El pasado fin de semana estuvo marcado por las cancelaciones de vuelos debido a las inclemencias del tiempo. Una problemática que está adherida a la ciudad y que, por el momento, parece que difícilmente tendrá solución. Cientos de viajeros, tanto melillenses como turistas, se vieron afectados por esta situación.
De hecho, las consecuencias de dichas cancelaciones se han prolongado a estos días por el atraso provocado en los desplazamientos. Las agencias de viajes, que actúan como intermediarias, se hacen cargo de los viajeros que se quedan desamparados en el aeropuerto cuando las aerolíneas no ofrecen más soluciones.
Desde una agencia afincada en Melilla con años de experiencia en el sector, expresan que la sensación de las personas afectadas “es que estamos aislados del mundo”. La función de estas empresas es acompañar a los clientes cuando no pueden regresar a sus respectivos destinos.
Muchas veces te llaman y te dicen «oye, que estoy tirado en el aeropuerto, me han dado un número de teléfono y que me tengo que buscar la vida»”. Aunque ellos no tienen competencia en el tema de la reubicación de pasajeros, sí pueden mostrar algunas alternativas.
Normalmente, el mal tiempo es el causante de los retrasos y cancelaciones, pero es algo “que se puede evitar mejorando los sistemas de aproximación y la infraestructura del aeropuerto”, manifiestan. También el buscar otras rutas para que esa reubicación se lleve a cabo con éxito.
Suelen ser turistas nacionales, en algunos casos extranjeros, los que reclaman esta actuación por parte de las agencias de viajes. “En muchos casos nos vienen desconsolados”, comentan desde la empresa, puesto que tienen asuntos que atender tras su llegada. Lo habitual ante la incertidumbre aérea es plantearles el viaje en barco.
Pero en el ferry las plazas son limitadas, y encontrar espacio para tantos viajeros como ha sucedido en el fin de semana, no es fácil. “Seguimos con la resaca de las cancelaciones, la gente todavía no se ha podido ir, algunos sí, otros no”, apuntan. Las limitaciones de transporte en la ciudad reducen las posibilidades a la vía aérea o marítima.
No es como en territorio peninsular, donde se puede coger el coche o sacar billetes de tren o autobús en un momento determinado. Las empresas dedicadas al turismo están más que acostumbrados a afrontar este tipo de escenarios que son frecuentes en su actividad laboral.
Las aerolíneas, por su parte, suelen reembolsar el importe del billete, pero no siempre indemnizan a los pasajeros cuando hay una cancelación. Es lo que sucede cuando la causa es meteorológica. Las agencias hacen el seguimiento de dicho procedimiento hasta que todo queda zanjado. Es un gesto que los clientes agradecen después del mal trago.
Una de las historias que han dejado estos días es la de dos turistas extranjeros que vinieron a visitar a su hija a Melilla y los problemas a los que se enfrentaron, en especial, por la barrera idiomática. Finalmente, pudieron salir pese a las horas de retraso, aunque en la ida les resultó imposible volar y tuvieron que coger el barco desde Málaga.
En definitiva, es un problema que afecta directamente a los melillenses y que impacta negativamente en el turismo de la ciudad. Desde este sector, entienden los motivos de seguridad por el mal tiempo, pero consideran que se podría llevar a cabo una mejora en las infraestructuras del aeropuerto para garantizar un mejor servicio a los viajeros.








