El Callejón de San Juan volvió a convertirse este sábado en un pequeño rincón de Ceuta en pleno corazón de Melilla la Vieja. La Casa Regional de Ceuta en Melilla celebró un año más su tradicional homenaje a San Antonio de Padua, una cita marcada por la devoción, el encuentro social y la defensa de unas tradiciones profundamente arraigadas en la cultura ceutí.
Desde primeras horas de la tarde comenzaron a llegar socios, vecinos, representantes institucionales, colectivos sociales y miembros del ámbito cofrade para participar en una jornada que, más allá de lo religioso, se ha consolidado como un espacio de unión entre ambas ciudades autónomas.
La sede de la entidad aparecía completamente engalanada para la ocasión. Guirnaldas iluminadas, farolillos y banderas de Ceuta y España decoraban el estrecho callejón mientras, en el centro del espacio, la imagen de San Antonio presidía un altar rodeado de flores y panecillos, símbolo inseparable de esta festividad. El aroma a incienso comenzaba a impregnar el ambiente mientras las campanas, reproducidas a través de los altavoces, anunciaban el inicio del acto.
La celebración contó además con la presencia de la comitiva llegada desde la Casa de Ceuta en Sevilla, que durante estos días comparte actividades culturales y de convivencia en la ciudad. Su participación aportó aún más significado a una cita construida precisamente sobre los vínculos históricos, emocionales y culturales que unen a Ceuta y Melilla.
El acto comenzó con la recepción del pregonero, José Carlos Navas, quien hizo su entrada acompañado por una joven ataviada con el traje regional ceutí. Los asistentes lo recibieron puestos en pie y entre aplausos, mientras la agrupación musical y las banderas acompañaban la comitiva en un ambiente solemne y cargado de simbolismo.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue la tradicional ofrenda floral a San Antonio. Los asistentes fueron acercándose poco a poco hasta el altar para depositar sus ramos a los pies de la imagen del santo. Asociaciones vecinales, colectivos de amas de casa, hermandades, cofradías, familias y particulares participaron en este gesto cargado de devoción popular, mientras la música envolvía el acto y el altar se llenaba progresivamente de color.
Tras la ofrenda llegó la bendición a cargo del padre castrense David Sevilla, en presencia de autoridades civiles y militares, representantes de la Comandancia General, Guardia Civil y distintas entidades sociales e institucionales de la ciudad. Posteriormente, el presidente de la Casa Regional de Ceuta en Melilla, Ramón de la Cruz, tomó la palabra para agradecer la asistencia y poner en valor una tradición que la entidad mantiene viva desde sus orígenes.
“San Antonio forma parte del alma de Ceuta”, recordó durante su intervención, reivindicando el papel de la Casa Regional como transmisora del patrimonio cultural y sentimental ceutí en Melilla.
El momento central de la noche llegó con el pregón pronunciado por José Carlos Navas, gaditano estrechamente vinculado al conocimiento y difusión de las tradiciones populares relacionadas con San Antonio en Ceuta. Su presentación corrió a cargo de José María Caro, ex hermano mayor de la Hermandad de la Sagrada Cena de Cádiz y amigo personal del pregonero.
En un discurso cargado de emoción, referencias poéticas y vivencias personales, José María Caro destacó los lazos históricos y espirituales entre Ceuta y Melilla. “Decir Ceuta es sentir un pellizco en el corazón”, afirmó, antes de definir a Navas como “un hombre profundamente comprometido con la fe, la cultura y las tradiciones de su tierra”.
El pregón estuvo marcado por la espiritualidad y el recuerdo constante a San Antonio de Padua. José Carlos Navas habló del santo como guía y refugio para quienes acuden a él en busca de ayuda, esperanza o consuelo. “Que nos ayudes en nuestros problemas” o “lleva al Señor los deseos y necesidades de estos devotos tuyos” fueron algunas de las frases que despertaron la emoción entre los asistentes.
A lo largo de su intervención, el pregonero entrelazó referencias históricas, pasajes biográficos de San Antonio y reflexiones personales sobre el humanismo, la convivencia y la identidad compartida entre territorios del sur peninsular y las ciudades autónomas. Recordó además que el santo falleció el 13 de junio de 1231, a los 35 años de edad, cuando regresaba a Padua.
Melilla ocupó un espacio destacado en su discurso. Navas definió la ciudad como un lugar abierto y acogedor, donde “nadie se siente extraño”, y puso en valor la convivencia entre culturas y religiones como una de sus grandes riquezas. “En las diferencias está la verdadera riqueza de los pueblos”, expresó.
También dedicó unas palabras a las abuelas y mujeres; en especial a las madres melillenses. Antes de cerrar con un mensaje centrado en el diálogo, la convivencia y el humanismo. “La fe católica no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro”, afirmó en sus últimas palabras. Su intervención concluyó con referencias poéticas al Monte Hacho y al Parque Hernández, símbolos de Ceuta y Melilla, a las que describió como “dos perlas del Reino de España”.
Tras el pregón, la solemnidad dio paso a los momentos más festivos de la noche. Frente a la imagen de San Antonio, el grupo Ballet Colores interpretó la sevillana “Colores de mi Tierra”, una pieza cargada de sentimiento que llenó de movimiento y color el Callejón de San Juan. La actuación, ejecutada con recogimiento y respeto frente al altar del santo, fue seguida con atención y aplausos por el público.
La jornada concluyó con la actuación en directo de la cantante melillense Lola Padial, cuya voz puso el broche final a una velada donde la fe, la cultura popular y la convivencia volvieron a encontrarse bajo la mirada de San Antonio.








