre de una competición que ha combinado deporte, convivencia y participación juvenil. La entrega de premios dio paso a un momento de celebración que puso el broche final a tres semanas de actividad deportiva intensa.
Con esta clausura, el Ramadán Urban Cup refuerza su papel como una propuesta consolidada dentro de la programación juvenil de la ciudad, demostrando la capacidad del deporte para generar espacios de encuentro y participación, incluso en contextos marcados por tradiciones y fechas señaladas.
El torneo deja así un balance positivo tanto en lo deportivo como en lo social, reafirmando su continuidad como una iniciativa que promueve valores como el compañerismo, el respeto y la integración a través del fútbol sala.








