El 20 de agosto de 2024, el gremio de joyeros formalizó una petición al Gobierno local para paliar los efectos de la situación actual en la que se encuentra el comercio. Desde la pandemia, las ventas han caído en picado y el oro ha subido notablemente a nivel internacional. El bloqueo de la frontera no hace más que complicar el panorama.
En particular, la queja por parte de los joyeros está orientada a la ausencia de respuestas por parte del Gobierno melillense año y medio después de la petición. Primero, es importante recordar que la ciudad se rige a nivel fiscal por el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI) y no por el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
En Ceuta, territorio hermanado, los joyeros emprendieron esta iniciativa que resultó exitosa: en el año 2023, su Gobierno redujo el IPSI del 10 al 5 %. Las noticias llegaron a Melilla, y este sector inició los trámites para partir de las mismas condiciones que los negocios ceutíes, pese a que no son competencia, señalan.
La escasa afluencia de visitantes tiene mucho que ver al respecto. Es para ellos una consecuencia directa del esfuerzo económico que supone a veces viajar a este enclave del norte africano. Se consideran además “hijos de Melilla”, es decir, no son multinacionales que se llevan los beneficios a otros territorios.
La idea es, siempre, “enriquecer la ciudad teniendo un comercio abierto, dando empleo, dando prestaciones al ciudadano y pagando nuestros impuestos”. Creen que este silencio es injusto, recordando que son negocios de toda la vida, algunos asentados en Melilla desde hace décadas.
En su mayoría, son empresas familiares que continúan su actividad a pesar de las circunstancias gracias al relevo de padres a hijos. Algunas van ya por la tercera generación. La cuestión es que, al pagar el 10 % del IPSI por la mercancía, margen máximo del impuesto en la ciudad autónoma, el producto final se encarece y las ventas son más lentas.
Se muestran satisfechos ante los avances en otros sectores dentro del comercio, como ocurrió con los artículos de moda anteriormente. “Para que el negocio funcione, tenemos que tener ventas, y aquí han disminuido casi al 50 %”. Insisten en que no buscan ser más ricos, solo quieren que se ajuste la fiscalidad al nuevo panorama tras el Covid.
“El oro ha dado un vuelco a nivel histórico, el más alto de la historia”. Aunque el incremento perjudica al mercado mundial de las joyas, Melilla, por sus singularidades, lo tiene especialmente difícil. Sumado al cierre de la frontera y a la falta de público, confirman que están sobreviviendo como pueden.
En esta línea, ponen de ejemplo el hito reciente de la llegada de dos cruceros con 4.000 turistas a la ciudad. Resaltan que en esta jornada las ventas en sus establecimientos no fueron significativas. Opinan que, aunque son acciones favorables para la economía local, el enfoque sigue siendo erróneo en la recuperación de la actividad comercial.
“Es evidente que hay muchísimos locales cerrados en el centro”. Echan en falta un mayor interés por parte de los representantes políticos a la hora de plantear soluciones. Finalmente, son ellos los que están “al pie del cañón” y los que sufren las pérdidas en sus negocios. “No hay un proyecto eficaz, no hay un proyecto decisivo, ambicioso”.
Mientras tanto, siguen afrontando los costes que implica sacar adelante una empresa. Llevan más de año y medio sin recibir respuesta alguna pese a que saben que la propuesta ha llegado al Palacio de la Asamblea. En su momento, se les comentó que la contestación llevaría algo de tiempo. Pero les parece que se ha prolongado en demasía.
“Nos tienen abandonados”. Lo que reclaman es que la petición sea revisada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma y que sea llevada al Pleno de la Asamblea, aunque el resultado sea o no el esperado. Recuerdan el rol central que tienen los comerciantes para que la ciudad “no se ahogue”.
Consideran que la petición es “razonable”. Un gremio que, en décadas, es la primera vez que se pronuncia ante el Ayuntamiento. “A nadie le vamos a robar nada, simplemente, queremos que el político se dé cuenta de que la situación no es la misma que antes y que se implique más”.
Sin un paso al frente por parte del Gobierno local, no saben cuánto tiempo podrán aguantar. Ceuta lleva ya tres cursos desde que se aplicó la reducción fiscal. Mientras, los joyeros de Melilla invierten mucho menos en mercancía, lo que da lugar a que haya menos ventas y a que el impacto en la economía local sea menor.








