Los conductores de Melilla encuentran estos días precios muy similares a la hora de repostar en las principales estaciones de servicio de la ciudad. Las tarifas de la gasolina y el diésel presentan una notable uniformidad entre los establecimientos de las grandes compañías, especialmente en los puntos de Shell y BP, donde las diferencias entre unas estaciones y otras son prácticamente inexistentes.
En el caso de Shell, la gasolina de 95 octanos se sitúa en 1,464 euros por litro, mientras que el gasóleo A alcanza los 1,437 euros por litro. Estos precios se repiten en varios de los principales puntos de suministro de la compañía repartidos por Melilla, como las estaciones situadas en Alfonso XIII, el Puente de Triana, Carlos V y la Plaza Alférez Provisionales.
La situación es muy parecida en las estaciones de servicio BP, que mantienen una política de precios muy competitiva respecto a Shell. En sus establecimientos, la gasolina de 95 se comercializa a 1,465 euros por litro, mientras que el gasóleo A presenta un precio ligeramente inferior, de 1,435 euros por litro. Estas tarifas son las mismas en BP General Astilleros, BP Polígono y BP Puente.
La escasa diferencia entre los precios de ambas compañías hace que, para los conductores melillenses, la elección de una estación u otra tenga actualmente un impacto reducido en el coste final del repostaje, al menos si se comparan únicamente las tarifas por litro.
Shell apuesta por una tarifa uniforme en sus estaciones
Uno de los elementos que más destaca en el actual escenario de precios es la uniformidad existente entre las diferentes estaciones de servicio Shell de Melilla. Los principales puntos de la compañía presentan las mismas tarifas tanto para la gasolina de 95 como para el gasóleo A.
En concreto, la gasolina de 95 se encuentra a 1,464 euros el litro, mientras que el gasóleo A se sitúa en 1,437 euros. Estas cifras se mantienen en establecimientos ubicados en diferentes zonas de la ciudad, desde Alfonso XIII hasta el Puente de Triana, pasando por Carlos V y la Plaza Alférez Provisionales.
Esta homogeneidad permite a los conductores disponer prácticamente del mismo precio con independencia de cuál de estos puntos de suministro elijan. La ubicación de la estación, por tanto, puede tener más peso en la decisión del consumidor que la diferencia económica a la hora de repostar.
Para un conductor que se desplaza habitualmente por Melilla, encontrar la misma tarifa en distintos puntos facilita también la planificación de los repostajes. La distancia hasta la estación o el recorrido previsto pueden convertirse así en factores más determinantes que el precio del combustible.
La diferencia entre la gasolina de 95 y el gasóleo A en las estaciones Shell es, además, relativamente reducida. Entre ambos carburantes existe una distancia de 2,7 céntimos por litro, con la gasolina ligeramente por encima del diésel.
BP mantiene precios muy próximos a los de Shell
Las estaciones de servicio BP también presentan unas tarifas muy ajustadas entre sus distintos establecimientos. En este caso, los precios registrados son de 1,465 euros por litro para la gasolina de 95 y 1,435 euros para el gasóleo A.
Estas cifras se mantienen en BP General Astilleros, BP Polígono y BP Puente, lo que vuelve a mostrar una importante estabilidad de precios dentro de la propia compañía.
La comparación directa con Shell revela diferencias mínimas. En el caso de la gasolina de 95, BP establece un precio de 1,465 euros por litro frente a los 1,464 euros de Shell. La diferencia es, por tanto, de un solo milésimo de euro por litro.
En el caso del diésel, la situación se invierte. BP comercializa el gasóleo A a 1,435 euros por litro, mientras que Shell lo sitúa en 1,437 euros. En este caso, la diferencia entre ambas compañías es de dos milésimos de euro por litro.
Se trata de variaciones prácticamente imperceptibles para el bolsillo del consumidor cuando se realiza un repostaje puntual, aunque pueden adquirir mayor relevancia cuando se analizan consumos elevados o repostajes realizados de forma habitual.
Diferencias mínimas para los conductores
El escenario actual dibuja un mercado local en el que las grandes estaciones de servicio mantienen una fuerte proximidad en sus tarifas. Las diferencias entre los establecimientos analizados son tan reducidas que apenas permiten establecer una ventaja económica clara de una compañía sobre otra.
Si se toma como referencia un repostaje de 50 litros, la diferencia entre Shell y BP en la gasolina de 95 sería de apenas cinco céntimos de euro. En el caso del gasóleo A, la diferencia para esa misma cantidad sería de diez céntimos.
