Agentes de la Policía Nacional pertenecientes a la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura Superior de Policía de Melilla han desarticulado un grupo criminal dedicado al tráfico de cocaína y heroína que operaba en el barrio de la Cañada de Hidum, en el marco de la operación Burdeos. Durante el dispositivo de detención, desarrollado el pasado 13 de julio, numerosos vecinos y familiares de los investigados atacaron a los agentes con piedras, ladrillos y azulejos, dejando seis policías heridos y varios vehículos dañados. La operación se ha saldado con cuatro detenidos, tres de ellos ya en prisión por orden judicial.
La investigación se inició el pasado mes de mayo, después de que los vecinos de la zona denunciaran de forma reiterada el constante trasiego de compradores y consumidores de droga. Las pesquisas policiales permitieron identificar a los responsables del punto de venta, que operaba bajo fuertes medidas de seguridad, con cámaras de videovigilancia y colaboradores encargados de alertar ante cualquier presencia policial.
El 18 de junio, los agentes realizaron la entrada y registro del domicilio investigado y de dos garajes anexos. En la operación se intervinieron más de cincuenta dosis individualizadas de cocaína y heroína ya preparadas para la venta, más de 5.000 euros en efectivo, una báscula de precisión, un datáfono, dos teléfonos móviles y un router. Los principales investigados lograron escapar en ese momento a través de viviendas colindantes.
Las pesquisas continuaron en los días posteriores y confirmaron que el grupo seguía distribuyendo droga a través de terceras personas, entre ellas un menor de edad encargado de realizar las entregas. Por este motivo, el menor fue detenido el 30 de junio por un delito contra la salud pública.
El 13 de julio, la policía estableció un nuevo dispositivo para detener a los principales responsables de la red. Durante la actuación se logró arrestar a uno de los investigados, pero el operativo fue atacado de forma violenta por un numeroso grupo de familiares y vecinos, que lanzaron de manera masiva piedras, ladrillos, azulejos y otros objetos contundentes contra los agentes.

Como consecuencia de esta agresión, seis policías nacionales resultaron heridos y necesitaron asistencia sanitaria. Además, varios vehículos policiales sufrieron daños importantes. La violencia del ataque impidió la detención del segundo investigado, que consiguió huir del lugar.
Al día siguiente, un amplio dispositivo policial permitió identificar y detener a dos de los autores de la agresión contra los agentes. Ambos fueron puestos a disposición judicial por delitos de atentado a la autoridad, lesiones y daños, y el juez decretó su ingreso en prisión.
El principal investigado detenido por el tráfico de drogas, que ya contaba con antecedentes por hechos similares, también ingresó en prisión por orden judicial. La investigación permanece abierta con el objetivo de localizar al segundo cabecilla del grupo criminal e identificar a las demás personas que participaron en el violento ataque contra los agentes, sin descartarse nuevas detenciones.








