Con la llegada de las altas temperaturas y el aumento de las horas de exposición al aire libre, el uso de protectores solares vuelve a situarse entre las principales recomendaciones de los especialistas para cuidar la salud de la piel. La fotoprotección constituye una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades graves como el cáncer de piel y otros daños en la piel.
Laura, trabajadora de la Farmacia Patricio, situada en la Plaza de la Victoria, explica que no todas las cremas solares son iguales y que su elección depende de factores como la edad, el tipo de piel y el nivel de exposición al sol. En este sentido, distingue claramente entre los productos destinados a bebés, niños y adultos.
En el caso de los más pequeños, señala que los protectores utilizados durante los primeros meses de vida son fundamentalmente minerales. Este tipo de productos crea una barrera física sobre la piel y evita la absorción de determinados componentes, algo especialmente importante en una etapa en la que la piel es más sensible. Además, recuerda que los bebés no deben exponerse al sol directamente, especialmente en las horas centrales del día.
A medida que los niños crecen, las necesidades cambian. Según explica Laura, las cremas infantiles suelen contar con un factor de protección 50 y deben ser resistentes al agua para garantizar una protección adecuada durante las actividades al aire libre. También insiste en la necesidad de renovar la aplicación cada dos horas, especialmente cuando los menores pasan tiempo en la playa o la piscina, ya que tanto el agua como la arena reducen progresivamente la eficacia del producto.
La farmacéutica destaca que actualmente existen soluciones que ayudan a las familias a controlar cuándo es necesario reaplicar la protección. Entre ellas se encuentran algunos tatuajes temporales o pulseras que cambian de color al detectar una elevada exposición solar, facilitando así el seguimiento de la protección durante la jornada.
En los adultos, la oferta es mucho más amplia y permite adaptar el producto a las características de cada piel. Laura explica que hoy en día las cremas solares incorporan protección frente a diferentes tipos de radiación, incluyendo los rayos UVA y UVB, además de otras agresiones ambientales que afectan a la piel. Aunque algunas personas optan por reducir el factor de protección cuando adquieren más bronceado, recomienda comenzar siempre la temporada con protección 50 y aplicar de forma continuada cada ciertas horas.
En ciudades como Melilla, donde la presencia del sol es constante durante buena parte del año, la protección no debería limitarse únicamente al verano. La especialista considera que la protección facial debe mantenerse durante todo el año y que también conviene proteger otras zonas expuestas, como brazos o escote, especialmente en personas que pasan mucho tiempo al aire libre.
La elección del protector solar también debe adaptarse a las características particulares de cada persona. Las necesidades de una piel joven y grasa no son las mismas que las de una piel madura y seca, por lo que los laboratorios han ampliado notablemente la oferta de productos en los últimos años. Según explica Laura, las personas mayores suelen buscar cremas que aporten una mayor sensación de hidratación y confort, mientras que quienes tienen tendencia a la grasa prefieren fórmulas ligeras que se absorban rápidamente y no dejen sensación de pesadez sobre el rostro.
Precisamente, una de las principales innovaciones del sector ha sido el desarrollo de texturas cada vez más cómodas. Fluidos ultraligeros, sprays de rápida absorción y brumas faciales permiten mantener la protección sin alterar el aspecto de la piel ni interferir con el maquillaje. Para algunas personas que tradicionalmente rechazaban las cremas solares por considerarlas incómodas o demasiado densas, estas nuevas formulaciones han facilitado incorporar la fotoprotección a su rutina diaria.
Las brumas solares constituyen uno de los formatos que más aceptación han ganado en los últimos años. Pueden aplicarse varias veces al día y resultan especialmente útiles para quienes pasan muchas horas fuera de casa. Laura señala que permiten renovar la protección de manera rápida y sencilla, algo fundamental teniendo en cuenta que ningún protector mantiene indefinidamente su eficacia frente a la radiación solar.
La protección adquiere una importancia todavía mayor en personas que han sufrido problemas dermatológicos graves. La farmacéutica explica que existen productos especialmente formulados para quienes han padecido melanomas o presentan antecedentes de este tipo de lesiones cutáneas. Se trata de protectores de muy alta cobertura destinados a minimizar al máximo la exposición a la radiación ultravioleta. En estos casos, la protección solar se convierte en una medida permanente que debe mantenerse durante todo el año.
Además de la protección frente a los rayos UVA y UVB, muchos de los productos actuales incorporan tecnologías que buscan reforzar la defensa de la piel frente a otros factores ambientales. Laura destaca que la investigación y la innovación han permitido desarrollar fórmulas cada vez más completas, capaces de responder a las nuevas necesidades derivadas de la exposición continuada al sol y al entorno.
Sin embargo, más allá de las innovaciones cosméticas, la especialista insiste en un mensaje fundamental: la piel tiene memoria. Los daños producidos por las quemaduras y la exposición excesiva al sol se acumulan con el paso del tiempo y pueden manifestarse años después en forma de manchas, envejecimiento prematuro o enfermedades más graves. Por ello, considera esencial utilizar protección solar de manera constante y complementar este hábito con una adecuada limpieza e hidratación de la piel diaria.
Estas recomendaciones adquieren una relevancia especial a la luz de los datos ofrecidos por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). La entidad recuerda que el cáncer de piel es uno de los tumores más frecuentes del mundo. Según datos de Globocan, dependiente de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, en 2022 se diagnosticaron más de 1,5 millones de nuevos casos de cáncer de piel entre melanomas y carcinomas cutáneos.
En España, el Observatorio del Cáncer de la AECC estima que durante 2024 se diagnosticaron 20.854 nuevos casos, lo que representa más del 7% de todos los cánceres detectados en el país durante ese año. Además, la Asociación Española de Dermatología y Venereología señala que la incidencia de estos tumores ha aumentado aproximadamente un 40% en los últimos cuatro años.
Los especialistas diferencian entre dos grandes grupos de cánceres cutáneos: los carcinomas y los melanomas. Aunque estos últimos son menos frecuentes, presentan una mayor agresividad y pueden comprometer la vida del paciente si no se detectan a tiempo. Por el contrario, los carcinomas suelen tener una menor mortalidad, aunque pueden provocar importantes alteraciones y deformidades en la piel.
La AECC subraya que la exposición excesiva a la radiación ultravioleta constituye el principal factor de riesgo evitable para desarrollar estos tumores. Por ello, recomienda evitar la exposición intensa al sol, utilizar ropa adecuada, recurrir a protectores solares y realizar autoexploraciones periódicas de la piel para detectar posibles cambios o lesiones anómalas. La denominada regla ABCDE ayuda a identificar signos sospechosos en lunares o manchas que deben ser evaluados por un dermatólogo.








