La Cofradía de la Soledad de Melilla afronta un momento histórico con la celebración de las elecciones que marcarán el relevo al frente de la hermandad tras casi cuatro décadas bajo la dirección de Francisco Javier Calderón. Después de 38 años como hermano mayor, divididos en dos etapas distintas, Calderón cierra un ciclo que ha dejado una profunda huella en la corporación cofrade y abre paso a una nueva junta de gobierno encabezada por Alfonso Martínez Sánchez.
El proceso electoral, que culminará el próximo 25 de junio con la ratificación de la única candidatura presentada, se ha desarrollado siguiendo todos los procedimientos establecidos por la normativa cofrade y diocesana. Así lo explicó el propio Francisco Javier Calderón, quien detalló que el procedimiento comenzó a principios del mes de mayo con la constitución de la comisión electoral.
“El proceso de elecciones es un proceso normalizado, parecido a unas elecciones generales o locales, porque lleva todo el procedimiento para posibilitar que cualquier cofrade con los derechos correspondientes pueda ejercer tanto su derecho a ser candidato como a votar”, explicó.
La comisión electoral, integrada por miembros de la cofradía de distinta antigüedad y con suplentes designados, ha sido la encargada de supervisar todo el procedimiento mientras la actual junta permanece en funciones. Durante las primeras semanas se habilitaron los plazos para la presentación de candidaturas y la consulta del censo, con el objetivo de garantizar que todos los hermanos pudieran comprobar su inclusión y el estado de sus derechos dentro de la hermandad.
Finalmente, solo se presentó una candidatura, encabezada por Alfonso Martínez Sánchez. La propuesta cumplió con todos los requisitos exigidos, incluyendo la composición mínima de cinco miembros: hermano mayor, teniente hermano mayor, fiscal, albacea de culto y secretario.
Según detalló Calderón, la candidatura recibió primero el visto bueno de la comisión electoral y posteriormente el respaldo del vicario episcopal de la diócesis, quien además ejerce como director espiritual de la cofradía. Después fue remitida a Málaga, a la Delegación de Hermandades y Cofradías, organismo encargado de revisar y validar todo el procedimiento electoral.
Una vez aprobada oficialmente, únicamente queda la jornada de ratificación prevista para el 25 de junio. Aunque solo exista una candidatura, el proceso contempla igualmente la apertura de una mesa electoral durante un par de horas para que los cofrades puedan acudir a respaldarla.
“Es simplemente una ratificación de la candidatura, porque no hay otra presentada. Lo normal es que muchísimos cofrades estemos allí apoyándola para terminar el proceso”, señaló.
El relevo se produce en un momento de estabilidad institucional para la Cofradía de la Soledad. Calderón considera que durante estos años se han consolidado muchos de los grandes proyectos que durante décadas fueron objetivos prioritarios de la hermandad.
Entre ellos destacó la consecución de una sede estable y un salón de tronos propio, además de la restauración de las imágenes titulares, la ejecución del nuevo trono de la Virgen de la Soledad —réplica fiel del original— y la restauración del trono del Cristo de la Paz. A ello se suma el incremento del patrimonio cofrade con nuevos estandartes, banderolas y distintos elementos patrimoniales.
“Ahora mismo pienso que la cofradía está en una etapa totalmente consolidada y con todas las necesidades normalizadas realizadas”, afirmó.
Aun así, considera que existen nuevos retos para el futuro, especialmente en el ámbito de la comunicación y las redes sociales. Calderón cree necesario seguir potenciando la presencia digital de la hermandad para acercar la actividad cofrade a los hermanos durante todo el año y no únicamente durante la Semana Santa.
Pese a la posibilidad de haber solicitado una nueva autorización para continuar al frente de la hermandad, el histórico hermano mayor tenía clara desde hace tiempo su decisión de cerrar esta etapa.
“Cuando me presenté la última vez ya dije que era mi último mandato”, recordó. “Creo que ha llegado el momento. Hay gente maravillosa detrás, con muchísima fuerza y experiencia”.
Lejos de desvincularse de la cofradía, Calderón continuará formando parte activa de la nueva junta como fiscal, acompañando al próximo hermano mayor y aportando la experiencia acumulada durante casi cuatro décadas de servicio.
El balance personal que realiza de estos 38 años está marcado por la emoción y el sentimiento de continuidad familiar y cofrade. Para él, el mayor legado no son solo las obras materiales o el crecimiento patrimonial de la hermandad, sino la transmisión de esos valores a las nuevas generaciones.
“He tenido la suerte de nacer en una familia cristiana y cofrade, y de que mi familia haya continuado con ese mismo pensamiento”, expresó emocionado.
Entre los recuerdos más especiales destacó los momentos vividos junto a su nieto durante la madrugada del Viernes Santo. “Llevar a un nieto de cuatro o cinco años de la mano a la una de la madrugada y que me pida estampas para repartir creo que es el mejor legado que uno puede tener”, confesó.
Y concluyó con una reflexión que resume toda una vida entregada a la Cofradía de la Soledad. “Si me quitas 38 años y me dices que vuelva a empezar, volvería a hacerlo”. La Soledad inicia una nueva etapa tras 38 años de liderazgo de Kiko Calderón.








