El colegio La Salle ha vuelto a convertir el Día del Libro en una cita destacada dentro de su calendario escolar, articulando una programación amplia y participativa en la que han tomado parte todos los sectores de su comunidad educativa: alumnado de todas las etapas, profesorado y familias. La iniciativa, desarrollada a lo largo de varias jornadas, responde a una planificación sostenida en el tiempo y concebida como una acción de centro orientada no solo a fomentar el hábito lector, sino también a trabajar valores a través de la literatura desde un enfoque transversal.
Lejos de tratarse de una actividad puntual, la organización de esta celebración hunde sus raíces en el inicio mismo del curso académico. Según explican desde el propio profesorado, el Día del Libro forma parte de los objetivos estratégicos del equipo directivo, lo que implica un proceso de preparación prolongado en el tiempo. A lo largo de los meses, el claustro ha destinado sesiones específicas —muchas de ellas en horario de tarde— para diseñar, coordinar y dar forma a un programa que abarca a todo el centro. “Llevamos trabajando varios meses y la organización viene de tiempo atrás”, apuntan , reflejando así el esfuerzo colectivo que hay detrás de cada detalle.
Esta planificación se estructura por ciclos educativos, cada uno con un coordinador encargado de canalizar las directrices generales y adaptarlas a las características de su alumnado. A partir de ahí, el trabajo se traslada al aula, donde cada tutor, en colaboración con sus estudiantes, selecciona el libro que servirá como eje vertebrador de las actividades. Este proceso da lugar a una implicación directa del alumnado, que participa tanto en la lectura como en la preparación de elementos visuales y creativos, desde la decoración de puertas —convertidas en auténticos escaparates literarios— hasta la elaboración de disfraces inspirados en los personajes de las historias. En este punto, la colaboración de las familias adquiere también un papel relevante, contribuyendo a reforzar el vínculo entre el entorno escolar y el hogar.
Más allá del componente lúdico, la lectura se presenta como una herramienta pedagógica fundamental. Los libros elegidos no son casuales, sino que responden a objetivos concretos dentro de cada grupo. Así, a través de las historias, el profesorado trabaja aspectos como el compañerismo, la cohesión o la convivencia, adaptando los contenidos a las necesidades del alumnado. “Cada profesor conoce a su grupo y sabe qué temática le puede venir bien para el objetivo que se propone”, destacan , subrayando el carácter intencional de esta propuesta educativa.
La celebración ha estado precedida, además, por una labor de sensibilización que se ha desarrollado a lo largo de la semana. Cada jornada ha comenzado con reflexiones centradas en la importancia de la lectura y en el significado del Día del Libro, acercando al alumnado a figuras clave de la literatura universal como Miguel de Cervantes o William Shakespeare, y contextualizando el origen de esta conmemoración a nivel mundial.
El momento más simbólico de la jornada se ha vivido tras el recreo, con la celebración del acto del “compromiso lector”. En este encuentro, cada clase ha presentado una cartulina en la que recoge su compromiso con la lectura, depositándola posteriormente en un árbol diseñado para la ocasión. Este árbol, concebido como representación de la imaginación y del crecimiento personal a través de los libros, ha servido como elemento central para visualizar de manera conjunta la implicación del alumnado en el fomento del hábito lector . La imagen final, con todas las aportaciones reunidas, refleja el carácter colectivo de la iniciativa.
A lo largo de la jornada, el centro ha ofrecido también una serie de actividades que han contribuido a dinamizar los espacios y a reforzar el protagonismo de la lectura. Entre ellas, el desfile de disfraces ha permitido a los estudiantes compartir el trabajo realizado en clase, mostrando la diversidad de historias y personajes abordados. Paralelamente, se han habilitado rincones literarios y murales participativos en los que tanto alumnos como familias han podido recomendar libros, compartir reseñas o destacar fragmentos significativos, generando así un intercambio de propuestas que trasciende el aula .
En este contexto, la presencia de la cuentacuentos Yayamar ha aportado un componente especial a la jornada, especialmente entre el alumnado de Infantil. Su regreso a las aulas ha supuesto un reencuentro con la narración oral en un formato que combina interpretación, música y escenografía. Con su vestimenta característica, el acompañamiento de guitarra y su particular “ventana”, Yayamar ha creado un espacio simbólico desde el que los más pequeños han podido asomarse al universo de los cuentos. A través de este recurso, la imaginación se convierte en puente hacia las historias, favoreciendo una conexión emocional con la lectura desde edades tempranas.
La programación continuará durante la jornada de mañana con nuevas propuestas que mantienen ese enfoque participativo. Entre ellas, destaca la actividad de cuentacuentos que llevará a cabo el alumnado de quinto curso dirigida a los niños de Infantil, en la que cada grupo cooperativo presentará su propia historia . Esta iniciativa no solo refuerza la competencia lectora y expresiva de los estudiantes mayores, sino que también fomenta la relación entre etapas educativas. A ello se suman otras actividades como talleres y dinámicas vinculadas al libro, adaptadas a las distintas edades.
La celebración, que se ha extendido durante dos días, ha requerido además un notable esfuerzo organizativo. El montaje de los espacios y materiales se llevó a cabo en una jornada intensiva que se prolongó hasta la noche, evidenciando el grado de implicación del profesorado. A ello se añadieron imprevistos como las condiciones meteorológicas, que obligaron a reubicar algunas actividades inicialmente previstas en el exterior.
Con todo, desde el centro destacan la continuidad de esta propuesta, que ya en ediciones anteriores tuvo una buena acogida y que en esta ocasión se ha ampliado tanto en duración como en alcance. El objetivo sigue siendo implicar a toda la comunidad educativa en torno a la lectura, generando un espacio compartido que combine aprendizaje, creatividad y participación.
De este modo, La Salle consolida el Día del Libro como una experiencia colectiva que va más allá de la celebración puntual, reforzando el papel de la lectura como herramienta esencial en el desarrollo educativo y personal del alumnado.








