Estoy ingresado en el Hospital comarcal, concretamente en la planta de trauma pero es por cirugía, en resumen, quiero agradecer a todas las enfermeras, auxiliares, celadores, limpiadoras, doctores, por el trato recibido, aunque si que hay una persona muy especial, que aún siendo enfermera y ante todo amiga, se está preocupando lo más grande de mi, visitas diarias, ánimo total, me faltaría periódico para agradecer a ella, Su nombre es Sara Moreno, y le escribí una poesía que ya la tiene ella pero quiero compartir con todos los lectores.
A Sarita
En la sombra oscura de este pozo frío,
donde el silencio pesa y el alma calla,
aparece tu nombre como un rocío,
Sarita, luz clara que nunca se apaga.
Tus palabras llegan como manantial,
rompen cadenas, curan las heridas,
y en tu mirada late un bien vital:
el don de alzar alas a otras vidas.
Me tiendes la mano, firme, sincera,
me enseñas que siempre hay otra salida,
que incluso en la noche más prisionera
renace la fe, renace la vida.
Y yo, agradecido, con voz infinita,
te nombro esperanza, mi fuerza, Sarita.








