La desclasificación de informes relacionados con las alertas sobre lo que iba a suceder en Ceuta los días 30 y 31 de julio pasado pone de manifiesto que España y Marruecos conocían lo que se preparaba, la posible magnitud de la avalancha, que entrarían a través de la valla y a a nado, los grupos y redes sociales en los que se hacían llamamientos para participar en la invasión, fechas, horarios e incluso se informó de la pasividad con que los agentes marroquíes asistían a este inmenso movimiento de personas al otro lado de la frontera. En definitiva, que había datos y advertencias suficientes por parte de todos los servicios de información españoles (CNI, inteligencia militar, Policía y Guardia Civil) como para que el Gobierno hubiera podido tomar medidas y blindar el acceso a la ciudad ceutí.
Los "papeles" desclasificados llegan incluso a plantear el posible origen de la táctica empleada por Rabat contra España. De hecho, habla de que "no se puede descartar cierto nivel de descontento" en Marruecos vinculado a la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia el 20 de julio. Es más, advierte de que Rabat podría "intentar explotar la situación generada en Ceuta en beneficio de sus intereses estratégicos". O sea, los informes desmienten varias de las afirmaciones realizadas por el Gobierno.
La primera, la obstinada postura del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negando que existieran avisos; la segunda, las firmes defensas hacia el papel de Marruecos por parte no solo del titular de Exteriores, José Manuel Albares, sino incluso del propio presidente Sánchez, que agradeció a los marroquíes su papel en todo este conflicto. En definitiva, la única que tuvo cierto prurito y esbozó la verdad ahora desvelada fue la ministra de Defensa, Margarita Robles, a la que todo el Gobierno dio de lado cuando dijo que sí había informes que hablaban de la avalancha sobre la frontera en Ceuta.
Tan es así que la inteligencia militar daba por "casi seguro" que la situación exigiría la activación del Ejército "a muy corto plazo", algo que nunca llegó a producirse, lo cual no es óbice para que la Guardia Civil pusiera por escrito que Marruecos "está permitiendo la llegada de candidatos hacia la zona fronteriza" para que ya el 29 de julio la Policía Nacional llegara a la conclusión de que habría "una posible relajación temporal del control fronterizo marroquí".
En definitiva, tal y como considera un elevadísimo porcentaje de españoles, todo hace indicar que Marruecos estaba detrás de la invasión, que se sabía lo que iba a suceder, que no se tomaron medidas y que el Gobierno fue negligente en la protección de un pedazo de España en el norte de África.








