Noviembre llegó cargado de emoción para la Hermandad del Rocío de Melilla, que estos días ha vivido su peregrinación extraordinaria. Un camino que trasciende lo físico para convertirse en un encuentro espiritual con la Blanca Paloma. El 11 de noviembre comenzó uno de los momentos más esperados del año: la despedida del Bendito Simpecado, engalanado con una réplica en plata del broche que las hermandades agregadas ofrecieron a la Virgen el pasado Pentecostés. Durante la misa de despedida se bendijeron también las nuevas varas del Grupo Joven y el pañito que acompañaría a la imagen en su viaje al Rocío.
Al día siguiente, la Hermandad presentó este pañito ya colocado sobre la Virgen del Simpecado, una delicada obra donada por José Pedro Cobreros e Isabel Aviñón, y enriquecida con una aportación pictórica que representa a María en el interior del anagrama mariano, rodeada de vegetación asociada a su advocación.
El 14 de noviembre, desde el puerto de Málaga, los hermanos iniciaron el camino hacia la aldea almonteña, llevando consigo las oraciones e intenciones de toda la Hermandad. Las condiciones meteorológicas adelantaron la llegada del Simpecado a la Ermita, donde fue recibido entre aplausos. Ya el día 16, una amplia representación de la Hermandad de Melilla, junto a su párroco y director espiritual, participó en la Santa Misa y el Santo Rosario con su hermandad madrina, reforzando los lazos que las unen desde 2020.
El fin de semana estuvo marcado también por el altar diseñado por José Pedro Cobreros, un conjunto de armonía estética y espiritual, y por el emotivo homenaje a Antonia Cerrato Dorador, “la abuela de la Hermandad”, reconocida por décadas de entrega y amor a la Virgen.
Se le entrego un cuadro a la hermana mayor honoraria que representa a Antonia en el camino del Rocío, acompañada por los símbolos que han marcado su vida rociera. "Su rostro sereno, la medalla de hermana mayor que portó con orgullo y responsabilidad, y, presidiéndolo todo, la Santísima Virgen del Rocío y el Divino Pastorcito, que la miran y la guían, como faro y amparo constante, en ese camino que ella misma ha enseñado a recorrer a tantas generaciones de hermanos", declararon desde la hermandad.
El día 18, la Hermandad cerró esta intensa peregrinación agradeciendo públicamente el apoyo de todas las hermandades que han acompañado estos días de fe, convivencia y fraternidad rociera.








