Antes, durante y después de la crisis migratoria que está viviendo Ceuta y en menor medida Melilla, las redes sociales ya se habían convertido en un escenario paralelo de los acontecimientos. Mientras miles de personas trataban de cruzar la frontera desde Marruecos, en nuestros teléfonos comenzaban a circular vídeos, fotografías y mensajes que mezclaban hechos reales con imágenes antiguas, grabaciones de otros países o interpretaciones erróneas de la legislación. En apenas unos días, plataformas de verificación como Maldita.es y diversos medios nacionales tuvieron que desmontar decenas de publicaciones que habían alcanzado a miles de usuarios.
Vídeos reales, pero fuera de contexto
El patrón se repitió una y otra vez. La mayoría de los contenidos digitales no eran montajes elaborados, sino imágenes auténticas utilizadas para explicar una realidad completamente distinta. Uno de los ejemplos más compartidos mostraba a una multitud avanzando por una zona montañosa. Las publicaciones aseguraban que se trataba de miles de personas dirigiéndose hacia Ceuta para cruzar la frontera, cuando en realidad las imágenes correspondían a una peregrinación religiosa celebrada el 5 de julio en el monte Cudi, en la provincia turca de Şırnak.
Algo similar ocurrió con un vídeo en el que numerosas personas provocaban altercados en plena calle. El mensaje que lo acompañaba afirmaba que migrantes estaban destrozando el centro de Ceuta tras su llegada a la ciudad. Sin embargo, las imágenes habían sido grabadas dos meses antes en Toulouse, durante los disturbios registrados tras la victoria del Paris Saint-Germain en la final de la Liga de Campeones.
También se difundió un vídeo en el que un hombre destruía imágenes religiosas en una iglesia. Las publicaciones aseguraban que el autor era un inmigrante y que los hechos habían ocurrido en Ceuta durante la crisis migratoria. Las verificaciones demostraron que la escena se había producido en mayo de 2026 en la iglesia La Ermita de Cali, en Colombia, donde incluso había sido identificado el responsable de los daños.
La desinformación alcanzó igualmente a las actuaciones policiales. Un vídeo mostraba la supuesta agresión de un agente a un adolescente norteafricano en Ceuta, cuando realmente había sido grabado en el municipio colombiano de Baranoa. Otro recuperaba unas imágenes de mayo de 2021 en las que un agente marroquí abría una verja fronteriza y las presentaba como si pertenecieran a la crisis vivida cinco años después.
Entre los contenidos más llamativos figuraba también un vídeo en el que varios agentes marroquíes descargaban cajas de un camión. En redes sociales se afirmaba que estaban preparando puntos de avituallamiento para facilitar el desplazamiento de personas hacia Ceuta. En realidad, las imágenes mostraban una operación desarrollada por la Gendarmería Real y la Oficina Nacional de Seguridad Alimentaria contra la venta de alimentos en mal estado en la región de Marrakech.
La misma dinámica se reprodujo con otras grabaciones ampliamente compartidas. Un vídeo en el que un perro expulsaba a un hombre de una vivienda fue presentado como una escena ocurrida en Ceuta durante la crisis, cuando había sido grabado semanas antes en Torre Pacheco (Murcia). Del mismo modo, las imágenes de operarios limpiando las calles tras los Sanfermines fueron difundidas como si mostraran las labores de limpieza en Ceuta después de la llegada masiva de migrantes.
Otro de los vídeos que generó un intenso debate mostraba a un agente de la Policía marroquí permitiendo supuestamente que un camión cargado de personas continuara su camino hacia la frontera con Ceuta, haciendo bajar a los jóvenes para que continuasen a pie. A diferencia de otros contenidos completamente descontextualizados, las verificaciones no desmintieron la autenticidad de las imágenes, sino algunas de las afirmaciones que las acompañaban.
Una investigación realizada por los verificadores de Open.online, miembros de la International Fact-Checking Network (IFCN), y recogida por Maldita.es, geolocalizó la escena en la carretera N2 que une Tánger y Tetuán, a unos 51 kilómetros de Ceuta. Además, el vídeo coincidía con publicaciones de medios marroquíes del 30 de julio que informaban de la interceptación de un camión con jóvenes que se dirigían hacia Fnideq (Castillejos), desde donde pretendían intentar el cruce hacia la ciudad autónoma. Es decir, el vídeo sí guardaba relación con los movimientos de personas durante aquellos días, pero no mostraba, como aseguraban algunas publicaciones, a un policía facilitando directamente el acceso a la frontera ceutí.
Otro de los vídeos más difundidos mostraba a varias personas lanzando objetos desde el interior del cementerio musulmán de Sidi Embarek, en Ceuta. La verificación confirmó que las imágenes sí correspondían a ese lugar, aunque no pudo acreditarse que mostraran la destrucción de tumbas, como afirmaban numerosas publicaciones que acompañaban el vídeo.
