Llega el verano y la problemática de siempre vuelve a hacerse notar: los mosquitos. Seguro que, a muchas personas, su zumbido no les deja dormir por las noches. Sin dejar de mencionar los planes que transcurren en medio de la naturaleza: sea campo o playa, resultan igual de incómodos y una simple picadura puede en ocasiones llegar a complicarse.
Es el caso de los alérgicos pero también de especies que transmiten enfermedades y que, debido a la actividad humana, están cada vez más presentes en nuestro país. En Melilla, el mosquito tigre (Aedes albopictus) y el mosquito común (Culex pipiens) son los que conviven en el territorio. El primero es habitual durante la tarde y la noche. El segundo, en cambio, se caracteriza por ser diurno y de lo más agresivo. Llaman la atención sus rayas y tamaño.
Sus picaduras causan mucha hinchazón y picor. En la Península hay zonas que, cada año, activan sus alertas y protocolos en esta época. En Andalucía y Extremadura, por ejemplo, vigilan el mosquito del Nilo, una especie común que es la principal transmisora del Virus del Nilo Occidental. Su actividad se concentra desde el anochecer y, aunque no tiene por qué ser peligroso, sí hay una ligera posibilidad de que cause síntomas graves.
“Los mosquitos pertenecen a la familia de los dípteros, de las moscas, y dentro de su ciclo biológico, necesitan agua para que las hembras pongan los huevos. Ahí se crían las larvas, y se produce una pequeña metamorfosis cuando esa larva ya llega a adulta y vuelven a salir los mosquitos en la fase en la que vuelan”, explica Pedro Paredes, ingeniero agrónomo y licenciado en Ciencias Ambientales que está acostumbrado a tratar el control de plagas de insectos en la ciudad.
Son muy frecuentes en zonas de agua estancada y se multiplican en los meses de calor, desde mayo hasta octubre normalmente. En abril se detectaron los primeros adultos del mosquito autóctono, y del tigre, a finales de mayo. “Son animales de sangre fría que necesitan calor y buenas temperaturas para desarrollar su ciclo en la fase adulta”. Están los machos y hembras. Son ellas las que pican a los humanos porque necesitan más proteína para fabricar los huevos. Mientras, los machos se dedican a alimentarse de néctar y polen de las flores.
Medidas de prevención y curación
En un sentido preventivo, lo mejor será evitar zonas encharcadas, asegura Paredes. Mientras que el mosquito autóctono necesita “aguas más limpias” dentro de esta categoría, al tigre le valen las aguas putrefactas como las de alcantarilla, que llevan muchísimo tiempo estancadas. “Siempre, lógicamente, donde haya agua va a haber más presencia, poblaciones y densidades de las dos especies porque la necesitan para su desarrollo biológico”. Pueden igualmente recorrer distancias y ser transportados por el viento.
Otro de los consejos será no dejar demasiado tiempo el agua del plato de las macetas o hasta de los bebederos de las mascotas. Se debe renovar constantemente para eliminar los posibles huevos que hayan puesto en nuestro jardín o terraza. Las barreras físicas son igual de importantes: cerrar las ventanas, usar mosquiteras o colocar plantas aromáticas en esos espacios como la citronela, la albahaca o la lavanda. Cubrirse el cuerpo, especialmente las extremidades, y usar aerosoles o cremas homologadas que repelen a los mosquitos para evitar la picadura. Los enchufes eléctricos para el hogar resultan también útiles.
Sobre todo, cuando el sol se va, ya que de día el autóctono permanece en arbustos o pequeñas hierbas en busca de sombra y humedad. Si la picadura ya se ha producido, la medida más inmediata será aplicar frío con compresas de hielo para reducir la inflamación o picazón. Es recomendable no colocar el hielo directamente sobre la piel. El aloe vera, con sus propiedades calmantes, alivia considerablemente la molestia. Un gel puede ser una buena opción.
Si no mejora con estos remedios locales, lo mejor será acudir a la farmacia para buscar soluciones específicas que ayuden a combatir una picadura común. Hay estudios que revelan que algunos antihistamínicos son efectivos, por ejemplo, en formato crema. El ingeniero agrónomo forma parte de la Asociación Melillense de Entomología, una agrupación científica local dedicada al estudio de los insectos. Está compuesta por profesionales de distintas disciplinas que se dedican a las Ciencias Ambientales.
“Hemos podido citar insectos que nunca se habían citado en la historia de España, y que por primera vez están aquí en Melilla, en España, u otros que se habían censado en la Península o en las islas, y que es la primera vez que se citan aquí”. Están estrechando vínculos con otras organizaciones del resto del país. Su labor se concentra en la difusión de las “joyas de la naturaleza y los insectos” que se encuentran en el territorio melillense.