Esto significa que, para el usuario, recorrer una distancia adicional con el objetivo de localizar una estación con un precio ligeramente más bajo puede no compensar el gasto adicional de combustible generado durante el desplazamiento.
Por este motivo, aspectos como la cercanía al domicilio o al lugar de trabajo, la facilidad de acceso a la estación o el momento en el que se necesita repostar pueden tener un peso mayor en la decisión final.
La escasa diferencia entre las tarifas también pone de manifiesto que el precio del carburante no presenta grandes oscilaciones entre las principales estaciones de servicio analizadas en Melilla.
El impuesto sobre hidrocarburos ya está reflejado en las tarifas
Otro elemento importante a tener en cuenta a la hora de interpretar estos precios es su tratamiento fiscal. Las cantidades señaladas corresponden a tarifas que ya incluyen las modificaciones y rebajas fiscales directas aplicadas en el impuesto sobre hidrocarburos vigentes durante este periodo.
Por tanto, los precios que encuentran los consumidores en los surtidores ya reflejan estas medidas y no es necesario realizar ajustes adicionales sobre las cantidades indicadas.
El precio final que paga el conductor por cada litro de combustible responde, por tanto, al importe que aparece en el surtidor, con las correspondientes cargas fiscales y las medidas vigentes incorporadas.
Este aspecto resulta especialmente relevante cuando se comparan los precios actuales con los registrados en otros momentos, ya que las modificaciones fiscales pueden tener una incidencia directa sobre el importe final que asume el consumidor.
El coste de llenar el depósito
Aunque las diferencias por litro sean reducidas, el coste final de llenar un depósito depende directamente de la capacidad del vehículo. En un turismo con un depósito de unos 50 litros, repostar gasolina de 95 en una estación Shell supondría aproximadamente 73,20 euros, mientras que hacerlo en una BP alcanzaría los 73,25 euros.
En el caso del gasóleo A, llenar un depósito de 50 litros supondría alrededor de 71,85 euros en Shell y 71,75 euros en BP.
Las cantidades muestran de forma clara hasta qué punto las tarifas se encuentran próximas. La diferencia entre establecimientos se mueve en unos pocos céntimos incluso cuando se realiza un repostaje completo.
Para quienes utilizan el vehículo de manera intensiva, sin embargo, estos pequeños márgenes pueden acumularse a lo largo del tiempo. Un conductor que realiza varios repostajes al mes puede prestar mayor atención a estas diferencias, aunque en el contexto actual continúan siendo reducidas.
La proximidad gana peso frente a la diferencia de precio
Con las tarifas prácticamente igualadas entre los principales puntos de suministro, la ubicación de las estaciones adquiere especial importancia. Los conductores pueden optar por repostar en el establecimiento que se encuentre dentro de su recorrido habitual sin que ello implique asumir una diferencia significativa respecto a otras estaciones.
En una ciudad como Melilla, donde las distancias entre diferentes zonas son relativamente reducidas, esta circunstancia resulta especialmente visible. El ahorro potencial que puede obtenerse al desplazarse expresamente hasta otra estación para encontrar un precio unos milésimos inferior puede quedar rápidamente neutralizado por el propio consumo del vehículo.
De esta manera, la comodidad y la proximidad se convierten en factores relevantes dentro de la decisión de los consumidores.
Un mercado marcado por la estabilidad
Los precios registrados en las estaciones Shell y BP muestran, en definitiva, un panorama caracterizado por la estabilidad y la escasa diferencia entre establecimientos. Shell mantiene una tarifa uniforme de 1,464 euros para la gasolina de 95 y 1,437 euros para el gasóleo A en sus principales puntos de Melilla, mientras que BP se sitúa prácticamente en los mismos niveles, con 1,465 euros para la gasolina y 1,435 euros para el diésel.
La comparación refleja una competencia directa entre ambas compañías, pero con márgenes muy estrechos. Apenas un milésimo separa sus precios de la gasolina y dos milésimos los del gasóleo A.
Para los conductores melillenses, el escenario actual supone que no existen grandes diferencias económicas entre los principales puntos analizados. El precio por litro permanece prácticamente igualado y las variaciones son demasiado pequeñas como para condicionar por sí solas la elección de una estación.
Mientras los precios pueden seguir sujetos a futuras modificaciones en función de la evolución del mercado y de las medidas fiscales aplicadas, las tarifas actuales dibujan un mapa de precios muy homogéneo en Melilla. Por ahora, repostar en una estación u otra de las principales cadenas supone afrontar un coste prácticamente idéntico, con diferencias que se cuentan en milésimos y que apenas alteran el importe final de un depósito.








