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Advertencias

por Redacción El Faro
19/11/2012 23:43 CET

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Tanto la Guardia Civil, a través de la Delegación del Gobierno, como la principal asociación que representa a los agentes (AUGC) venían denunciando en las últimas semanas la actitud cada vez más violenta de muchos de los inmigrantes que tratan de acceder a Melilla y de los que finalmente llegan a nuestra ciudad. Era un hecho constatado en la mayor parte de los asaltos sufridos por la valla fronteriza, según los guardias civiles. Ahora viene a arrojar algo de luz Médicos sin Fronteras (MSF), después de las polémicas surgidas en la ciudad sobre la actitud de los subsaharianos y de los desmentidos por parte de Prodein sugiriendo que los agentes estaban preparando un ‘argumentario’ ante la posibilidad de que fuera necesaria una actuación contundente contra los inmigrantes. Uno de los doctores de MSF, Giorgio Calarco, asegura en la página web de esta ONG que ha podido observar transformaciones en los inmigrantes. Afirma que los subsaharianos experimentan cambios durante los años que aguardan a que llegue una oportunidad para acceder a Melilla. Los comportamientos violentos arraigan en muchos de ellos y son fuente de enfrentamientos entre miembros de esa comunidad.
Las palabras del doctor Giorgio Calarco a partir de sus vivencias personales y de su experiencia directa trabajando sobre el terreno no sólo son un testimonio más a favor de las denuncias que vienen realizando los guardias civiles. También deben ser entendidas como una advertencia para estar alerta sobre el estado de la convivencia de estos inmigrantes una vez que llegan a Melilla. Además, el problema puede agravarse si éstos tienen que residir en unas instalaciones como las del CETI, que hace tiempo que registran un nivel de ocupación muy por encima de su capacidad. Por lo tanto, los esfuerzos de los responsables policiales no sólo se deben centrar en evitar que los inmigrantes accedan irregularmente a Melilla. También hay que prestar atención para que no ‘salten la valla’ las acciones y los comportamientos como los que denuncia el doctor Giorgio Calarco.

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