Una caminata para conocer el entorno y, de paso, recoger la basura que se ha ido acumulando en él. Esa es la idea de la iniciativa que varias asociaciones y colectivos de Melilla han puesto en marcha para el próximo domingo. El objetivo es recorrer unos dos kilómetros y retirar parte de los residuos que se encuentran en una zona verde próxima a la carretera de La Purísima.
La propuesta no nació de una administración ni de una gran organización. Partió de un ciudadano. Francisco Pérez, coordinador de SEO/BirdLife en Melilla, explica que todo comenzó con Alfonso Salazar, un colaborador y naturalista vinculado desde hace tiempo a distintos grupos medioambientales.
Salazar empezó a encontrarse durante sus caminatas con espacios muy contaminados. No eran pequeños restos de basura. Había acumulaciones importantes de residuos y, entre ellos, grandes cantidades de ropa. Las imágenes fueron apareciendo en sus redes sociales.
“Cada día me lo encuentro peor”, trasladó a los colectivos con los que está relacionado.
Y de ahí salió la idea. Si el problema seguía creciendo, había que hacer algo. Así nació esta caminata, que busca unir una actividad al aire libre con una recogida de residuos y, sobre todo, con una llamada de atención sobre el estado de determinados espacios naturales.
“Las asociaciones prestamos nuestro apoyo, nuestra infraestructura, pero esto parte de este chico a nivel particular y, sobre todo, de una colaboración ciudadana”, recalca Pérez.
En la organización participan SEO/BirdLife, la Asociación Herpetológica, el Grupo Ecologista Guelaya y otros colectivos que se han querido sumar, entre ellos la Federación de Montañismo. El Centro de Educación Ambiental también colabora en la difusión.
Pero el protagonismo, insisten, es de los voluntarios.
Las imágenes de Alfonso han provocado bastante movimiento en redes sociales. Ahora la intención es que quienes se acerquen puedan comprobar el problema directamente. Verlo con sus propios ojos. Y, después, ponerse manos a la obra.
Recorrido
El punto de encuentro previsto es la carretera de La Purísima, junto al Instituto Virgen de la Victoria. Desde allí comenzará un recorrido de unos dos kilómetros por la zona verde que rodea el centro.
Todavía quedan algunos detalles por cerrar. Sobre todo porque los organizadores quieren conocer cuántas personas acudirán y qué perfil tendrán los participantes. No es lo mismo organizar la ruta para adultos que hacerlo con niños o personas mayores. Por eso han habilitado un código QR para inscribirse.
La organización quiere saber cuántos voluntarios habrá antes de repartir el material y definir completamente el recorrido. También existe la posibilidad de establecer un límite si la participación crece por encima de lo que puedan atender adecuadamente. “Queremos que los voluntarios que vengan reciban una atención personalizada”, explica Pérez.
La idea es que durante la caminata no solo se recoja basura. También habrá tiempo para explicar cómo afectan estos residuos a la fauna, la flora y al medioambiente.
¿Cuántas personas esperan reunir? Pérez no se atreve a poner una cifra. Cuantas más, mejor, siempre que la actividad pueda desarrollarse con seguridad y comodidad. Porque el objetivo va más allá de llenar bolsas. “Buscamos la conciencia ciudadana”, señala.
Hasta bañeras
Lo que más ha llamado la atención de los organizadores es el tipo de residuos encontrados en estos espacios.
No se trata únicamente de bolsas de basura o pequeños desperdicios. Pérez habla de cantidades “ingentes” de ropa y enumera algunos de los objetos localizados durante las caminatas. Motos de agua, farolas, lavadoras y hasta cinco o seis bañeras juntas.
“Si hablamos de residuos que requieren que se meta una furgoneta o un camión y que eso pase en un espacio verde y no se sepa, no se conozca y no se pueda hacer un seguimiento, cuanto menos es llamativo”, afirma.
La situación ha llevado a los colectivos medioambientales a reclamar medidas de vigilancia a la Administración. Una de sus peticiones es crear un cuerpo propio de agentes forestales o guardas de la naturaleza en Melilla. "Esto se tiene en todas las comunidades, incluida en Ceuta".
Pérez considera que estos profesionales podrían recorrer los espacios naturales y vigilar posibles vertidos. También señala que supondría una salida laboral relacionada con el medioambiente para personas formadas en este ámbito.
La segunda petición es instalar videovigilancia en los llamados puntos negros de vertidos. Según explica, las asociaciones ya elaboraron hace años un mapa en el que identificaban estos lugares y detallaban los tipos de residuos que aparecían.
La propuesta pasa por instalar cámaras y colocar carteles que informen de su existencia y de las posibles sanciones.
“Las multas educan”, sostiene Pérez. A su juicio, la vigilancia y las sanciones podrían disuadir a quienes utilizan estos espacios para deshacerse de residuos.
Mientras esas medidas llegan, si llegan, serán los voluntarios quienes el domingo vuelvan a recorrer parte de estos terrenos. Dos kilómetros. Guantes, bolsas y muchas ganas.
Y una idea sencilla detrás de todo. Que los espacios naturales de Melilla no sean el lugar donde acaba aquello que ya no queremos en casa.








