Es muy probable que dentro de poco el cabo Javier González Ferrón pueda lucir una segunda Medalla al Mérito de la Guardia Civil. Que una persona como él vista el uniforme de la Benemérita debe ser motivo de orgullo para el resto de agentes de este Cuerpo de Seguridad.
Ayer el cabo González Ferrón se reencontró en la Comandancia con la familia de Costa de Marfil a la que salvó la vida hace unos meses. Narró a la prensa cómo evitó que murieran ahogados una inmigrante subsahariana embarazada, la pequeña que llevaba en su vientre, su hijo de seis años y su marido. El cabo González Ferrón señaló que se limitó a cumplir con su trabajo, como hace a diario, sólo que su intervención de aquel 10 de noviembre de 2011 ha merecido una especial atención y reconocimiento.
Hasta hace sólo unos días, el rescate protagonizado por este cabo no había salido a la luz pública, como ocurre con otras muchas actuaciones de agentes de este Cuerpo que por distintos motivos de seguridad u operatividad deben permanecer en la sombra. Afortunadamente, el cabo González Ferrón no está sólo en su papel de héroe en la Guardia Civil. A su lado tiene a muchos sacrificados agentes cuyo trabajo nunca saltará a un titular, pero que también merecen el agradecimiento de los ciudadanos. Casi todos tenemos nuestro cabo González Ferrón en un agente de Tráfico que ante una avería en nuestro vehículo ha conseguido sacarnos del apuro, en un guardia civil adscrito a la lucha antiterrorista cuyo trabajo incansable ha servido para arrestar a una banda de asesinos, en los agentes que patrullan la ciudad a diario para garantizar nuestra seguridad, en los agentes destinados en las aduanas para evitar al entrada de estupefacientes, en los agentes que luchan contra ciberdelincuentes desde la pantalla de un ordenador, en los agentes enfrascados en una lucha sin cuartel contra el crimen organizado... La Guardia Civil no podría ser lo que es sin todos esos cabos González Ferrón que visten su uniforme, aunque no todos luzcan merecidas medallas.