La desinformación en Melilla
Aunque la presión migratoria se concentró principalmente en Ceuta, Melilla tampoco quedó al margen de la desinformación. Estos vídeos se abrían camino en nuestros smartphones, al tiempo que otros contenidos adquerían carácter plenamente local. Durante aquellos días comenzó a difundirse en redes sociales una imagen que simulaba un comunicado oficial anunciando el cierre de las playas de la ciudad. El cartel advertía, utilizando incluso iconografía policial, que cualquier persona encontrada en ellas sería enviada a Marruecos y que los residentes podrían enfrentarse a sanciones económicas de entre 200 y 10.000 euros.
La publicación generó inquietud entre numerosos ciudadanos, que acudieron a distintas entidades sociales para preguntar si aquellas medidas eran reales. El documento era completamente falso, pero volvió a poner de manifiesto la facilidad con la que este tipo de mensajes consiguen extenderse en momentos de incertidumbre, creando alarma social.
En este contexto de crisis, miedo y desinformación que vivió Ceuta, la organización Movimiento por la Paz (MPDL) difundió un comunicado en el que, además de reclamar una respuesta humanitaria y respetuosa con los derechos humanos, hizo un llamamiento a evitar la instrumentalización de la migración, exigir una comunicación basada en la veracidad y alejada del alarmismo, y frenar los discursos simplificadores que favorecen la polarización y deterioran la convivencia. Un mensaje que también fue compartido por la organización en Melilla, la cual recibió consultas ante el supuesto comunicado. El cartel había generado ya confusión entre muchos vecinos y vecinas, algunos de ellos en especial contexto de vulnerabilidad.
La legislación; desinformación más allá de las fronteras
La avalancha de bulos no se limitó a los vídeos. Buena parte de la desinformación giró en torno a la legislación española y al funcionamiento de la frontera. Uno de los mensajes más repetidos aseguraba que quienes habían entrado irregularmente en Ceuta podrían acogerse automáticamente al proceso extraordinario de regularización aprobado meses antes por el Gobierno. Sin embargo, esa medida únicamente contemplaba a personas que ya residían en España antes del 1 de enero de 2026 y cuyo plazo para presentar solicitudes había concluido meses antes de que comenzara la crisis.
También se difundió la idea de que bastaba con llegar a Ceuta para poder desplazarse posteriormente a la península y, desde allí, continuar viaje hacia otros países europeos. Tanto el Gobierno español como las instituciones europeas recordaron que Ceuta y Melilla cuentan con un régimen específico dentro del espacio Schengen y que cualquier desplazamiento hacia la península por vía marítima o aérea está sometido a controles documentales de la Policía Nacional.
Otra afirmación que circuló con fuerza sostenía que la Delegación del Gobierno en Ceuta había ordenado paralizar las devoluciones a Marruecos. Sin embargo, las publicaciones no aportaban documentos ni pruebas que respaldaran esa información. La propia Delegación negó la existencia de esa instrucción y reiteró públicamente que continuaba trabajando para acelerar los expedientes de retorno conforme a la legislación vigente.
Representantes políticos y decisiones gubernamentales
Junto a los vídeos descontextualizados también aparecieron publicaciones de contenido político que fueron objeto de verificación. Entre ellas figuraban fotografías antiguas de ministros españoles durante la celebración del Día del Trono en la Embajada de Marruecos en España, presentadas como si hubieran sido tomadas en plena crisis de 2026, o vídeos que aseguraban que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había asistido a ese acto utilizando imágenes correspondientes a años anteriores (2024 y 2025). Al acto sí acudió el ministro Luis Planas.
Verificar antes de compartir
La crisis migratoria en Ceuta ha vuelto a demostrar que la desinformación puede propagarse con la misma rapidez que los propios acontecimientos. En apenas unos días, vídeos grabados en Turquía, Francia, Colombia, Marruecos o Murcia fueron reutilizados como si pertenecieran a Ceuta; imágenes antiguas se presentaron como actuales y rumores sobre la legislación española o sobre supuestas decisiones gubernamentales alcanzaron una enorme difusión.
Frente a esa avalancha de contenidos, el trabajo de plataformas de verificación y de numerosos medios de comunicación permitió contextualizar informaciones, identificar el origen de las imágenes y desmentir mensajes que contribuían a aumentar la confusión en un momento especialmente delicado. La experiencia dejó una conclusión compartida por verificadores y organizaciones sociales: en situaciones de elevada tensión informativa, contrastar antes de compartir resulta tan importante como la propia gestión de la crisis.








