La Asociación de Empresarios de Hostelería de Melilla ya tiene una opinión acerca de las novedades de la ley antitabaco que ha sido aprobada por el Consejo de Ministros y será remitida a las Cortes Generales para su tramitación parlamentaria. Les parece adecuada, sobre todo por los beneficios hacia la salud de las personas, pero no están de acuerdo con algunas de las limitaciones impuestas. La legislación restringe la publicidad y promoción de los artículos del tabaco por cualquier medio o canal, y continúa vetando su consumo en espacios públicos.
El Gobierno de España refuerza de este modo su postura antihumos y se centra en la protección de niños y adolescentes frente a la adicción a la nicotina, al tabaco y a otros productos como los ‘vapers’. El proyecto de ley incorpora las playas marítimas y fluviales de todo el país a los espacios restringidos, pero también terrazas de bares y restaurantes, marquesinas de transporte público y andenes en exteriores, piscinas comunitarias, instalaciones deportivas, parques nacionales y vehículos de trabajo durante el desempeño profesional.
Los recintos dedicados a fines culturales como teatros, cines o espacios para espectáculos y conciertos incluso al aire libre están vetados. Se recogen “entornos de protección reforzada” en las inmediaciones de edificios públicos como centros sanitarios, educativos o deportivos. Las bibliotecas, museos y lugares para el ocio infantil están en la lista. La venta de ‘vapers’ quedará reducida a establecimientos especializados designados por una futura orden del Ministerio. Una de las acciones más importantes es la multa a partir de 200 euros a menores por el consumo, y no exclusivamente la venta como sucedía antes, que deberán asumir los padres o tutores.
Chakib Mohamed, presidente de la asociación hostelera, explica que los negocios del sector se verán afectados especialmente por las prohibiciones. Hace algunos años ya se vetó el consumo en el interior de los locales, y ahora, con las limitaciones en el exterior, piensan que los clientes se desplazarán a otros espacios de la vía pública. Resalta que, actualmente, los fumadores suelen ser más sensibles con este tema y que preguntan antes de encender un cigarro si supone una molestia a quienes están alrededor. También que será un choque para los visitantes de otros países, que sí pueden fumar en terrazas de Europa pero no en España. “Los vamos a tener confundidos”.
Al final, los fumadores se terminarán colocando frente a los bares, restaurantes o cafeterías, y dificultarán la movilidad de los viandantes. Mohamed considera, además, que se crea una situación incómoda dado que los propios empleados tendrán que llamar la atención a aquellos que incumplan las normas, pudiendo dar lugar a un conflicto. Es la principal preocupación de los empresarios melillenses. “Un conflicto en el que nosotros no podemos entrar y en el que no somos los responsables”. Por ejemplo, en la hora del café, es habitual que este se acompañe de un cigarro. La asociación cree que estas medidas levantarán la indignación de muchas personas.
Igualmente, que el Estado podría poner en marcha otros mecanismos para disuadir en lugar de prohibir. En la línea de la postura de la AECC, que echaba en falta en el paquete de medidas el aumento de la fiscalidad y el empaquetado genérico. Incluso Mohamed habla de, si así lo desean, que lo prohíban del todo, pero que algunas limitaciones no tienen sentido porque los usuarios seguirán fumando y lo harán en otros lugares. En playas tiene su lógica, pero, “si yo no puedo fumar en una terraza pero sí a cinco metros, que a lo mejor hay una farmacia o una joyería, por ahí pasan muchísimos más viandantes que los que están sentados al lado”.
Finalmente, Mohamed realiza una valoración del verano en Melilla para los hosteleros. Como sucede todos los años, es una temporada bastante “floja” en la ciudad, marcada por las vacaciones de los profesores que son un buen porcentaje de la clientela, y por la ausencia de turistas. Lo cierto es que no es un destino turístico consolidado, por lo que se nota bastante la caída en la afluencia de público en estos meses. El calor tampoco invita a tomar algo en una terraza durante el mediodía, y no hay muchos locales cerca de la zona literal.
Por lo tanto, muchos establecimientos están vacíos durante este tiempo. Con el Mundial 2026, los bares que se encontraban en las Culturas junto a la gran pantalla, han concentrado a la mayoría de público estas semanas. Pero el resto, comenta el presidente de la entidad, han cerrado por falta de clientes. Para él, otro problema añadido es que no les resulta fácil contratar personal y sustituir cuando sea necesario, por lo que muchas cafeterías y bares reducen su actividad y sus horarios. Reparten las vacaciones entre julio y agosto porque conocen la tendencia durante el verano. La excepción en esta época del año podrían ser los locales de ocio nocturno en fines de semana, que están abarrotados, ya que el tardeo se complica por las altas temperaturas.








