El segundo premio de este certamen de relato corto que se falló ayer se va a la localidad pacense de Mérida para Mercedes Sáenz por su obra ‘Interludio de trapo’.
El jurado del XI Certamen de Relato Corto Encarna León eligió como primer premio de este concurso la obra de Pedro Roldán Perea, ‘Cuando canta la calandria’. Este galardón está dotado con 6.000 euros y se irán directos hacia Los Barrios, en Cádiz. El segundo puesto de este certamen fue para la obra ‘Interludio de trapo’, de Mercedes Sáenz Blasco, de la ciudad de Mérida, en Badajoz, quien recibirá 2.500 euros.
‘Cuando canta la calandria’, fue descrito por el acta del jurado como un relato muy bien elaborado y escrito que sitúa en un tren a tres mujeres de diferentes generaciones que no se conocen y que coinciden al bajarse a la vez en la estación de un pueblo.
El presidente del jurado, el catedrático de la Universidad de Sevilla, Rafael de Cózar, aseguró durante su intervención en este pequeño acto que este relato ganador daba lugar a tres magníficas historias y que el lector casi no es consciente de que las protagonistas iban en el mismo tren. Señaló lo bien elaborada que estaba esta obra.
El segundo premio de este certamen, ‘Interludio de trapo’, fue descrita como una historia muy original y bien elaborada que narra cómo una chica enamorada de la música que está colaborando en un convento recupera su adolescencia al conocer a un chico autista que aprende a tocar este instrumento mirándola. Así, con el paso de los años ella llega a saber que este joven tocaba sobre una almohada pintada, según indicó de Cózar.
El presidente del jurado de este certamen aseguró que el nivel de las obras que quedaron finalistas, un total de 16, era muy alto. Así, afirmó que estar en este jurado ha hecho que se reconcilie con la literatura, pues los escritores que se han presentado demuestran su pasión por ella y su calidad artística.
Además, en el acta se recomendó la publicación de otras obras por su gran valor literario, como son ‘La niña al viento’, ‘Carta a una desconocida’, ‘Llegar lejos’ y ‘Teoría económica de la reciente viudedad’.
En este acto sencillo celebrado ayer en el Real Club Marítimo de Melilla no sólo se leyó el fallo del jurado de este concurso de literatura, sino que se pudieron recoger los libros en los que se publican las obras ganadoras del pasado año. Asimismo se contó con la presencia de María Paz Ruiz Gil, la ganadora de la X Edición del Encarna León por su obra ‘La hija del Caribe’.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, y el comandante general de Melilla, Álvaro de la Peña, fueron parte de las autoridades que acudieron a esta actividad que pone punto y final a una semana de iniciativas en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
Una mujer del Caribe
María Paz Ruiz Gil comentó que se enteró de que había ganado por su abuelo, pues fue él quien recibió primero la noticia. Esta joven escritora aseguró que estaba encantada de estar en la ciudad recogiendo su premio y por aquello que más le gusta hacer, narrar historias.
La ganadora de la pasada edición indicó que escribe desde la tragedia para llegar al humor y que su cerebro es mixto, pues tiene parte de él en su Cartagena de Indias, Colombia, y otro trozo en Madrid, ciudad en la que reside actualmente.
Ruiz Gil no realizó un discurso, sino que ofreció otro bello relato en que recogió no sólo pinceladas de su vida y de su obra, sino también de cómo percibe su escritura.
‘La hija del Caribe’ describe a una mujer, Comodora, con una gran fuerza que sufre mucho por la pérdida de su hija y su marido, con quien tuvo que luchar para poder casarse, pues se llevaban quince años. Ruiz Gil detalló que el Caribe es un lugar plagado de historias, aunque hay que ser de esa tierra para saber que muchas son reales y no inventadas como se suele creer.
Esta escritora aseguró que Melilla le había asombrado y que ella se sentía como esta ciudad, entre dos tierras.
Un admirador de la mujer
“El premio me lo habéis dado a mí. Esta es mi casa a partir de ahora”, aseguró el catedrático Rafael de Cózar. Así, se declaró un gran admirador de la mujer, pues no en vano había tenido ocho mujeres y ya iba por la novena, con la que esperaba pasar el resto de sus días. Por lo que comentó que se ha sido un gran estudioso de la mujer y que ha sufrido su abandono en numerosas ocasiones.
Pero dejando de lado las bromas, Cózar afirmó que no podía más que agradecer a Melilla y a las autoridades que le hubieran invitado a ser jurado de este certamen de relato corto. Indicó que nadie en la península conoce qué se siente cuando uno nace en África, pues el llegó al mundo en Tetuán y tiene sus raíces en este continente. Y por ello, destacó el vivir entre mucha culturas como elemento que marca. De Cózar aseguró que ya es melillense por admiración.
Sobre el certamen, insistió en la alta calidad de los relatos que llegaron a sus manos y que en un principio, desconocía que se valorara que la mujer protagonizara estas historias, pero que en muchos de estos relatos se podía ver esta alusión.








