La Unión de Militares de Tropa (UMT) ha solicitado este lunes la dimisión inmediata de la ministra de Defensa, Margarita Robles, a quien acusa de haber llevado al límite la paciencia del personal militar. La organización denuncia lo que considera un cúmulo de despropósitos, agravado por la ausencia de Robles en el reciente Pleno Extraordinario de Retribuciones del personal de las Fuerzas Armadas, y el despilfarro de recursos públicos en contratos de armamento mientras la tropa y marinería permanece atrapada en la precariedad.
Según la nota de prensa remitida por la asociación, la gestión del Ministerio ha traspasado todas las líneas rojas del respeto institucional y personal hacia los miembros de la escala de tropa y marinería. La organización sostiene que el Gobierno cierra el año aprobando más de 2.000 millones de euros en nuevos contratos de Defensa, destinados a la compra de camiones tácticos, la ampliación del programa del submarino S-80 y la construcción de nuevas infraestructuras, como el cuartel de Zamora. Mientras tanto, denuncian que los salarios de buena parte del personal apenas rozan los 1.400 euros brutos mensuales, las condiciones laborales siguen deteriorándose y se mantiene una grave crisis de reclutamiento ante la falta de incentivos y estabilidad.
El detonante de esta protesta ha sido el desarrollo del Pleno Extraordinario de Retribuciones, convocado para debatir y plantear mejoras salariales. La ministra no acudió a la sesión, lo que ha sido interpretado por UMT como un gesto de desprecio deliberado hacia el personal. “No es un problema de agenda; es una declaración de intenciones”, expresó el presidente de la asociación, Francisco José Durán Baños, durante su intervención. A su juicio, la ausencia de Robles deja en evidencia que el bienestar de los militares “no merece ni su tiempo ni su presencia”.
La asociación también denuncia falta de transparencia en la gestión de las nóminas del mes de diciembre. En su comunicado aseguran que el Ministerio retrasó la publicación de los haberes en el portal del personal y aplazó en un día el abono de la paga extra, generando incertidumbre y desconfianza entre los militares. Además, afirman que se ha introducido un incentivo al rendimiento del que no se conoce el criterio de asignación ni se ha informado públicamente de su existencia, lo que consideran una muestra más de arbitrariedad y opacidad. Para UMT, este tipo de complementos se han convertido en herramientas de castigo o favoritismo por parte del mando, en lugar de constituir un sistema justo y transparente de retribuciones.
En su nota, la asociación insiste en que el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa no está mejorando las condiciones del personal, sino beneficiando exclusivamente a las grandes empresas de material militar. “Compran ‘hierro’ a precio de oro mientras el operador, el soldado o marinero que se juega la vida, no tiene ni para llegar a fin de mes”, lamentó Durán ante la Subsecretaría de Defensa. UMT considera que mientras apenas un 5% del personal tendrá acceso a las capacidades adquiridas con esos fondos, la mayoría de los militares seguirá sin percibir una mejora sustancial en sus condiciones laborales.
Esta petición de dimisión no es un episodio aislado. A lo largo del último trimestre, las asociaciones profesionales han denunciado en varias ocasiones el trato recibido por parte del Ministerio. En octubre, acusaron a Defensa de vulnerar el reglamento del Consejo de Personal al ignorar sus propuestas y limitar su participación efectiva. En noviembre, volvieron a alzar la voz ante lo que consideraron un desprecio reiterado a sus reivindicaciones salariales, denunciando que sus peticiones no eran ni siquiera consideradas. Ahora, con un final de año marcado por la frustración, UMT considera que la única salida es la renuncia de Robles. “El mensaje es claro: al Ministerio le importan más sus máquinas que sus personas”, concluye el comunicado.








