Melilla volverá a mirar a su pasado el próximo 14 de abril a las 19.00 horas con una visita guiada organizada por la Consejería de Cultura. El punto de encuentro será la plaza Pedro de Estopiñán y la actividad se enmarca dentro del Día de la Cultura Sefardí, que se conmemoró el pasado 31 de marzo.
Se trata de una propuesta pensada para acercar a la ciudadanía una parte importante de la historia local y nacional, centrada en el legado judío sefardí. Aunque no se han dado todos los detalles del recorrido, sí se ha adelantado que la visita abordará cuestiones como la expulsión de los judíos en 1492 y también aspectos relacionados con la festividad de Pesaj.
Una idea que llevaba más de diez años esperando
Detrás de esta conmemoración hay años de trabajo. Según explica Guahnich, la idea de establecer un Día de la Cultura Sefardí no es reciente, sino que lleva más de una década proponiéndose desde Melilla.
“Llevamos más de diez años proponiendo que se conmemore el Día de la Cultura Sefardí o del pueblo judío sefardí”, explica.
La propuesta parte de una idea clara: recordar la presencia histórica del pueblo judío en España. Según señala, esa presencia se remonta al siglo I, tras la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén por los romanos.
“El dato que tenemos es una lápida mortuoria en Adra, del siglo I. A partir de ahí, los judíos han estado en Hispania”, comenta.
A lo largo de los siglos han pasado diferentes pueblos por la península, como romanos, visigodos o árabes, pero la presencia judía ha continuado de una forma u otra.
20 siglos de historia judía en España
Guahnich insiste en la importancia de entender que el judaísmo no es algo ajeno a la historia de España, sino parte de ella.
“Sefarad es España, la península ibérica. Llevamos 20 siglos de práctica del judaísmo en nuestro país”, afirma.
Incluso después de la expulsión de 1492, muchos judíos continuaron practicando su religión en secreto. Es lo que ocurrió con los conocidos como criptojudíos.
“A pesar de la expulsión, se siguió practicando el judaísmo. Eso quiere decir que no se ha interrumpido esa tradición”, añade.
Este dato, según explica, es clave para entender por qué tiene sentido conmemorar una fecha como esta.
El 31 de marzo, un día clave
El Día de la Cultura Sefardí se celebra el 31 de marzo en recuerdo del Edicto de Granada, firmado en 1492 por los Reyes Católicos. Ese decreto supuso la expulsión de los judíos de España.
Guahnich no duda en calificar esa fecha como un momento muy duro.
“Fue un día negro para la historia judía y también para la historia española”, señala.
Sin embargo, desde Mem Guímel han querido darle un sentido distinto a esa fecha, proponiendo que se convierta en un día para recordar la cultura sefardí y su aportación.
“Lo que proponemos es que ese día se considere el Día de la Cultura Judía Sefardí”, explica.
De Melilla al resto de España
La propuesta no se quedó solo en la ciudad. En su momento, Mem Guímel trasladó esta idea a la Red de Juderías de España, que agrupa a varias ciudades con pasado judío.
“Cuando estuvo aquí la Red de Juderías, se le comentó la propuesta y el presidente la hizo suya”, recuerda Guahnich.
Ese paso fue clave para que, por primera vez, este año se haya conmemorado el Día de la Cultura Sefardí en 27 ciudades.
“Esto no es solo importante para Mem Guímel, es importante para Melilla. Una propuesta así ha salido de aquí”, destaca.
Un motivo de orgullo para la ciudad
El hecho de que esta idea haya nacido en Melilla y haya tenido recorrido fuera es algo que desde la asociación consideran importante.
“Creo que es motivo de orgullo para todos los melillenses”, afirma Guahnich.
Además, señala que esto es solo el principio y que ahora se abre una nueva etapa en la que se puede seguir trabajando para que esta conmemoración llegue más lejos.
“Es un camino que acaba de empezar. Ahora podemos llamar a otras puertas para que se reconozca en más instituciones”, añade.
Melilla como lugar de regreso
Otro de los aspectos que destaca Guahnich es el papel de Melilla tras la expulsión de 1492. Según explica, la ciudad fue uno de los lugares donde los judíos pudieron volver a practicar su religión con libertad.
“Melilla es el retorno de los judíos después de la expulsión”, asegura.
Ese regreso tuvo consecuencias importantes en la vida de la ciudad, especialmente en ámbitos como el comercio o la arquitectura.
Por eso, considera que es importante dar a conocer esta parte de la historia y que la gente sea consciente de ella.
Dar a conocer este legado lleva tiempo
Desde Mem Guímel tienen claro que este tipo de iniciativas no tienen resultados inmediatos. Guahnich insiste en que todo requiere tiempo y esfuerzo.
“Nada es fácil, nada se hace en dos días”, afirma.
Aun así, reconoce que en los últimos años se ha notado un cambio y que cada vez hay más conciencia sobre la historia sefardí.
“Hace unos años no era tan conocida, ahora poco a poco la gente es más consciente de que forma parte de la historia de España”, explica.
Las redes sociales y las actividades culturales han ayudado en ese sentido, aunque todavía queda trabajo por hacer.
Apoyo de la Consejería de Cultura
Desde Mem Guímel también han querido destacar el papel de la Consejería de Cultura, que lleva años apoyando la difusión de la cultura sefardí en la ciudad.
“Siempre hay que agradecer el apoyo que dan”, señala Guahnich.
La visita guiada del 14 de abril es una propuesta de la propia Consejería, que contará con la colaboración de la asociación.
“Es una iniciativa que aplaudimos”, añade.
Además, este tipo de actividades ayudan a dar a conocer Melilla dentro de la Red de Juderías y a poner en valor su historia.
Una visita diferente a otras rutas
Guahnich ha explicado que esta visita no será igual que las rutas sefardíes que organiza Mem Guímel habitualmente.
“Es una propuesta de la Consejería, va a ser diferente”, comenta.
La actividad tendrá dos partes principales: una centrada en la expulsión de 1492 y otra en la festividad de Pesaj.
Desde la asociación participarán de forma activa, aunque sin intervenir en la organización principal.
El ladino y la jaquetía, en riesgo
Otro de los temas que preocupa es la situación del ladino o judeoespañol. En Melilla, la variante más conocida es la jaquetía, propia del norte de África.
Según Guahnich, cada vez hay menos personas que hablan esta lengua.
“Se está perdiendo, hay menos hablantes”, advierte.
Aun así, destaca algunos avances, como la creación en 2022 de la Real Academia del Judeoespañol, vinculada a la Real Academia Española.
Esto ha permitido impulsar su estudio, aunque reconoce que la situación sigue siendo complicada.
Una iniciativa que mira al futuro









Buenas tardes: me gustaría mucho ir con mi marido, porque ahora ya sabemos que nuestros antepasados, eran cripto judios. Luego me parece que el judeo sefardí, se parece mucho al asturiano que se habla en el Principado de Asturias; se han descubierto baños judios en Oviedo, y se ha detenido inmediatamente la excavación para una construcción de pisos.
En mi casa, no se comía embutido de cerdo, ni pescado sin escama, y mi abuelo materno, que era Patrón de Altura, podía pescar msrisco, pero era para venderlo.