La Real Cofradía y Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores llevó a cabo este domingo el traslado de sus titulares desde la parroquia de la Purísima Concepción hasta la Plaza de Toros, en un recorrido marcado por la solemnidad, la participación de fieles y las dificultades meteorológicas.
El acto comenzó en el interior del templo con unas palabras del vicario episcopal, Eduardo Resa, quien agradeció la implicación de los hombres y mujeres congregados junto a las imágenes. Durante su intervención, recordó un pasaje de San Mateo y animó a los presentes a avanzar “caminando con pie firme pero con corazón repleto”. Asimismo, invitó a seguir los pasos de Jesús y a encomendarse a los titulares, subrayando que detrás de cada imagen “hay tradición". También, familias y personas que “miran desde el cielo”. “Nos encomendamos a ellos”, señaló, recordando que la Semana Santa es un tiempo espiritual y destacando la importancia de acercar el rostro de Cristo y de la Virgen a los fieles.
Tras la oración y la bendición, el sonido de la campana marcó el momento de prepararse para alzar a los titulares. Organizados en distintos grupos, los portadores se dispusieron a cargar sobre sus hombros a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de las Lágrimas, que saldrán en procesión el Miércoles Santo; Jesús ante Pilatos, conocido popularmente como La Sentencia, que lo hará el Lunes Santo; y el Santísimo Cristo del Socorro, el Santísimo Cristo Yacente y María Santísima de los Dolores en su Soledad, conocida como Soledad del Pueblo, que procesionarán el Viernes Santo.
Los titulares fueron cruzando el pórtico de la parroquia con el resonar de las campanas en una maniobra de máxima exigencia. Los portadores ajustaban milimétricamente cada movimiento para salvar la estrechez de la puerta, conteniendo el peso de las imágenes mientras coordinaban la salida. Las manos firmes, los pasos cortos y las indicaciones constantes permitían avanzar con precisión, conscientes de la responsabilidad que sostenían.
El descenso de las escaleras supuso uno de los momentos más delicados del traslado. Con el peso recayendo sobre las manos y el equilibrio como prioridad, los portadores avanzaban de forma acompasada, midiendo cada apoyo y manteniendo la coordinación para evitar cualquier desajuste. La tensión era visible en cada gesto.
Ya en el exterior, la Agrupación Musical de la Cofradía Nazareno aguardaba en la calle, incorporándose al cortejo y marcando el ritmo del traslado con la caja desde ese momento. El recorrido por las estrechas calles de Melilla la Vieja convirtió el traslado en una escena de gran intensidad. Los giros, calculados al detalle, y el avance acompasado evidenciaban el esfuerzo de los portadores. A lo largo del trayecto, numerosos fieles se sumaron al cortejo; observaban, fotografiaban y aplaudían en distintos puntos del recorrido como muestra de apoyo y devoción.
Antes de alcanzar la vía que conecta con el puerto, la lluvia hizo acto de presencia, obligando a la comitiva a resguardarse momentáneamente en el interior del túnel. Mientras algunos feligreses que acompañaban el Traslado de las imágenes optaban por abandonar el recorrido, otros permanecieron a la espera de la decisión de continuar. En ese instante, un arcoíris sobre el mar aportó una imagen singular en medio de la incertidumbre.
Tras una breve pausa, la cofradía retomó la marcha hacia la Plaza de Toros. El ritmo se aceleró durante el recorrido, las pausas se vieron interrumpidas, para hacer frente a la lluvia y al viento, que azotaban las vestimentas de las imágenes. Los últimos metros resultaron especialmente exigentes pues la lluvia comenzó a caer con mayor intensidad, pero el esfuerzo colectivo permitió completar el traslado.
Casi una hora y media después de la salida, los titulares cruzaban las puertas de la Plaza de Toros entre aplausos. Allí, las imágenes quedaron finalmente resguardadas, finalizando un recorrido en el que el peso de las andas y las condiciones meteorológicas pusieron a prueba la resistencia y la coordinación de los participantes.






