La palabra ‘copago’ está prohibida en el lenguaje del Gobierno de Rajoy, al menos si va acompañada del adjetivo ‘sanitario’. Otra cosa diferente es si se califica al copago como ‘farmacéutico’. Este último hace años que existe, pero a partir de ahora funcionará con nuevas reglas que se pueden resumir en dos. Primera, casi todas las cosas que antes eran gratis ahora cuestan algo. Segunda, casi todas las cosas que antes costaban algo ahora cuestan más. Con estas medidas y otras que explicó ayer la ministra Ana Mato, el Gobierno pretende ahorrar 7.000 millones de euros.
El director territorial del Ingesa en Melilla, Francisco Robles, explica hoy en El Faro que está convencido de que estas decisiones, acordadas en el Consejo Interterritorial de Salud y que el próximo viernes aprobará el Consejo de Ministros, serán aceptadas por la sociedad. Entiende Robles que se hacen “para preservar el Sistema Nacional de Salud”, confía en que sean “pasajeras” y piensa que “vamos a ser capaces de mantener uno de los servicios nacionales de salud mejores de Europa”. Tal vez tenga razón Francisco Robles, pero no será el mismo. De momento, es cada vez menos gratuito, continúa siendo público y falta comprobar si los recortes afectarán a su calidad.
También cree el director territorial del Ingesa que el Hospital Universitario entrará en funcionamiento en los plazos previstos, aunque este año se ralentice la inversión. Confía en poder compensar la desaceleración en los siguientes ejercicios.
El Gobierno de Rajoy ha apostado la recuperación a una sola carta, la de los recortes y el ajuste del gasto ante la imposibilidad de continuar financiando el déficit a un interés razonable. De su acierto depende que los ‘sueños’ de Robles se hagan realidad. De momento, el Ibex sufrió ayer la mayor caída del año (un 3,99%, 294 puntos de retroceso) y está en riesgo la cota de los 7.000. La confianza de los cargos públicos del PP no ha llegado aún a los mercados financieros.







