La Autoridad Portuaria de Melilla reforzará la capacidad de amarre del Muelle Nordeste III con la instalación de cinco nuevos bolardos de 200 toneladas, una actuación que tiene como objetivo mejorar las condiciones de seguridad de las operaciones y adaptar esta infraestructura a las necesidades actuales y futuras del tráfico marítimo. Las obras, tramitadas por vía urgente, cuentan con un presupuesto de 169.269 euros y un plazo de ejecución de 45 días una vez que se rubrique el contrato.
El proyecto contempla la colocación de cinco puntos de amarre de elevada capacidad en esta zona del Puerto, con el propósito de reforzar los elementos actualmente disponibles y permitir que esta infraestructura pueda atender con mayores garantías a determinados buques de mayores dimensiones y, especialmente, a embarcaciones que presentan una gran superficie expuesta a la acción del viento.
El Muelle Nordeste III cuenta actualmente con una longitud de 310 metros y dispone de ganchos de escape rápido dobles de 100 toneladas en cada sentido. Este equipamiento permite el atraque de buques de mercancías peligrosas y de embarcaciones de carga de alrededor de 200 metros de eslora. Sin embargo, las características de determinados buques que demandan atracar en Melilla hacen necesario disponer de una mayor capacidad de amarre.
La solución planteada por la Autoridad Portuaria consiste en instalar cinco bolardos con una capacidad de 200 toneladas, situados en los largos de proa y popa de los buques. Con ello se pretende incrementar la resistencia de los puntos de amarre y mejorar la capacidad de la infraestructura para absorber y transmitir los esfuerzos generados por las embarcaciones.
La actuación responde, según la documentación del proyecto consultada por este periódico, a una necesidad vinculada tanto a la seguridad de las operaciones como a la explotación comercial del puerto. Los nuevos elementos permitirán disponer de una infraestructura de amarre más adaptada a buques de diferentes dimensiones y características, especialmente ante la evolución hacia embarcaciones de mayor porte.
Reforzar la seguridad
La Autoridad Portuaria considera que disponer de puntos de amarre con una capacidad suficiente constituye un elemento esencial para garantizar la correcta transmisión de los esfuerzos a la infraestructura durante las maniobras de atraque y la permanencia de los buques. La mejora pretende contribuir, por tanto, a reforzar la seguridad de las operaciones y la protección de las instalaciones portuarias.
La decisión de acelerar la tramitación de las obras está relacionada también con la posibilidad de captar nuevos tráficos marítimos. De hecho, el pasado 5 de agosto la Autoridad Portuaria recibió una consulta de un operador marítimo interesado en realizar escalas en el Puerto de Melilla. Entre la información solicitada figuraban las batimetrías disponibles, las características de las defensas y la capacidad de los bolardos existentes en los diferentes muelles.
Para la Autoridad Portuaria, esta demanda constituye una muestra de la existencia de un interés comercial por las instalaciones melillenses y pone de relieve la necesidad de que la infraestructura pueda responder con rapidez a las necesidades técnicas planteadas por los potenciales operadores.
Captar nuevos tráficos
La capacidad de amarre disponible puede convertirse en un factor determinante a la hora de admitir determinados tipos de buques. Por este motivo, la falta de elementos con capacidad suficiente podría limitar las posibilidades de utilización de algunos muelles y dificultar la captación de nuevos tráficos.
Y es este contexto en el que se encuadra la tramitación urgente del contrato. La documentación del expediente justifica la reducción de los plazos por razones vinculadas a la seguridad de las operaciones marítimas, la explotación de las infraestructuras y la posibilidad de aprovechar oportunidades comerciales relacionadas con nuevos tráficos.
La intervención se suma así a las actuaciones de adaptación y mejora de las instalaciones del Puerto de Melilla destinadas a incrementar su capacidad operativa. En este caso, una actuación de dimensiones relativamente reducidas sobre el Muelle Nordeste III busca resolver una necesidad concreta, como es la de disponer de puntos de amarre capaces de soportar mayores esfuerzos y facilitar que el puerto pueda atender buques con características diferentes a las contempladas inicialmente para esta infraestructura.








