La Autoridad Portuaria de Melilla tiene previsto iniciar el próximo 8 de agosto los trabajos de demolición de los pantalanes de la dársena de pesqueros, primer paso para construir un nuevo muelle y una plaza pública de 3.000 metros cuadrados. Así lo anunció su presidente, Manuel Ángel Quevedo, quien detalló que en los primeros días de agosto también se sacará a licitación la actuación del nuevo muelle, el dique y el relleno de la plaza, con adjudicación prevista entre septiembre y octubre.
Quevedo explicó que, aunque el grueso de la maquinaria empezará a moverse en agosto, los trabajos previos ya están en marcha desde hace semanas, aunque no sean visibles a simple vista. Según detalló, se están tramitando los estudios de gestión de residuos, de seguimiento ambiental y de seguridad y salud necesarios para ejecutar la demolición. A ello se suma la instalación de una barrera antiturbidez, un requisito exigido por el Ministerio para la Transición Ecológica antes de que comiencen los movimientos de tierra y estructura en el agua.
El presidente de la Autoridad Portuaria señaló que la demolición de los pantalanes cuenta con un plazo contractual largo, pero que se ha pedido a la constructora adelantar los trabajos para tenerlos terminados en noviembre. El objetivo de este adelanto es poder solapar ambas actuaciones: que, mientras avanza la demolición, se complete el proceso de licitación y adjudicación del nuevo muelle, de forma que las obras de este último puedan arrancar también en torno a noviembre, antes de que termine el año.
La actuación de la plaza incluye la construcción del nuevo muelle, el relleno de los 3.000 metros cuadrados de superficie y la urbanización posterior del espacio, con aceras, arbolado y el resto de elementos de una plaza pública. Quevedo explicó que esta nueva superficie permitirá conectar de forma directa la calle Matías con la estación marítima, evitando el rodeo que actualmente es necesario para pasar de un punto a otro.
El presidente de la Autoridad Portuaria detalló que, una vez completada la urbanización, se eliminará un tramo de la valla que separa actualmente la zona pública de la portuaria, en las inmediaciones del edificio de la pérgola. Precisó que esta actuación no afecta a la zona donde se encuentra el club marítimo ni a la ocupada por la empresa dedicada al arreglo de embarcaciones, el antiguo varadero, que quedan fuera del ámbito de la intervención. Quevedo enmarcó esta apertura dentro de lo que definió como una interacción puerto-ciudad, un modelo que according to él se está aplicando en distintos puertos para hacerlos más accesibles a la ciudadanía, y citó como referencia el Muelle Uno de Málaga, aunque matizó que la actuación de Melilla se plantea a otra escala.
Además de esta actuación en la dársena, Quevedo repasó otras obras en ejecución dentro del conjunto de las trece que mantiene abiertas actualmente la Autoridad Portuaria. Entre ellas mencionó la nueva iluminación del cargadero de mar, que estará terminada a final de año, así como la reparación de la estructura de hormigón del cantil situado al final del muelle Nordeste 13, junto a la baliza del puerto, que se encuentra actualmente en rehabilitación. También citó la renovación de la iluminación de los locales del puerto deportivo y del cargadero de tierra, esta última ya finalizada.
De cara al futuro, el presidente de la Autoridad Portuaria avanzó que se están redactando distintos proyectos adicionales, entre ellos actuaciones en el muelle de grandes esloras y en el muelle de cruceros. En este último caso, explicó que se trabaja junto con la empresa ITM en la ampliación del cargadero de minerales, con el objetivo de que puedan atracar cruceros de mayor eslora, y detalló que también se están mejorando los muelles Nordeste 3, Defensa y Polar 2 para dar cabida a embarcaciones de mayor tamaño, en previsión de la llegada el próximo 9 de octubre del crucero Norwegian, que según señaló será el barco de mayor tamaño que haya atracado nunca en la ciudad.
Quevedo añadió que la Autoridad Portuaria trabaja igualmente en la construcción de naves industriales dentro del recinto portuario, destinadas tanto a uso propio como a su concesión a empresarios interesados en instalarse en el puerto. Según explicó, la ubicación resulta especialmente atractiva para negocios que necesiten almacenar de forma inmediata productos llegados por vía marítima. El presidente cerró su repaso subrayando que buena parte de la actividad actual corresponde a labores de mantenimiento y rehabilitación de infraestructuras del puerto, con el objetivo, dijo, de dejarlas preparadas para las próximas cuatro décadas.
El presidente de la Autoridad Portuaria detalló que, una vez completada la urbanización, se eliminará un tramo de la valla que separa actualmente la zona pública de la portuaria, en las inmediaciones del edificio de la pérgola. Precisó que esta actuación no afecta a la zona donde se encuentra el club marítimo ni a la ocupada por la empresa dedicada al arreglo de embarcaciones, el antiguo varadero, que quedan fuera del ámbito de la intervención.
Quevedo aclaró que el tramo de reja retirado no se desechará, sino que se reaprovechará para otros usos o ubicaciones dentro del recinto portuario. Enmarcó esta apertura dentro de lo que definió como una interacción puerto-ciudad, un modelo que se está aplicando en distintos puertos para hacerlos más accesibles a la ciudadanía, y citó como referencia el Muelle Uno de Málaga, aunque matizó que la actuación de Melilla se plantea a otra escala y con otras dimensiones.








