Si hay una entidad social en Melilla que se puede vanagloriar de estar prácticamente en todas las actividades festivas que se organizan en esta ciudad, esa es la Casa de Ceuta, actualmente presidida por Ramón de la Cruz, un joven inquieto y trabajador, que tiene muy claro cuál es la función que debe desempeñar la organización que lidera tras darle el testigo su padre, de igual nombre.
La Casa de Ceuta lo celebra todo, sea Navidad, la Feria de septiembre, la onomástica de la Patrona, la Virgen de la Victoria, Semana Santa o las Cruces de Mayo, por poner solo un puñado de ejemplos. En estos días, sin ir más lejos, está inmersa en preparar la jornada de hermandad que tiene previsto desarrollar a lo largo del fin de semana con motivo de festividad del Rocío, íntimamente ligada a Pentecostés, el momento en que el Espíritu Santo viene sobre María Santísima y los apóstoles.
Y sin tener prácticamente una tregua, Ramón de la Cruz y el equipo directivo de la Casa de Ceuta ya estarán inmersos de lleno en la organización de las fiestas de San Antonio, el 13 de junio próximo, un santo muy vinculado a la ciudad caballa a través de su histórica ermita, considerada el edificio de culto cristiano más antiguo de los ceutíes.
Pero la Casa de Ceuta no se limita a participar en la práctica totalidad de las festividades locales, tanto en su propia sede como siendo invitada a otras tantas fuera de ella, sino que, además, también está presente en los festejos patronales ceutíes de agosto en honor a la Virgen de África, cuya imagen envió el infante Enrique el Navegante en 1421 la ciudad hermana. Allí, en la tierra de origen de un elevado porcentaje de los socios de la Casa, disfrutan del día grande asistiendo a la ofrenda floral y la procesión, así como a la recepción del presidente Vivas.
Hay, pues, que felicitar a la Casa de Ceuta por estar tan presente en la sociedad melillense, por su labor incansable, por traer esos aires caballas que nos hacen sentir hermanos y por su enorme dedicación para preservar las tradiciones, una de sus principales razones de ser.








