La mañana de este domingo comenzó en Melilla entre sones procesionales, aplausos y emoción contenida con el traslado de María Santísima de Gracia y Esperanza, perteneciente a la Venerable Cofradía Franciscana de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor. La Imagen partió desde el colegio La Salle El Carmen rumbo a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, donde quedó finalmente resguardada tras un recorrido marcado por el ambiente familiar.
Desde las diez de la mañana, decenas de personas comenzaron a acompañar a la Virgen en un trayecto pausado y cercano que se prolongó hasta pasadas las once y media. La agrupación musical puso el acompañamiento sonoro a una mañana en la que la percusión y el viento envolvieron cada avance de la comitiva, creando una atmósfera procesional desde los primeros metros del recorrido.
Uno de los aspectos más destacados del traslado fue la participación de niños y niñas vestidos con el uniforme colegial, encargados de portar a la Virgen durante el trayecto. Entre relevos, descansos y elevaciones del paso, los jóvenes costaleros avanzaron lentamente mientras vecinos y familiares acompañaban el discurrir de la imagen con aplausos y muestras de cariño.
La escena dejó estampas de especial cercanía en distintos puntos del recorrido. El cortejo avanzó entre pausas, la musicalidad y el paso armónico de quienes acompañaban a María Santísima de Gracia y Esperanza en su camino hacia el templo. El ambiente, lejos de la expectación de otras citas procesionales, estuvo marcado por un tono cálido y familiar.
La llegada a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús fue uno de los momentos más singulares de la mañana. Ya ante el pórtico del templo, los portadores giraron el Sagrado Titular para iniciar la entrada con ella de espaldas mientras las campanas comenzaban a resonar, presentando una imagen de bienvenida al templo. El ascenso por las escaleras de la parroquia se produjo lentamente hasta depositarla en su lugar en el interior. Los bancos de desplazaban para dejar paso a la Imagen cargada sobre los hombros de los jóvenes devotos. El traslado finalizó entre aplausos de los presentes que acompañaron el camino y fueron entrando tras la Virgen en la iglesia. Una vez en el lugar, el Sagrado Titular recibió cánticos solemnes dedicados a la Virgen María.
María Santísima de Gracia y Esperanza es una obra realizada por Juan Antonio González García en 1993. Entre los elementos más destacados de su ajuar figuran una saya blanca bordada por María Rosa “Maruchi”, fallecida en 1994, y un manto verde confeccionado en 1999 por las bordadoras de la cofradía Antonia Valverde, Francisca Campoy Barrera y Carmen García Laguna.







