La formación, compuesta por Mariola y Paula Rábago, Kiriko Gutiérrez y Ariel Imbroda, ha llenado de música y sensibilidad las mañanas festivas desde el pasado 27 de diciembre con un repertorio personal, que fusiona lo clásico y lo moderno con arreglos propios y una marcada libertad creativa.
Durante sus actuaciones, han reinterpretado piezas tan conocidas como Aleluya, Noche de Paz, Let it go de la película Frozen, Campanas de Belén, Marry Chritmas, Feliz Navidad o el villancico de moda Palillos y Panderos de Niña Pastori, mezclando géneros, emociones y recuerdos. Auftakt convierte cada concierto en una experiencia diferente, donde el juego musical, la improvisación y la conexión con el público son las claves de su identidad artística. Un público que se sentaba en los bancos, se acercaba, grababa y aplaudía al cuarteto un día más. Dejándose llevar por la melodía y el encuentro con la Navidad a partir del piano, el violín y el contrabajo.
- ¿Cómo nacéis como grupo artístico? ¿Qué os empujó a desarrollaros como tal?
El grupo nace en 2018 de una manera bastante natural. Todos compartíamos formación clásica, pero también la sensación de que nos apetecía hacer algo distinto, algo más nuestro. No queríamos limitarnos únicamente a interpretar repertorio clásico tal y como está escrito, sino jugar con la música, experimentar y disfrutar del proceso creativo.
Empezamos casi sin darnos cuenta, probando ideas, mezclando temas, improvisando… y poco a poco vimos que había una identidad común y muchas ganas de seguir construyendo ese proyecto. Al final, lo que nos empujó fue la ilusión de crear un espacio donde sentirnos libres musicalmente y conectar con el público desde otro lugar.
- Vuestro nombre artístico es Auftakt que significa inicio, comienzo pero, además, en música también adquiere una representación particular ¿Cómo surgió la idea y por qué os representa como grupo esa palabra?
El nombre Auftakt llegó bastante pronto y casi sin buscarlo demasiado. Nos gustaba por su significado: “inicio”. Pero sobre todo por lo que representa en música, ese pequeño impulso previo que pone todo en marcha.
Nos sentimos muy identificados con esa idea porque nuestro grupo es, en cierto modo, un comienzo constante. Cada ensayo, cada arreglo nuevo, cada concierto es una oportunidad de empezar algo diferente. No nos gusta repetir fórmulas, sino dejar que la música fluya y ver hacia dónde nos lleva.
- ¿Cómo definiríais vuestro estilo musical y cómo os alimentáis de distintos géneros en vuestros repertorios?
Definiríamos nuestro estilo como una fusión entre lo clásico, lo popular, y los éxitos de la música moderna. Desde una base instrumental cuidada y muy trabajada. Nos gusta reinterpretar temas conocidos, jugar con ellos, transformarlos y darles un giro inesperado.
Nos alimentamos de distintos géneros: música clásica, bandas sonoras, pop, jazz y música moderna en general. Trabajamos mucho el mashup, la improvisación y la mezcla de estilos, buscando que lo familiar suene nuevo, pero sin perder su esencia. Esa combinación es, precisamente, una de nuestras señas de identidad.
- ¿Qué características musicales, melódicas y armónicas, os ofrecen los instrumentos con los que trabajáis? ¿Utilizáis alguno más en vuestros conciertos?
La formación de dos violines, piano y contrabajo nos ofrece un equilibrio muy rico entre melodía, armonía y ritmo. Los violines aportan flexibilidad y expresividad melódica, el piano construye una base armónica amplia y el contrabajo sostiene el pulso y da profundidad al conjunto.
Es una combinación muy versátil que nos permite movernos con libertad entre distintos estilos, manteniendo siempre una identidad sonora clara. Normalmente trabajamos con esta formación, aunque estamos abiertos a incorporar otros elementos de forma puntual si el repertorio lo requiere.
- A la hora de preparar un concierto ¿Cómo es vuestro sistema de trabajo: selección del repertorio, ensayos, variaciones sobre la pieza original…?
Todo empieza hablando y probando ideas. A veces partimos de un tema concreto y trabajamos sobre él, buscando la sonoridad que más nos encaje. En otras ocasiones sí surge la idea de unir o fusionar piezas, pero no es siempre el punto de partida.
En los ensayos vamos moldeando la música poco a poco, probando variaciones, ajustando dinámicas y dejando que cada obra encuentre su forma dentro del grupo.
- A la hora de seleccionar un repertorio ¿Qué buscáis y cómo lo adaptáis a vuestro estilo particular? ¿Cómo aportáis esa impronta, de dónde nace y qué instrumento/os son los que mantienen el ritmo grupal y cuáles permiten adquirir giros particulares sin perder la armonía?
Buscamos música que conecte con la gente y que a nosotros nos motive tocar. A partir de ahí, la vamos adaptando a nuestro estilo poco a poco.
El piano y el contrabajo suelen marcar la base rítmica y armónica, y los violines nos permiten jugar más con la melodía y las variaciones. Todo se construye en conjunto, escuchándonos mucho unos a otros.
- Las versiones navideñas que ofrecéis mezclan villancicos populares, versiones anglosajonas, mezcla de canciones, incluso referencias a Disney ¿Qué os ofrecen artísticamente las canciones navideñas con esas melodías tan conocidas por el público general? ¿Os permiten conectar desde otro lugar con el público: memoria, reminiscencia, celebración… respecto a otros repertorios con lo que trabajáis?
La música navideña conecta mucho con los recuerdos. Son canciones que todo el mundo ha escuchado alguna vez y eso crea una cercanía inmediata con el público.
Para nosotros es un repertorio muy agradecido porque nos permite jugar, mezclar villancicos con otros temas y crear un ambiente especial. Se nota que el público conecta desde un lugar más emocional.
- La vida artística, en general, es compleja y no es fácil dedicarse a ello profesionalmente y poder vivir ¿Qué oscuros y claros existen en este camino de profesionalización musical? ¿Cómo es hacerlo en compañía, en grupo? ¿Cómo ha sido vuestro recorrido hasta llegar al lugar en el que estáis?
Vivir de la música no es fácil y tampoco nuestro objetivo, ya que cada uno tenemos caminos diferentes unidos por nuestra pasión, que es esta, la música. Hay momentos buenos y otros más complicados, y requiere mucho esfuerzo y constancia.
Hacerlo en grupo lo hace más llevadero. Compartir el camino, apoyarnos y crecer juntos nos da fuerza. Nuestro recorrido ha sido poco a poco, sin prisas, y seguimos viviéndolo como un proceso que aún tiene mucho por delante.








