El pasado miércoles El Faro de hacía eco de la queja de un vecino sobre el problema del botellón en las inmediaciones del hospital Comarcal que, a causa del ruido que un grupo de jóvenes provocaba hasta altas horas de la madrugada, no solamente causaba molestias a los vecinos sino también a los pacientes del centro hospitalario. Pues bien, este melillense se puso en contacto ayer con este periódico para agradecer a las autoridades competentes el hecho de que, a raíz de la denuncia, una patrulla policial hiciera acto de presencia en la zona.
El botellón no ha desaparecido, pero sí es mucho más silencioso y los desperdicios son recogidos a primera hora de la mañana.








