IWA Fest dará este 30 de mayo en Marrakech el primer paso de su expansión internacional con una propuesta que mantiene intacta la filosofía con la que nació en Melilla: convertir la música en un espacio de encuentro entre culturas, territorios y sensibilidades artísticas conectadas históricamente por el Mediterráneo. El evento celebrará en Kabana Rooftop una colaboración especial que resalta el lema del festival “Connecting Europe & Africa”, una idea que resume el horizonte del proyecto y que, según explica Borja Ramón, director del IWA Fest, nace directamente de la singularidad geográfica, cultural e histórica de Melilla.
La ciudad marroquí se convertirá durante una noche en un punto de conexión entre propuestas musicales del norte de África y de distintos territorios de la Península Ibérica, de forma natural con el sentido del IWA Fest. Sobre el escenario convivirán Jubantouja, Guedra Guedra, Idoipe y Castora Herz, artistas que comparten una misma mirada hacia la tradición: entenderla como un elemento vivo, capaz de transformarse y dialogar con sonidos contemporáneos, electrónica, experimentación y nuevas atmósferas escénicas.
La propuesta marroquí estará representada por Jubantouja, cuya música nace directamente de la memoria cultural amazige y de los paisajes del Atlas marroquí, y por Guedra Guedra, uno de los proyectos más reconocibles de la nueva electrónica experimental surgida desde Marrakech, donde los ritmos saharianos y las percusiones ancestrales se mezclan con estructuras digitales y sonoridades contemporáneas. Junto a ellos aparecerán Idoipe, reinterpretando la tradición aragonesa y los sonidos del Pirineo desde la electrónica, y Castora Herz, llevando hasta Marruecos una lectura renovada de las raíces castellanas surgidas desde Palencia.
Para Borja Ramón, una de las claves del IWA Fest reside precisamente en esa capacidad de conectar singularidades musicales aparentemente alejadas entre sí, pero conectadas por el valor de resaltar la música tradicional desde una versión contemporánea. El director del festival sostiene que el proyecto busca propuestas que no solo aporten un sonido concreto, sino también una forma distinta de construir atmósferas y emociones sobre el escenario. Por eso dentro de la programación habitual del festival, y también de este evento en Marrakech, conviven acústicos, live sets y DJ sets, formatos que permiten generar experiencias muy diferentes según el origen y la especificidad de cada artista.
“IWA no se plantea como un festival al que simplemente se va a bailar”, explica Ramón. La intención, sostiene, pasa por crear espacios donde el público pueda descubrir otras maneras de sentir la música y de relacionarse con las culturas que representan los artistas sobre el escenario. En ese sentido, el festival trabaja especialmente la construcción de atmósferas: momentos donde tradición y contemporaneidad se mezclan para generar una experiencia inmersiva que va más allá del concierto convencional.
Esa mirada ha permitido que IWA vaya consolidando una identidad propia dentro del circuito cultural nacional e internacional. Ramón considera que el festival ha logrado diferenciarse y posicionarse en un corto epriodo de tiempo precisamente porque no reproduce fórmulas habituales. Frente a propuestas más previsibles asociadas muchas veces a la exportación cultural española, IWA apuesta por diferentes raíces musicales menos visibles intrínsecas a las diferentes culturas ibéricas e internacionales; y por proyectos capaces de dialogar naturalmente entre distintos espacios geográficos.
El lema “Connecting Europe & Africa” refleja precisamente esa visión amplia del festival. Para el director del IWA Fest, la conexión entre ambos continentes no puede entenderse únicamente desde la geografía. Entre ambos continentes, el Mediterráneo aparece como un espacio históricamente atravesado por intercambios humanos, culturales y musicales que han conectado Europa, África, Asia y América a lo largo de los siglos.

Ramón recuerda que muchas músicas populares contemporáneas nacen precisamente de esos cruces históricos: ritmos africanos que viajaron hacia América, influencias árabes presentes todavía en sonidos ibéricos o tradiciones mediterráneas reinterpretadas desde lenguajes electrónicos actuales. Esa mezcla constante entre culturas es la que IWA intenta trasladar a sus escenarios.
Melilla ocupa un lugar central dentro de este concepto, no sólo como ciudad que vio nacer y crecer el festival, sino como punto simbólico que pocas ciudades pueden ofrecer. El director del festival insiste en que la localidad posee una singularidad difícil de encontrar en otros lugares porque Europa y África conviven físicamente en un mismo territorio del norte de África. Esa condición fronteriza, mediterránea y diversa convierte a Melilla en un punto natural de encuentro cultural y en el eje conceptual sobre el que se construye el proyecto.
Así, IWA Fest Melilla se presenta como una carta de presentación con la que el festival continuará desarrollando nuevas conexiones internacionales que llevan el nombre y la singularidad melillense más allá de sus fronteras. La salida hacia Marrakech no supone una desvinculación de la ciudad, sino precisamente una forma de proyectar hacia el exterior esa identidad melillense vinculada al encuentro entre culturas sin horizontes cerrados ni definidos por territorios, culturas, estilos o géneros musicales que limiten la programación.
El crecimiento del festival durante estos años ha ido además mucho más allá de la música. IWA ha desarrollado actividades educativas, encuentros culturales y colaboraciones destinadas a reforzar el vínculo con la ciudadanía melillense, creyendo que el proyecto está ligado a la propia ciudad y sus habitantes. La celebración convive así con el enriquecimiento, el aprendizaje y la convivencia social, generando un ecosistema donde participan artistas, instituciones, tejido social, medios de comunicación y entorno educativo.
En ese proceso también han sido importantes las conexiones internacionales que el proyecto ha logrado establecer y ampliar en su corta edad. El festival mantiene vínculos con entidades como AECID o Casa Árabe, además de colaboraciones con el Goethe-Institut alemán y contactos abiertos con la Alianza Francesa y el Instituto Francés. Organismos que han encontrado en IWA una propuesta singular por su capacidad para conectar Europa, África y, a través del Mediterráneo con el resto del mundo, desde una mirada contemporánea y cultural.
La cita de Marrakech simboliza ahora un nuevo paso dentro de este recorrido. Un encuentro donde los sonidos del Atlas, el Pirineo, Castilla y el norte de África compartirán escenario bajo una misma idea: utilizar la música como un lenguaje capaz de atravesar fronteras, conectar memorias y poner en valor la música tradicional desde un enfoque contemporáneo.








